El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, confirma que esta capacidad será examinada durante la revisión de los principales documentos estratégicos japoneses, aunque asegura que no existe una decisión previamente adoptada

Redacción
Japón mantiene abierto el debate, al más alto nivel, y no descarta incorporar submarinos de propulsión nuclear como parte del proceso de revisión de su política de defensa. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, confirmaba este viernes, 11 de septiembre, que esta posibilidad será examinada junto con el resto de las opciones destinadas a reforzar las capacidades de disuasión y respuesta del país ante las múltiples amenazas a la seguridad que percibe.
La declaración fue realizada durante una rueda de prensa posterior a la reunión del Gabinete y ha sido recogida por The Japan Times, en una información firmada por Jesse Johnson. Koizumi respondió a las preguntas planteadas después de que un responsable de la Marina estadounidense expresara una opinión favorable sobre la capacidad técnica de Japón para operar esta clase de buques.

Submarino convencional de la clase Sōryū de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, engalanado durante su ceremonia de botadura
«En lo que respecta a los submarinos de propulsión nuclear, avanzaremos en su estudio sin excluirlos como opción», afirmó el ministro, según la transcripción oficial publicada por el Ministerio de Defensa japonés.
Koizumi insistió, no obstante, en que el Gobierno no trabaja a partir de una conclusión predeterminada. La decisión deberá adoptarse de forma autónoma por Japón, atendiendo a las necesidades de su defensa y al enormemente complejo entorno estratégico que rodea al archipiélago.
Una valoración favorable desde Estados Unidos
Las declaraciones del ministro se produjeron después de que un funcionario de la Marina estadounidense señalara, durante un encuentro con medios japoneses y surcoreanos celebrado el 9 de septiembre, que Tokio dispone de una base tecnológica que le permitiría considerar la adquisición de submarinos nucleares.
De acuerdo con la información difundida por la agencia japonesa Kyodo, recogida también por Nippon.com, el responsable estadounidense argumentó que Japón cuenta con centrales nucleares y posee conocimientos avanzados en tecnología atómica. No trascendió su identidad ni consta, por ahora, una propuesta formal de Washington para transferir reactores, tecnología naval o submarinos completos.
Por tanto, las palabras estadounidenses no dejan de ser una valoración técnica y estratégica personal, aunque vienen a amplificar el debate nipón de acceder a unas capacidades estratégicas submarinas que, lejos de cerrarse, parece destinado a tomar cada vez más importancia.
Ventajas y dificultades reconocidas por Tokio
Koizumi enumeró públicamente tanto las ventajas como los inconvenientes de esta clase de plataformas. Según el propio ministro, los submarinos nucleares pueden permanecer sumergidos y operar durante periodos mucho más prolongados, además de mantener velocidades superiores a las de los buques de propulsión convencional.
Estas cualidades, afirmó el minsitro, permitirían cubrir mayores distancias, incrementar el tiempo de permanencia en las zonas de patrulla y acompañar con mayor facilidad a agrupaciones navales que operasen lejos de las aguas japonesas. También reducirían la necesidad de aproximarse periódicamente a la superficie para recargar baterías, aunque la autonomía real continuaría condicionada por los víveres y la resistencia de la dotación.
El titular de Defensa también señaló importantes dificultades, como el mayor coste de adquisición y mantenimiento, aumento del tamaño del buque y necesidad de personal altamente especializado para operar, reparar y sostener la planta nuclear.
Koizumi añadió que, en términos generales, los submarinos nucleares pueden presentar desventajas de discreción acústica frente a determinados submarinos convencionales. Se trata, en cualquier caso, de una comparación que depende del diseño, el régimen de navegación y la tecnología empleada, y no de una regla absoluta aplicable a todas las plataformas.
Japón dispone actualmente de una de las fuerzas submarinas convencionales más avanzadas del mundo. No en vano, la Fuerza Marítima de Autodefensa mantiene una flota de 23 submarinos de ataque diésel-eléctricos, entre ellos los modernos Taigei, equipados con baterías de iones de litio. La adopción de propulsión nuclear no representaría, en absoluto, una evolución sencilla de estos buques, sino el nacimiento de una capacidad naval e industrial completamente diferente.
