Bucarest mantiene en marcha el programa MLI para 298 vehículos de combate de infantería, pero el Ministerio de Defensa deja claro que la firma no es inminente y que el proceso sigue pendiente de aprobación política, ajuste económico y condiciones de relocalización industrial


Redacción
Rumanía sigue adelante con el programa MLI (Mașina de Luptă a Infanteriei), una de las adquisiciones de mayor peso dentro de su planificación reciente ligada al mecanismo europeo SAFE, pero el Ministerio de Defensa Nacional rumano (MApN) ha querido cortar de raíz las informaciones que daban por inminente la firma del contrato.
Según la información publicada por DefenseRomania.ro este último jueves, 16 de abril, Bucarest preveía firmar de manera inminente 298 vehículos de combate Lynx KF41 para sustituir a los veteranos MLI-84 Jderul, en una operación valorada en torno a 3.000 millones de euros. El vehículo de Rheinmetall figura como opción preferente dentro de ese proceso.
Ahora bien, el punto que el ministerio ha querido dejar meridianamente claro es que todavía no hay contratos firmados ni el calendario ha alcanzado esa fase aún. De hecho, el propio MApN remitió a DefenseRomania unas aclaraciones oficiales para desmentir las versiones que situaban la rúbrica en cuestión de días.
Lo cierto es que la primera de esas precisiones no deja mucho margen a demasiadas interpretaciones: “El calendario de implementación del programa SAFE no ha llegado a la etapa de firma de los contratos, por lo que las informaciones aparecidas en el espacio público sobre la firma de contratos en los próximos días no tienen una base real.”
La segunda aclaración apunta directamente al punto en el que se encuentra el expediente: “En este momento se encuentra en curso el procedimiento de aprobación, por parte del CSAT, de los valores estimativos asignados a cada proyecto, de los operadores económicos, así como de las condiciones de relocalización de la producción en Rumanía.”
Es decir, el programa no está bloqueado, pero tampoco cerrado. Sigue su curso administrativo y político, con varios elementos todavía por ordenar: los importes de referencia, la validación institucional, la selección y encaje de los operadores económicos y, de manera muy señalada, la parte industrial ligada a Rumanía.
En ese terreno, el ministerio también confirma que se trabaja en una relocalización parcial de la actividad. La idea pasa por que parte del ensamblaje y la pintura de los vehículos se realicen en Rumanía, aunque la producción principal del Lynx KF41 se concentra hoy en la planta que Rheinmetall tiene en Hungría. En programas de este tamaño, sabido es que la discusión no se limita a la plataforma o al calendario, sino que se juega en el terreno del retorno industrial, la capacidad local y el reparto real del trabajo.
Ahí encaja, además, el malestar que Bucarest ya ha verbalizado en fechas recientes respecto a las subidas de precios en contratos asociados a SAFE. Como ya se expuso DYS en el artículo “Rumanía dice ¡basta! a la barra libre de precios inflados por SAFE”, el ministro Radu Miruță denunció incrementos de hasta el 30 % en ofertas presentadas por fabricantes en plena carrera por cerrar programas antes de finales de mayo de 2026. En ese marco, la aclaración del MApN sobre el Lynx no sólo enfría una firma prematura, sino que también encaja con una línea política más amplia: Bucarest quiere contratar, pero no firmar a cualquier precio ni en cualquier condición, ni bajo presiones para hacerlo antes de los tiempos otorgados por ellos mismos.
Rumanía dice basta a la barra libre de precios inflados por SAFE
De hecho, el propio ministerio reconoce que se han producido incrementos en las ofertas, incluidos algunos vinculados al programa MLI, aunque subraya que las cifras finales que llegarán al Parlamento se apoyarán en referencias reales de mercado y no en las propuestas más elevadas trasladadas por las empresas.
Con todo, el cuadro general es que el Lynx KF41 sigue bien colocado, el programa MLI continúa avanzando y la adquisición de 298 vehículos mantiene intacta su relevancia para la modernización de la infantería rumana. Pero, al menos por ahora, no hay firma inminente, y el expediente sigue sujeto a decisiones políticas, económicas e industriales que todavía no han terminado de cerrarse y quedan puertas adentro del Gobierno rumano.
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