Francia compra radares Giraffe 1X a Saab (antes) de que Suecia seleccione las fragatas FDI de Naval Group para la futura clase Luleå

Redacción
Saab y Scania France han firmado un contrato con la Direction générale de l’Armement (DGA) para el suministro de radares Giraffe 1X destinados a las Fuerzas Armadas francesas. La operación, anunciada por la compañía sueca el 18 de mayo, llegaba apenas un día antes de que Suecia confirmara la selección de las fragatas francesas FDI de Naval Group para su futura clase Luleå, una coincidencia temporal que apunta a una clara dinámica de reciprocidad industrial y política entre París y Estocolmo, aunque ninguna de las partes la haya presentado oficialmente en esos términos.

El contrato francés contempla la adquisición de 17 radares Giraffe 1X. Según Saab, una unidad será empleada para pruebas y evaluación, mientras que las otras 16 serán integradas sobre el chasis táctico Scania V3P, desarrollado por Scania France y su división SPAD, con sede en Angers. El acuerdo incluye también repuestos, formación y apoyo, con entregas previstas entre 2026 y 2027.
La solución será desarrollada por un consorcio formado por Saab y Scania France, combinando un sensor sueco de vigilancia aérea con una plataforma terrestre de origen industrial francés. El resultado será un sistema móvil, ligero y desplegable, orientado a misiones de defensa aérea de corto alcance, vigilancia de baja cota y protección frente a amenazas como drones, helicópteros, aeronaves ligeras o municiones merodeadoras.
El Giraffe 1X es un radar 3D compacto de la familia Giraffe de Saab. Su tamaño y peso permiten su instalación en vehículos tácticos, mástiles, posiciones fijas o plataformas navales, lo que facilita su empleo en unidades móviles y en arquitecturas de defensa aérea escalonada. En el contexto actual, marcado por la experiencia de Ucrania y por la proliferación de sistemas aéreos no tripulados, este tipo de sensores se ha convertido en una pieza cada vez más demandada por los ejércitos europeos.
La lectura política de la operación es difícil de obviar. El anuncio de Saab se produjo el 18 de mayo, y el 19 de mayo de 2026 Suecia seleccionó el diseño francés FDI de Naval Group para cuatro futuras fragatas de la clase Luleå, un contrato valorado en torno a 4.000 millones de dólares y considerado la mayor inversión naval sueca en décadas. Según Reuters, el primer buque debería entregarse en 2030, y Estocolmo prevé integrar sistemas de fabricación sueca en las futuras unidades.
En paralelo, la mayoría de medios especializados ya hemos señalado que la propuesta francesa se ha impuesto frente a las opciones británica y española, con el argumento central de los plazos de entrega y de la madurez de un diseño ya en servicio o en proceso de incorporación en Francia y Grecia.
En todo caso, Francia ya venía adquiriendo material sueco, incluida la compra de 2 aviones Saab GlobalEye anunciada en diciembre, con opción a otros 2 aparatos. Esa secuencia —GlobalEye, Giraffe 1X y selección sueca de las FDI— dibuja una relación bilateral en la que las compras cruzadas refuerzan tanto la cooperación militar como el tejido industrial de ambos países.
No hay, por tanto, una confirmación oficial de que la compra francesa de los Giraffe 1X forme parte de una compensación directa por la elección sueca de las fragatas FDI. Sin embargo, la sucesión de anuncios, los sectores industriales implicados y el volumen político de ambos programas permiten hablar, con prudencia, de un quid pro quo de defensa: Francia incorpora tecnología sueca en tierra y aire, mientras Suecia abre la puerta a uno de los grandes contratos navales europeos para Naval Group.
Para París, la operación consolida una cada vez más intensa relación de defensa con Suecia en un momento de rearme europeo y de creciente competencia industrial. Para Estocolmo, la selección de las FDI responde a una necesidad urgente: disponer de buques mayores, con más capacidad antiaérea y aptos para operar en el Báltico bajo el paraguas de la OTAN. Para Saab, por su parte, la venta del Giraffe 1X a Francia compensa -parcialmente- el golpe que supone quedar fuera, al menos como contratista principal, del programa de fragatas Luleå.
El resultado es una fotografía muy europea: cooperación, competencia, retornos industriales y decisiones marcadas tanto por la urgencia militar como por la política de alianzas. Nada nuevo en defensa, pero sí cada vez más visible.
Créditos: Saab
Redacción
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