Alpha Unmanned Systems. La referencia UAV española en drones helicóptero
Un especial sobre la visita a sus instalaciones y la entrevista con su CEO, Eric Freeman

Los trabajos de construcción y mantenimiento de Alpha Unmanned Systemas son abordaros por una plantilla cualificada y perfectamente equipada
Los dos modelos de helicóptero UAV insignia de Alpha Unmanned Systems —el Alpha 800 y el Alpha 900— representan la culminación de más de 11 años de investigación, desarrollo y perfeccionamiento de la tecnología de drones de ala rotatoria en España. Ambos son UAV de despegue y aterrizaje vertical (VTOL) diseñados para misiones de larga duración en entornos exigentes, y se han consolidado como referentes en el sector internacional de defensa y seguridad.
El Alpha 800, primer modelo comercial de la compañía, marcó un antes y un después en la categoría de drones tácticos ligeros. Con un peso en vacío de 14 kilogramos y una capacidad de carga útil de hasta 3 kilogramos, puede volar durante unas 2,5 horas y alcanzar velocidades cercanas a los 80 km/h, con un techo operativo de 3.000 metros. Impulsado por un motor de gasolina de dos tiempos, combina fiabilidad mecánica con facilidad de mantenimiento. Su arquitectura modular permite integrar sensores EO/IR, cámaras de alta resolución y sistemas LIDAR, lo que lo hace ideal para misiones de vigilancia, reconocimiento y aplicaciones civiles.

Un Alpha 900 a bordo del BAM Furor de la Armada
El hermano mayor, el Alpha 900, es la evolución natural del modelo anterior, diseñado para cumplir con los requisitos STANAG y con mejoras sustanciales en potencia, autonomía y seguridad. Este helicóptero UAV puede volar hasta 4 horas seguidas, portar cargas de hasta 4 kilogramos y operar en radios superiores a 100 kilómetros. Equipa un motor de gasolina de 2 cilindros y sistemas redundantes de control de vuelo, junto con comunicaciones cifradas, navegación GNSS y capacidad de operar bajo condiciones meteorológicas adversas o en escenarios de GNSS denegado. Estas características lo convierten en una plataforma óptima para misiones marítimas, operaciones militares de vigilancia, control de fronteras o búsqueda y rescate. No existe carga no integrable en él, sólo el peso es el límite, cualquier gadget puede acoplarse al Alpha sin mayores problemas.
Las evaluaciones de ambos modelos han sido altamente positivas. En pruebas realizadas por quienes ahora son sus operarios: la Armada griega, la Unidad Militar de Emergencias (UME) española, el DoD de EE. UU., los guardacostas indonesios… los helicópteros demostraron una fiabilidad y un rendimiento excepcionales en condiciones extremas. No son cifras fáciles para ninguna manufactura, civil o militar. Su bajo coste operativo y facilidad de entrenamiento para los operadores han sido especialmente valorados por los clientes institucionales.
De servicio con la Patrulla de Fronteras búlgara
A diferencia de muchos drones eléctricos, los Alpha de motor de combustión prolongan notablemente la autonomía y reducen los tiempos de recarga, lo que permite mantener una vigilancia persistente o cubrir amplias áreas marítimas y terrestres sin interrupciones. Este enfoque en la robustez mecánica y la autonomía práctica refleja la filosofía de diseño de la empresa: soluciones simples, duraderas y orientadas a la misión.
Cada unidad se fabrica íntegramente en España bajo estándares europeos de calidad, con rigurosos controles y pruebas antes de su entrega. Su éxito comercial, con presencia en más de una docena de países, demuestra la competitividad internacional de la ingeniería española en el sector UAV.
En definitiva, los Alpha 800 y 900 no sólo son ejemplos de innovación tecnológica, sino también de visión a futuro. Representan el avance de una empresa que ha sabido posicionarse como referente mundial en helicópteros no tripulados tácticos, combinando precisión, autonomía y fiabilidad con un sello claramente español.

