En las primeras horas del 3 de junio de 2025, Ucrania llevó a cabo una operación especial que resultó en daños significativos en los cimientos del puente de Kerch, una infraestructura clave que conecta la península de Crimea con Rusia continental. La acción, que no causó víctimas civiles, representa el tercer ataque ucraniano contra este puente desde el inicio del conflicto en 2022.

Imagen de archivo de las labores de extinción del fuego declarado en el puente del estrecho de Kerch en Crimea, tras una explosión en 2022. EFE/EPA/STR
El ataque fue ejecutado mediante la detonación de 1.100 kilogramos de explosivos colocados bajo el agua, tras meses de concienzuda preparación. El jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) supervisó personalmente la operación, destacando que cualquier manifestación de la ocupación recibirá una respuesta contundente.
Este ataque se enmarca en una serie de acciones estratégicas y de grandísimo alcance, que Ucrania está llevando a cabo para debilitar la capacidad militar rusa, con golpes de efecto mucho más allá de las líneas del frente y con gran eco mediático. Recordamos que el SBU llevó completó con éxito incalculable otra operación, hace apenas unos días, alcanzando más de cuarenta aviones rusos en bases aéreas dentro de Rusia, con un saldo de al menos doce aeronaves destruidas, si no más.

Puente Kerch. Derechos de autor Ukraine’s Security Service
El puente de Kerch, construido tras la anexión rusa de Crimea en 2014, es considerado por Kiev como un objetivo legítimo debido a su importancia estratégica para la logística militar rusa. La infraestructura ha sido atacada anteriormente en 2022 y 2023 mediante un camión bomba y drones, respectivamente.
La operación del 3 de junio ha llevado a Rusia a suspender temporalmente el tráfico por carretera en el puente, lo que subraya la vulnerabilidad de esta conexión, clave para el abastecimiento de Crimea desde un lugar alejado y seguro -hasta ahora- del frente. Este ataque no solo tiene implicaciones militares, sino también simbólicas, al golpear una de las infraestructuras más emblemáticas de la anexión rusa de Crimea.
En el contexto más amplio del conflicto, y pese a los reveses que las tropas de Kiev soportan, Ucrania continúa llevando a cabo operaciones audaces para debilitar la capacidad militar rusa y recuperar territorios ocupados. La destrucción parcial del puente de Kerch representa un paso más en esta estrategia, enviando un mensaje claro sobre la determinación de Ucrania en su lucha por la soberanía y la integridad territorial.
Redacción
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