Las averías dejan a la fragata belga Leopold I fuera de la misión del mar Rojo
Los problemas técnicos impiden preparar el buque a tiempo para Aspides; Bélgica estudia un posible despliegue posterior en el Mediterráneo

Redacción ![]()
La fragata belga BNS Leopold I no participará en la operación europea Aspides, destinada a proteger la navegación comercial en el mar Rojo. El buque no estará listo dentro del plazo previsto debido a problemas técnicos y retrasos en las reparaciones. Según informó el medio público belga BRF el 5 de octubre, citando a VRT, su salida debía producirse durante las dos semanas siguientes.

La Leopold I
La Armada belga confirmó que durante los preparativos se detectaron dificultades adicionales, entre ellas las relacionadas con la reparación de varios sistemas esenciales. La agencia neerlandesa ANP recoge que estas incidencias han obligado a cancelar la participación. Como consecuencia de lo anterior, el buque no podrá alcanzar a tiempo la preparación necesaria para un despliegue seguro y eficaz.
Los problemas tienen su origen en su anterior misión en el Atlántico. Según explicó el ministro de Defensa, Theo Francken, ante el Parlamento el 16 de septiembre, la fragata sufrió averías en los sistemas de refrigeración mientras estaba integrada en la agrupación naval permanente de la OTAN SNMG1. En Norfolk se instaló un sistema externo provisional, que permitió mantener parte de su actividad. Posteriormente, un fallo en los compresores de aire de alta presión volvió a dejarla temporalmente indisponible y exigió intervenciones en Nueva York.
La Leopold I llegó a Den Helder el 22 de julio para continuar las reparaciones. Francken esperaba que los trabajos concluyeran a principios de octubre y que el buque partiese después hacia Aspides, previsión que finalmente no se ha cumplido. Asimismo, se ha informado de que el Gobierno estudia ahora un posible empleo posterior en el Mediterráneo, eventualmente en una operación de la OTAN, sin que ese despliegue esté confirmado.
Una Marina al límite
La cancelación afecta a una marina en números muy ajustados, que dispone de solo dos fragatas, con la Louise-Marie también en periodo de mantenimiento. La situación se agrava por los retrasos del programa ASWF (Damen), desarrollado conjuntamente con Países Bajos para sustituir estas veteranas unidades. Como ya informamos en DYS, la entrega de la primera fragata neerlandesa se ha desplazado de 2030 a 2033, mientras siguen abiertas las decisiones sobre la participación belga. La demora prolonga la dependencia de los buques actuales y aumenta el riesgo de una pérdida temporal de capacidad. Aspides mantiene un mandato defensivo para proteger a los buques civiles y sus tripulaciones en el mar Rojo y el golfo de Adén.

El proyecto de fragatas ASWF está más en cuestión que nunca
Redacción
DYS