Submarinos con misiles de largo alcance
El debate, como decimos, no ha surgido de manera aislada. En septiembre de 2025, un comité de expertos convocado por el Ministerio de Defensa recomendó estudiar submarinos dotados de sistemas de lanzamiento vertical para misiles de largo alcance y analizar el empleo de fuentes de energía de nueva generación.
Aquel informe oficial del comité no mencionaba expresamente la propulsión nuclear, pero su referencia a sistemas energéticos avanzados abrió la puerta a su consideración. Los submarinos con lanzamiento vertical podrían participar en misiones de ataque a distancia y reforzar la capacidad japonesa de respuesta, denominada oficialmente «capacidad de contraataque».
La discusión adquirió por fin una dimensión política adicional en junio de este año, cuando el Partido de la Innovación de Japón presentó su propuesta para la revisión de la estrategia nacional. La formación parlamentaria defendió avanzar con rapidez hacia la introducción de submarinos nucleares ante la expansión de la Marina china en el Pacífico. El documento fue publicado por el propio Partido de la Innovación de Japón, socio del Partido Liberal Democrático en la coalición gobernante.
La posibilidad deberá examinarse durante la revisión de los 3 principales documentos estratégicos japoneses: la Estrategia de Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional y el Programa de Desarrollo de la Defensa. El Gobierno pretende completar su actualización antes de finalizar 2026.
Propulsión nuclear no significa armamento nuclear
La cuestión plantea una distinción esencial, sobre todo para Japón, profundamente sumido en un impasse político en lo que a la cuestión nuclear se refiere. Un submarino de propulsión nuclear no es necesariamente un submarino armado con armas nucleares. El reactor proporciona energía al buque, pero su armamento puede estar formado exclusivamente por torpedos y misiles convencionales.
Esta diferencia resulta especialmente importante en Japón, cuyo debate nuclear está condicionado por los conocidos como 3 Principios No Nucleares: no poseer armas atómicas, no producirlas y no permitir su introducción en territorio japonés.
DYS ya explicó esta separación entre ambas cuestiones al analizar las anteriores declaraciones de Koizumi en el artículo «El ministro de Defensa de Japón reclama debatir “sin tabúes” el papel de las armas nucleares». El ministro había defendido la necesidad de discutir las diferentes opciones estratégicas, pero sin proponer formalmente la fabricación de un arsenal nuclear japonés.
El debate también había alcanzado al entorno gubernamental a finales del pasado año, cuando en DYS informamos de las declaraciones atribuidas al asesor Akihisa Nagashima, quien habría planteado la conveniencia de considerar una capacidad nuclear nacional, aunque admitiendo que no era una alternativa realista a corto plazo.
La incorporación de submarinos nucleares de ataque no obligaría jurídicamente a Japón a abandonar sus principios sobre armas atómicas. Sí exigiría, sin embargo, revisar la interpretación tradicionalmente restrictiva del uso militar de la energía nuclear y construir un marco regulatorio específico para la propulsión naval.
Una opción todavía lejana
Por ahora, Japón no ha aprobado un programa, seleccionado un diseño ni solicitado submarinos a Estados Unidos. Tampoco se ha determinado si la solución, en caso de prosperar, pasaría por una construcción nacional, una cooperación tecnológica con Washington o un modelo más amplio junto a otros aliados.
Sí es cierto que el pronunciamiento de Koizumi confirma un cambio sustancial acerca de la propulsión nuclear naval, que ha dejado de ser una hipótesis excluida de antemano y ha entrado formalmente en el conjunto de capacidades que Tokio está dispuesto a estudiar.
El resultado dependerá de un difícil encaje estratégico, de los costes, del acceso a la tecnología, de la formación de las dotaciones y del complejo consenso político y social que exigiría su implantación. La decisión continúa abierta, pero el debate ya forma parte de la revisión defensiva japonesa.
Redacción
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