Un caso que invita a preguntas sin respuestas

Redacción
La Policía Nacional ha precintado un nuevo narcotúnel de alta sofisticación que partía de una nave industrial en el polígono del Tarajal, en territorio español, y terminaba en una casa situada en terreno militar marroquí, concretamente en la zona del Arroyo de las Bombas, en Castillejos, adyacente a una base del Ejército de Marruecos.
No es el primero. Hace meses se descubrió otro túnel paralelo con el mismo punto de salida en Marruecos: una vivienda ubicada en un perímetro controlado directamente por las autoridades militares marroquíes. Según las investigaciones policiales y los reportajes de medios como The Objective, El Faro de Ceuta, Europa Sur y La Razón, ambos túneles desembocan en una zona que, por su proximidad y control, debería estar bajo estricta vigilancia del Ejército marroquí.
A nadie se les escapa que una obra de esa envergadura —con decenas de metros de excavación, refuerzos estructurales, ventilación y sistemas de iluminación— no es tan sencilla como para pasar desapercibida a las autoridades marroquíes, máxime cuando se encuentra en terrenos directamente militares o, cuando menos, controlados por ser adyacentes a instalaciones militares del país. En un país donde, se dice, nada se mueve sin el conocimiento de las autoridades, cuesta creer que determinadas “infraestructuras” del crimen, de tal magnitud, no hayan sido percibidas por ninguna de esas autoridades que tan bien y férreamente controlan a la población.
En todo caso, habría que hacérselo mirar, en lo que respecta a España y esperar a ver hasta dónde alcanzan las pesquisas del lado marroquí para averiguar la verdad del origen, los medios y la permisividad y/o anuencia de quienes deben evitar este tipo de situaciones con sus ejecutores, en su caso.
Mientras las autoridades españolas continúan la investigación para identificar a los autores materiales, en Marruecos el Ejército ha dicho haber tomado el control de la zona de salida y ha abierto sus propias diligencias. De momento, no ha trascendido ninguna detención ni explicación oficial sobre cómo fue posible excavar y operar durante meses —o años— bajo el radar de un perímetro militar.

Imagen de la entrada al narco-túnel descubierto en febrero de este año
Que no haya una explicación pública no equivale, por sí solo, a una prueba de complicidad. Pero cuando una infraestructura de este tipo aparece por segunda vez en un entorno tan sensible, la carga política de la explicación cambia de sitio: ya no basta con decir que se investiga; hay que explicar cómo pudo ocurrir.
La cuestión ya no es sólo policial. Es política y de soberanía. No se trata de adelantar los acontecimientos, ni de magnificarlos sobremanera. La realidad basta: 2 túneles en el mismo punto sensible, en terreno militar, obligan a preguntarse si estamos ante una simple “falla de vigilancia” o ante algo mucho más grave.
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
Maduro detenido (raptado ilegalmente) por «narcoterrorismo», mientras Trump le hace ojitos a estos narcomilitares del norte de África.
Lo mejor sería expulsarlos de las bases de Rota y Morón. Trump habla de suspender nos de la OTAN , cosa que no puede hacer, pero que denota que no va a defendemos en el caso de una agresión marroquí. Se agarrara a qué Ceuta y Melilla no forman parte del territorio OTAN, aunque el acerudo de permtirlos usar nuestras bases incluye la defensa de nuestro territorio integral, yendo más allá del territorio OTAN. Pero si flaquea la voluntad, los tratados son papel mojado.
Para eso, mejor que se vayan de Europa. No me fío de que nos sirvan de nada. Todo lo contrario, en la operación Reconquista de El Perejil nos traicionaron y avisaron al enemigo de la inminencia de la operación, precisamente desde Rota.
De todas maneras, si hemos de invertir un 5% de nuestro PIB en lo militar, nos valemos nosotros solos para lidiar con el entrañable vecino del sur.