La presentación de una versión operada a distancia del sistema lanzapuentes Leguan de KNDS Deutschland vuelve a poner sobre la mesa las posibilidades de automatización de los vehículos de ingenieros y, particularmente, el futuro de los nuevos medios basados en el K2/K2PL que recibirá el Ejército polaco

A partir de una información de Krystian Pograniczny
El analista polaco Krystian Pograniczny, colaborador de esta casa, ha llamado la atención sobre el ALBV Leguan RC, una configuración del conocido sistema lanzapuentes de KNDS Deutschland que puede ser manejada a distancia (en remoto), planteando una cuestión especialmente interesante para Polonia: si una solución semejante está siendo considerada para el futuro vehículo lanzapuentes derivado del K2/K2PL.
Pograniczny se muestra escéptico sobre esa posibilidad, pese a considerar que la industria polaca dispone de competencias y cierta experiencia suficientes para desarrollar soluciones de este tipo. A su juicio, sería una dirección que merecería la pena explorar no solamente por sus ventajas operativas, sino por un problema mucho más amplio: la disponibilidad de personal.
El especialista señala que el número de potenciales candidatos al servicio militar irá disminuyendo progresivamente y que las Fuerzas Armadas polacas tendrán que competir cada vez más intensamente con el mercado laboral para atraer y conservar personal. En ese escenario, la automatización y los sistemas no tripulados podrían pasar de constituir una ventaja tecnológica a convertirse en una auténtica necesidad.
La reflexión llega, además, en un momento particularmente oportuno. El contrato firmado por el Ministerio de Defensa polaco con Hyundai Rotem en agosto de 2025 incluye, además de otros vehículos especializados, 25 lanzapuentes sobre chasis K2. El programa contempla la participación de empresas de la industria polaca, entre ellas OBRUM y Zakłady Mechaniczne Bumar-Łabędy, en los trabajos de desarrollo de los vehículos de acompañamiento. Las entregas están previstas entre 2029 y 2031.
Existe, por tanto, una ventana industrial en la que planteamientos como el señalado por Pograniczny pueden resultar relevantes. No consta en la información oficial publicada hasta ahora que el futuro lanzapuentes K2/K2PL vaya a disponer de capacidad de conducción u operación remota, por lo que sería prematuro atribuirle esa característica.
El Leguan representa precisamente hasta dónde ha avanzado la automatización de esta clase de sistemas. KNDS lo concibe como una solución modular adaptable a plataformas de cadenas y ruedas. En su configuración convencional puede tender y recuperar automáticamente puentes de 14 o 26 metros, con capacidades de carga de hasta MLC 100 y MLC 80, respectivamente, manteniendo al operador protegido dentro del vehículo. El sistema está ya empleado o contratado por 22 ejércitos.
La aparición de una solución controlada a distancia añade un nuevo elemento al debate, haciéndolo todavía más interesante. En los vehículos de ingenieros, destinados precisamente a trabajar sobre obstáculos, brechas y zonas naturalmente expuestas al fuego enemigo, separar al operador del vehículo no responde únicamente a una cuestión de ahorro de personal, sino que puede convertirse también en una importante mejora de supervivencia.
Polonia tiene ya decidido que su familia K2 contará con un lanzapuentes propio. La pregunta planteada por Pograniczny es si, cuando ese vehículo llegue al Ejército polaco, debería limitarse a reproducir el concepto tradicional o aprovechar su desarrollo para avanzar un paso más hacia la operación remota.

Redacción. Sobre un trabajo de Krystian Pograniczny
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