La Armada completa en el Atlántico un ejercicio de fuego real que para comprobar las capacidades de combate del primer submarino de la serie S-80, su integración con otras unidades de la Flota y la preparación de su dotación

Redacción ![]()
La Armada ha completado el ejercicio SINKEX 26 con el hundimiento del antiguo patrullero de altura «Infanta Elena» (P-76), anteriormente corbeta Infanta Elena F-33, alcanzado por un único torpedo lanzado desde el submarino «Isaac Peral» (S-81). La actividad, desarrollada en aguas del océano Atlántico, materializa al fin una demostración práctica de las capacidades ofensivas del primer submarino de la serie S-80 y supone un nuevo paso en su empleo dentro de los ejercicios operativos de la Flota.
Según ha informado oficialmente la Armada este mismo miércoles, 4 de noviembre, el ejercicio ha permitido evaluar los sistemas de armas del submarino en condiciones próximas a las de una situación real de combate. El lanzamiento se ha efectuado en un escenario de adiestramiento conjunto en el que han intervenido unidades de superficie, aeronaves y otros medios especializados.
El hundimiento del antiguo patrullero representa el resultado más visible de unas maniobras cuyo alcance supera el propio lanzamiento del torpedo, puesto que también se han puesto a prueba los procedimientos de coordinación, la integración de capacidades y la preparación de las dotaciones participantes.
Una esperada prueba de las capacidades ofensivas del S-81
La participación del «Isaac Peral» adquiere especial importancia por tratarse de la primera unidad del programa S-80, desarrollado y construido por Navantia para la Armada.
El empleo de armamento real contra un buque de superficie permite trasladar al terreno práctico capacidades que resultan esenciales para la misión de un submarino convencional moderno: la detección y seguimiento de objetivos, la utilización de sus sistemas de combate y la ejecución de una acción ofensiva.
La Armada ha señalado que el lanzamiento demuestra la capacidad del S-81 para operar discretamente y responder con precisión ante una amenaza, una combinación de características que constituye uno de los principales fundamentos de la disuasión submarina.

En este sentido, la Institución destaca que la presencia de un submarino capaz de actuar sin ser detectado y de emplear sus armas a distancia representa un elemento fundamental de la defensa marítima. Su utilidad militar no depende exclusivamente del empleo efectivo del armamento, sino también de la incertidumbre que su posible presencia introduce en la planificación de un adversario.
El resultado del SINKEX 26 constituye, por tanto, una comprobación notable de una de las capacidades para las que fue concebido el S-81.
Una operación con numerosos medios navales y aeronavales
El ejercicio ha requerido la participación coordinada de distintas unidades de la Fuerza, que han trabajado junto al submarino en un escenario de elevada exigencia operativa.
Además del «Isaac Peral», la Armada confirma la intervención de las siguientes unidades y medios:
-Fragata «Cristóbal Colón» (F-105), perteneciente a la clase Álvaro de Bazán.
-Fragata «Navarra» (F-85), de la clase Santa María.
-Buque multipropósito «Carnota» (A-61).
-Buque de acción marítima «Relámpago» (P-43).
-Unidad de Buceadores de Medidas Contra Minas.
-3 aviones AV-8B Harrier de la Armada.
-1 helicóptero de la 10.ª Escuadrilla.
-1 UAV Scan Eagle de la 11.ª Escuadrilla.
-1 avión de vigilancia marítima del Ejército del Aire y del Espacio.
La dirección de las actividades en la mar ha correspondido al capitán de navío Rafael Mira Calvo, comandante de la 41.ª Escuadrilla de Escoltas, acompañado por su Estado Mayor y embarcado en la fragata «Navarra».
El mando ha querido poner de manifiesto la importancia de la preparación de las dotaciones y de la coordinación entre todos los participantes para ejecutar las maniobras conforme a los procedimientos establecidos.

La composición de la fuerza participante ayuda a comprender que SINKEX 26 no se ha limitado a una demostración aislada de la capacidad ofensiva del submarino. La presencia simultánea de escoltas, aeronaves, un buque de acción marítima y equipos especializados ha proporcionado un marco de adiestramiento conjunto para ejercitar la integración de medios y los procedimientos operativos de la Flota.
Este aspecto resulta particularmente importante para un submarino de nueva generación, cuyo empleo militar debe contemplarse tanto desde la perspectiva de sus capacidades individuales como de su integración con el resto de las fuerzas navales y aeronavales.
El «Infanta Elena»: el final de un buque con casi 43 años de servicio
El protagonista involuntario de este ejercicio ha sido uno de los antiguos buques de la Armada, el patrullero de altura «Infanta Elena» (P-76), que causó baja oficialmente el 17 de marzo de 2023, después de casi 43 años de servicio.
Su trayectoria operativa había sido considerable. Según los datos publicados por la propia Armada con motivo de su despedida, el buque acumuló más de 730.000 millas navegadas y 4.200 días de mar.
Antes de convertirse en patrullero de altura, había pertenecido, como antes apuntábamos, a la clase Descubierta, una familia de corbetas que desempeñó durante décadas una parte importante de las misiones de escolta, vigilancia y presencia naval de España.
El «Infanta Elena» participó en operaciones de gran importancia, entre ellas el bloqueo naval impuesto contra Irak durante la guerra del Golfo de 1991, la operación Perejil de 2002 y la operación europea Atalanta contra la piratería en el océano Índico.

Durante esta última, en 2012, intervino en la liberación del pesquero de Sri Lanka «Nimesha Duwa», que había permanecido secuestrado durante aproximadamente 6 meses por piratas somalíes.
También desarrolló misiones contra la piratería en el golfo de Guinea, operaciones de vigilancia marítima y actuaciones de salvamento y asistencia a personas en peligro en la mar.
Su utilización como blanco en el SINKEX 26 pone fin a la existencia material de una unidad con una prolongada trayectoria al servicio de la Armada. Una circunstancia que permite, al mismo tiempo, aprovechar un buque retirado para proporcionar una experiencia de adiestramiento con armamento real a las nuevas generaciones de unidades y dotaciones.
El valor operativo del ejercicio
Más allá del resultado del lanzamiento, SINKEX 26 ofrece una nueva referencia sobre la incorporación de las capacidades de combate del S-81 a las actividades de adiestramiento de la Armada.
El empleo de un torpedo contra un blanco naval real representa una experiencia de especial valor para la dotación del submarino, al permitir ejercitar procedimientos que no pueden reproducirse íntegramente mediante simulación.
Para la Armada, la actividad constituye además una oportunidad de comprobar el funcionamiento conjunto de sus medios y mantener el nivel de preparación de las unidades participantes.
La capacidad de los submarinos para operar con discreción, obtener información y ejercer una amenaza creíble contra unidades de superficie continúa siendo uno de los elementos esenciales de la guerra naval contemporánea.
En el caso español, el S-81 «Isaac Peral» representa la incorporación de una nueva generación de capacidades submarinas desarrolladas por la industria nacional. Su participación en ejercicios de fuego real servirá para avanzar en el aprovechamiento operativo de esas capacidades, al tiempo que proporciona experiencia a las dotaciones y a los mandos responsables de su empleo.
El hundimiento del «Infanta Elena» deja así la imagen significativa de un antiguo buque de la Armada, retirado después de décadas de servicio, utilizado para comprobar el armamento de una de sus unidades más modernas.
Una transición entre generaciones de buques que, en esta ocasión, ha quedado materializada mediante un único y exitoso lanzamiento de torpedo.
Redacción
DYS
Créditos: Armada

