La Fuerza Aérea de Portugal lo tiene claro: F-35. El Gobierno aún debe decidir

La Fuerza Aérea Portuguesa sitúa el caza estadounidense como opción preferente para reemplazar al F-16, aunque la decisión final sigue en manos del Gobierno y deberá equilibrar capacidad operativa, costes, dependencia e industria

Jorge Estévez-Bujez

La Força Aérea PortuguesaFAP— volvió hace unos días a colocar al F-35A Lightning II en el centro del debate sobre el futuro de su aviación de combate. No se trata todavía de una decisión política, ni de un contrato, ni mucho menos de un concurso cerrado. Pero sí de una orientación técnica cada vez más visible: para la cúpula aérea portuguesa, no es un secreto, el relevo natural del F-16 pasa por una plataforma de quinta generación, y ahí el F-35 aparece claramente por delante de sus competidores europeos.

La señal más reciente llegó hace 2 semanas, el 29 de mayo, durante una intervención del teniente general João Caldas, vicejefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, en los AED Days, celebrados en Estoril. En esa presentación, el F-35 apareció como la opción de quinta generación dentro del plan de modernización de la FAP. La frase fue directa: “Para a FAP, a adaptação ao F-35 irá permitir a integração num vasto ecossistema dos aliados, melhorar a dissuasão, a interoperabilidade e o acesso a conhecimento operacional”; noes necesario, quizá, traducir, pero no está de más: Para la FAP, la adaptación al F-35 permitirá la integración en un amplio ecosistema de aliados, mejorar la disuasión, la interoperabilidad y el acceso a conocimiento operativo.

 

F-35 Finés

 

La idea no es nueva. La Fuerza Aérea Portuguesa lleva tiempo avisando de que los F-16 no pueden sostener indefinidamente la defensa aérea del país. El entonces jefe del Estado Mayor de la FAP, general João Cartaxo Alves, ya había advertido hace 2 años, el 30 de mayo de 2024, que Portugal no podía aplazar mucho más la sustitución. Su diagnóstico fue claro: Sabemos que nuestros F-16 tienen 30 años, sabemos que su sustitución, si hubiera alguna decisión, tardaría diez años en llegar. Eso significa que los F-16 tendrían que volar más de 40 años.

Cartaxo Alves fue aún más rotundo al hablar del camino elegido por la Fuerza Aérea: “no hay otra opción”. La frase, formulada en un contexto de análisis sobre el relevo del F-16, resume la posición operativa de la FAP, que, en esencia, viene a decir que si Portugal quiere mantenerse alineado con la evolución tecnológica de buena parte de sus aliados, el F-35 es el candidato que mejor encaja con esa necesidad.

La preferencia no procede sólo de declaraciones públicas. Según la prensa portuguesa, un estudio interno de la FAP habría evaluado 20 criterios técnicos y situado al F-35A por delante del Saab Gripen E/F, del Eurofighter Typhoon y del Dassault Rafale. El elemento diferencial es evidente: el F-35 es el único de los candidatos de quinta generación, con baja observabilidad, fusión avanzada de sensores, integración en redes aliadas y un ecosistema operativo cada vez más extendido entre países de la OTAN. Lea el artículo de hoy en DYS sobre la disponibilidad operativa del F-35.

La política, sin embargo, camina a otro ritmo. El ministro de Defensa, Nuno Melo, ha evitado cerrar la puerta a ninguna opción y ha recordado que la decisión corresponde al Gobierno. El 29 de mayo de 2026, el ministro señaló: “El proceso aún no ha comenzado y, por tanto, todo lo que tenemos son especulaciones«. También dejó abierta la procedencia del futuro sistema: las capacidades concretas pueden ser europeas, como pueden estar al otro lado del Atlántico.

En esencia, lo que Melo vino a decir fue que la FAP puede fijar una preferencia técnica, pero la compra de un nuevo caza no se decide sólo en función de una tabla de capacidades. Lisboa tendrá que ponderar presupuesto, calendario, sostenimiento, compensaciones industriales, relación con Estados Unidos, autonomía europea y encaje dentro de la OTAN. También deberá decidir hasta qué punto Portugal quiere entrar en el mismo ecosistema de quinta generación que ya han elegido otros aliados europeos o si prefiere una solución europea de generación anterior, potencialmente menos exigente en ciertos aspectos industriales y de sostenimiento.

El ministro lo dejó claro al recordar la titularidad de la decisión: El Gobierno, en el momento oportuno, tomará esa decisión, porque esa decisión corresponde a la tutela, sobre eso no hay ninguna duda.

Portugal se enfrenta así a un dilema conocido en Europa. El F-35A ofrece una ventaja tecnológica difícil de igualar por cazas de generación anterior. Su fuerza no está sólo en la furtividad, sino en la integración de sensores, la guerra en red, la interoperabilidad con aliados y el volumen creciente de usuarios. Pero esa ventaja trae consigo costes elevados, dependencia logística y tecnológica, integración en una cadena de sostenimiento dominada por Estados Unidos, una tasa de operatividad muy cuestionada y una menor capacidad nacional para controlar todos los aspectos del sistema.

Las alternativas europeas no son, en absoluto, despreciables. El Gripen E/F ofrece una filosofía de operación más ligera y flexible. El Eurofighter Typhoon representa una opción europea madura y con presencia en países cercanos, incluida España. El Rafale aporta una vía francesa de gran autonomía operativa. Pero ninguno de ellos, es cierto, responde al mismo concepto de quinta generación que la Fuerza Aérea Portuguesa ha identificado como referencia para su modernización.

La cuestión portuguesa, por tanto, no es simplemente elegir un sustituto del F-16. Es decidir qué tipo de fuerza aérea quiere tener Portugal en las próximas décadas. Una continuidad modernizada con un caza europeo avanzado, pero de generación anterior; o un salto hacia el ecosistema F-35, con todo lo que ello implica en capacidad, dependencia, coste y alineamiento aliado.

Por ahora, la FAP parece haber hecho su lectura. El Gobierno aún no ha tomado la decisión. Y entre una cosa y otra se sitúa el verdadero debate para saber hasta qué punto Portugal está dispuesto a asumir el precio completo de la quinta generación.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

Un comentario

  1. Portugal tiene 20 F16 operativos, de los 28 comprados.
    Eso quiere decir que tienen que comprar 80 F35 para que dada la disponibilidad del 25% del «avanzado» caza americano, puedan tener los mismos aviones operativos que con el avión más viejo.
    Espero que Portugal tenga 30 o 40 mil millones para gastar en esos 80 aviones. Y espero que viendo el caso suizo y danés cierren bien el contrato, que no les timen con costes «escondidos».

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