BAE Systems recibe un nuevo contrato de 535 millones de dólares para producir más M109A7 y M992A3, mientras el Ejército de EE. UU. prepara el cierre de nuevas compras a partir del FY2027

Redacción
El Ejército de Estados Unidos ha encargado nueva producción de obuses autopropulsados M109A7 Paladin y vehículos de apoyo de munición M992A3, aunque sus planes presupuestarios apuntan a que las compras nuevas de esta familia de sistemas finalizarán en el FY2027 (el año fiscal 2027). La información ha sido recogida por Janes, en una pieza firmada por Daniel Wasserbly, y por el propio comunicado oficial de BAE Systems.

Un Paladin. Imagen: US Army
BAE Systems anunció el 16 de junio la adjudicación de un contrato valorado en 535 millones de dólares para producir más M109A7 Paladin Self-Propelled Howitzers y M992A3 Ammunition Carriers para el Ejército estadounidense. Según la compañía, el sistema mantiene su papel como una capacidad importante dentro de las Armored Brigade Combat Teams (ABCT), al combinar potencia de fuego, movilidad y capacidad para actuar en entornos de alta amenaza.
El fabricante destaca las conocidas facultades del M109A7 que pueden resumirse en la principal capacidad de ofrecer “scoot-and-shoot”, con posibilidad de ejecutar fuegos precisos en menos de 30 segundos una vez emplazado, o en menos de un minuto mientras se encuentra en movimiento. Para BAE Systems, esa combinación busca mejorar la supervivencia y la eficacia de las unidades de artillería en escenarios donde la detección y la respuesta enemiga son cada vez más rápidas.
Dan Furber, vicepresidente de Programas de Artillería de BAE Systems Combat Mission Systems, defendió el valor del Paladin como una plataforma probada, fiable y apoyada por una base industrial consolidada. La compañía vincula el nuevo contrato con la continuidad de la producción y con el sostenimiento de las capacidades de artillería de las brigadas acorazadas del Ejército de EE. UU.
Sin embargo, el nuevo pedido llega en un momento de transición. Según Janes, el trabajo asociado a este contrato comenzará en el primer trimestre de 2029 y continuará durante ese año. BAE Systems prevé actividad adicional en los ejercicios FY2027 y FY2028, aunque remitió al Ejército las preguntas sobre cantidades concretas.
La misma información de Janes señala que la solicitud presupuestaria del Ejército para el FY2027 no incluye nuevos conjuntos Paladin. La decisión encaja perfectamente con las declaraciones realizadas en abril ante el Congreso por responsables del servicio, que apuntaron a la necesidad de avanzar hacia sistemas más ligeros y con mayor rapidez de entrada y salida de posición.
El secretario del Ejército, Dan Driscoll, ubicó esa prioridad en el contexto de la amenaza de los drones y de las lecciones observadas en Ucrania. En su intervención, defendió la búsqueda de un cañón táctico móvil capaz de emplazarse en unos 40 segundos, frente a los tiempos asociados al PIM, y señaló que el Paladin no responde a la velocidad que exigen determinados escenarios actuales.
Por su parte, el jefe de Estado Mayor interino, general Christopher LaNeve, subrayó ante los legisladores la necesidad de avanzar hacia sistemas de menor peso, capaces de ser desplegados con mayor rapidez allí donde sean necesarios. Su intervención refuerza la línea marcada por el Ejército estadounidense: mantener la capacidad existente mientras se buscan alternativas más móviles para la artillería autopropulsada.

Un M109 español del Ejército de Tierra. Imagen: ET
El debate no es nuevo. Como ya se trató en DYS en el artículo “M109A7 Paladin, ante el fin de ciclo”, el Ejército de EE. UU. lleva años explorando sucesores o alternativas al M109 con el objetivo de mejorar la movilidad, la supervivencia y la rapidez de emplazamiento y desplazamiento. Tras la cancelación del programa ERCA y otros intentos anteriores, el servicio evalúa opciones comerciales existentes de mayor movilidad, en línea con las lecciones derivadas de conflictos de alta intensidad.
El M109A7 Paladin seguirá siendo una pieza importante de la artillería autopropulsada estadounidense durante los próximos años. Pero el nuevo contrato adelanta el final del proceso, ya que el Ejército mantiene la producción y el sostenimiento de una plataforma todavía necesaria, mientras prepara el paso hacia un nuevo modelo de obús autopropulsado más ligero, más móvil y mejor adaptado a un campo de batalla dominado por sensores, drones y fuegos de respuesta rápida.
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