El Alpha 900T (target-objetivo), otro de las muchas opciones que ofrecen los drones de AUS
Pero su portfolio no termina ahí. Hay más de lo que hablar, como el Alpha 900T (Target) y los subsistemas de control en tierra.
Los sistemas UAV incluyen estaciones de control desarrolladas por Alpha —tanto la portátil G-Case Duo como la versión embarcada Vessel-Based Control System— permiten operar los helicópteros no tripulados con precisión y fiabilidad desde entornos terrestres o marítimos. Ambas ofrecen comunicaciones seguras, diseño robusto y capacidad multivehículo, adaptándose a operaciones complejas con necesidades tácticas cambiantes.
Por su parte, el Alpha 900T, versión objetivo del modelo 900, ha sido concebido para simulaciones realistas de amenazas aéreas. Esta variante especializada se utiliza en ejercicios avanzados de defensa antiaérea, aportando un perfil de vuelo dinámico y exigente, fundamental para entrenamientos efectivos en escenarios contemporáneos.

Puesta a punto de equipo
Entrevista con Eric Freeman
Madrid, hace dos meses. Sede de Alpha Unmanned Systems. La mañana de la entrevista transcurre rápida sobre el polígono, como es natural en las grandes aglomeraciones empresariales del extrarradio de Madrid. En las instalaciones de Alpha, varios de los bonitos drones-helicópteros descansan sobre sus puestos de trabajo. Con la serenidad que sólo concede la mecánica bien hecha, los muchachos de Alpha trabajan sobre ellos. Me recibe Jamie Woolley, director de marketing, británico de trato suave y protocolo de libro. Con una cordialidad sin afectación, cercana a la familiaridad, me presenta a Eric Freeman, el CEO de Alpha Unmanned Systems (AUS, en adelante). El tono, desde el primer minuto, será el de una sobremesa relajada. El cuestionario previo quedó aparcado, y dimos paso a una charla tranquila y franca. Eric no encuentra dificultad en expresarse en nuestro idioma, y se desenvuelve a sus anchas en un español próximo, de calle, como en otro de perfil técnico, ambos en boca de un estadounidense que lo domina con soltura.
Despegue de un Alpha 900
—Ha sido un esfuerzo notable implantar los Alpha en España.
Eric asiente y no necesita forzar el gesto: «Hemos colaborado con las Fuerzas Armadas en ejercicios y maniobras de todo tipo. Los Alpha han demostrado robustez y solvencia. Pero cada vez es más difícil, más ingrato, más burocrático. He ido a todos los desayunos que organiza Defensa, y las palabras no suelen tener su reflejo en negro sobre blanco«. No hay desengaño (aún) —sí cansancio—: «Estoy algo decepcionado, pero seguimos intentándolo«. No hay que ser un avezado analista para saber reconocer que el segmento dron, en España, arrastra un desacoplamiento muy importante. Aún no se les ha dado la importancia que merecen o, si quienes deben hacerlo sí se la dieron, no lo han demostrado al nivel que ya se percibe en otros lugares de Europa. Un comentario no relacionado suena como un certero aldabonazo: «Fabricamos submarinos de nueva generación, y todavía algunos no incorporan capacidad antidrón, ni han sido concebidos para operar con ellos. No lo entiendo«. Hablamos entonces un buen rato sobre sistemas de armas que no contemplan la protección contra drones ni la operación con ellos, por mucho que esos sistemas estén entrando en servicio ahora, o lo vayan a hacer próximamente. Es como si no pocos fabricantes obviaran la realidad, convenimos, y fiaran sus recién creados sistemas a futuras actualizaciones en la materia. «No todas las armas admiten una jaula para protegerse«, concedo. «Ni todos los sumergibles disponen de drones de apoyo«, sentencia.
—¿Falta conciencia de la era del dron?
«Sí. Sólo ahora, con Rusia respirando en la nuca, las agresiones híbridas por toda Europa y un entorno internacional convulso, los países creen estar en el buen camino«. Lo cierto es que la defensa de infraestructura civil y militar ya no se entiende sin drones: con ellos, en su uso cotidiano; y contra ellos, defendiéndose de sus ataques. Freeman no exige fe, pide evidencias: evaluaciones satisfactorias que no se demoren, decisiones que se formalizan. «Los mandos quieren, están satisfechos con las pruebas… pero falta concretar. Queremos ser profetas en nuestra tierra -aunque sea de adopción, en su caso-; pero no está resultando sencillo.»
La librea española sobre un Alpha 900 en pruebas con las FAMET
—¿Y fuera?
Aquí el discurso cambia, la sonrisa cobra fuerza y sentido. «Los operadores internacionales lo dicen sin ambages: el Alpha 900 puede volar 2.5 horas en estacionario, con todo en contra y vigilar un kilómetro cuadrado donde no pasa nada desapercibido: cualquier píxel que se mueva lo detectamos.» Las misiones —insiste— llegan donde haga falta: búsqueda y rescate, inteligencia, objetivos aéreos, vigilancia marítima, control de fronteras… «Hemos llevado el soporte logístico a otro nivel y el compromiso con el usuario a cotas de excelencia.»
Continuamos charlando escaleras abajo, a la sala de máquinas de UAS, donde cobran forma sus drones y reciben cuidados cuando el mantenimiento lo exige. Los técnicos de Alpha atienden a sus clientes in situ, en el propio escenario de operaciones, o en la central de Alpha, donde la disponibilidad de medios es absoluta. Valga recordar que el 90% de los componentes de sus drones son fabricados en España.
Abajo, al frente de todo lo que tiene que ver con cables, rotores, tuercas y software, está el joven ingeniero Álvaro Escarpenter (CTO y cofundador de AUS) un bregado y brillante profesional con no pocos años ya de experiencia a sus espaldas.
—¿Hasta dónde alcanza el compromiso de soporte de Alpha con sus clientes?
Interviene Álvaro, que se nos ha sumado un instante desde una de las mesas de trabajo: «Nuestro equipo técnico ha salido de la cama, de madrugada, a la llamada de las Fuerzas Armadas. Pedían apoyo inmediato. Lo hemos dado todo y seguimos haciéndolo.» Freeman remata: «Y aunque no lo parezca, tenemos más. Estos chicos pueden dar todavía más.»

