Tom Barrack abre la puerta (otra vez) a una solución del contencioso del S-400 y al retorno de Turquía al programa F-35

Un lanzador S-400. Reuters

Redacción
El embajador de Estados Unidos en Turquía y enviado especial para Siria, Tom Barrack, afirmó este viernes, 17 de abril, que Washington y Ankara podrían resolver “pronto” el prolongado contencioso derivado de la compra turca del sistema antiaéreo ruso S-400, un gesto que -volvería- a situar sobre la mesa la posible reincorporación de Turquía al programa del F-35.
Durante su intervención en el Antalya Diplomacy Forum (ADF 2026), y basándonos en la cobertura del evento a cargo de Reuters y Anadolu Agency, Barrack dejó una de las frases más llamativas de la jornada: “Creo que van a ver pronto resuelto el asunto del S-400. Desde el punto de vista de mi jefe, la aceptación en un programa F-35 está bien”. La referencia a Donald Trump como “my boss” añadió un matiz político a unas declaraciones que, de confirmarse en los hechos, apuntarían a un cambio de tono nada menor en un expediente enquistado desde hace años.
Según la información cosultada, las palabras del diplomático se produjeron en una de las sesiones del foro celebrado en Antalya, en el sur de Turquía. En ellas, Barrack trasladó la idea de que el llamado “asunto S-400” podría encarrilarse en un plazo próximo y que, desde la perspectiva de la Casa Blanca, la vuelta de Turquía al programa del F-35 no sería, en principio, una línea roja.
El origen del choque es por todos conocido. La adquisición por parte de Turquía del sistema antiaéreo ruso S-400 en 2019 desencadenó la imposición de sanciones estadounidenses en virtud de la ley CAATSA y la expulsión de Ankara del programa del F-35, pese a que el país era socio industrial del proyecto y aspiraba a recibir en torno a un centenar de aparatos.
La cobertura de la intervención de Barrack por parte de la agencia turca Anadolu Agency (AA) incide igualmente en ese tono optimista. Distintas fuentes turcas que se remiten a AA y que hemos podido consultar, han recogido igualmente las mismas palabras del embajador sobre una próxima resolución del diferendo y sobre la posibilidad de retomar la relación con el programa del caza de quinta generación.

Barrack también aludió a un posible doble rasero dentro de la OTAN, al señalar que Grecia opera el sistema ruso S-300 y, al mismo tiempo, mantiene su aspiración de adquirir F-35. La comparación no es casual, porque introduce de nuevo un argumento que Ankara ha utilizado en distintas ocasiones para denunciar un trato desigual dentro de la Alianza.
Por ahora, no consta un pronunciamiento oficial de la Casa Blanca ni del Departamento de Guerra que detalle los términos concretos de una eventual salida al contencioso. Del lado turco, las fuentes citadas sostienen que no ha habido cambios en la posesión de los S-400, aunque sí continúan los contactos bilaterales.
Las declaraciones de Barrack, aunque vuelven a incidir en el mismo sentido de distensión que los últimos meses, no resuelven por sí mismas el problema, pero sí reabren un debate que parecía bloqueado desde fechas recientes. Si ese, digamos, giro verbal termina traduciéndose en una fórmula política aceptable para ambas partes, Turquía podría volver a acercarse a un programa del que salió entre sanciones, desconfianza y costes industriales.
Redacción
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