—¿Hacia dónde crece Alpha?
Sonríe, mide la respuesta, concede lo justo: «Es probable que los Alpha escalen, que crezcan en tamaño. Habrá novedades en breve. De momento, dejémoslo ahí.» –¿Un Alpha 1000?, pregunté. Un segundo de pausa… «Todo se verá«, remata Eric.
—Ingeniería española, instituciones españolas.
Ahí no hay matices: «Confío plenamente en la ingeniería española, en general, y en particular en la que vuela en nuestros aparatos. Lo que no ayuda es la burocracia anquilosada. Los mandos empujan, pero las estructuras se atascan». No es una descarga; es un diagnóstico.
—Si tuviese que resumir su tesis en una línea…
«El dron es el game changer definitivo. Ya lo ha cambiado todo. Quien no lo integre —con doctrina, con industria y con presupuesto—, llegará tarde.»
La visita termina como empezó: con amabilidad, franqueza y una cortesía que parece inagotable. Jamie nos acompaña hasta la puerta. En el hangar, un flamante Alpha 900 estaba preparado para la próxima salida. Los equipos repasan listas: combustible, comunicaciones, ópticas. Todo listo. Un rato después, alguno de esos rotores cortará el aire como quien firma, por fin, en negro sobre blanco. Me cabe la duda de si Alpha seguirá mucho más tiempo con nosotros, en España, o terminará por hacer las maletas. Se rumorea que podrían cambiar de sede, por aquello de ganar espacio para su gente y los aparatos, pero sería en suelo español aún. Quién sabe, quizás no es espacio físico el que necesitan, sino aire, un lugar donde la conciencia haya calado hasta los huesos, y los drones sean un late motive en quienes toman decisiones.

Alpha 900 en servicio con la Marina de Guerra helénica
El autor desea agradecer muy afectuosamente el trato y la amabilidad recibidos por todo el personal de AUS, especialmente por Éric Freeman, quien no dudó en recibirme cortésmente, por Jamie Woolley, quien orquestó el encuentro con toda suerte de facilidades y ha acompañado la realización de todo este trabajo, y por Álvaro Escarpenter, explícito en sus ilustraciones técnicas, haciendo más fácil mi trabajo. A todos ellos, muy sinceras gracias.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es
Créditos a AUS y al autor


Un comentario
Programa Coincidente y dentro d este, proyecto Escorpión:
La DGAM está impulsando la integración del Alpha 900 en el NH90.
Nivel de integración LOI2: el piloto del NH90 recibe directamente en su pantalla y casco lo que ve el dron. A diferencia de con un Seahawk, la arquitectura más moderna del NH90 permitir que el piloto directamente visualice la información.
Nivel de integración LOI3 y 4: el piloto del NH90 puede manejar el sensor del dron e incluso indicarle hacia dónde debe volar.
Se están haciendo cosas. Entiendo que lo frustrante es que eso no se traduzca en pedidos. Las empresas tienen que facturar para que los empleados puedan cobrar.