Rusia cuenta con dos argumentos de primera magnitud para proteger sus costas, y sortearlos no es tarea sencilla.
No es plato de buen gusto acercarse a comprobar el erizo del que Moscú dispone para denegar el paso de buques o neutralizar la amenaza a sus playas. Cada vez es más obvio que Rusia está dispuesta a desplegar y, llegado el caso, dar uso, a los medios ofensivos y defensivos con que cuenta. El episodio de hace sólo unos días, cuando obligó a una patrullera estonia a cesar su intervención contra un buque de la flota fantasma rusa, evidenció la falta de escrúpulo para activar cualquier medio disuasivo contra un adversario que incomode los activos rusos. Y así, poco a poco, el régimen moscovita va dando pasos en la impunidad más mezquina, no ya contra los ucranianos, sino contra el resto de vecinos, a los que socava moral y paciencia; justo las dos virtudes que no podemos perder sin vernos sobrepasados por las argucias del Kremlin.
Disquisiciones aparte, lo que queremos es dar un breve apunte sobre la capacidad rusa para defender sus costas.
Los sistemas de misiles costeros BAL y Bastión representan el poderoso escudo en la estrategia de defensa marítima de Rusia. Sobre ellos descansa la relativa tranquilidad de Moscú ante desencuentros costeros o probables desembarcos. Están diseñados para proteger extensas líneas costeras y asegurar el control sobre áreas marítimas estratégicas, destacando, ambos sistemas, por su movilidad, potencia de fuego y capacidad de disuasión. Un verdadero desafío para cualquier escuadra que penetre en aguas rusas, y un quebradero de cabeza para las marinas occidentales de la OTAN.
Sistema de misiles de costa BAL

sistema BAL
El sistema BAL, conocido en Rusia como 3K60 Bal, es una plataforma móvil de defensa costera equipada con misiles antibuque. Su desarrollo respondió a la necesidad de proteger las costas rusas contra amenazas navales, especialmente en regiones estratégicas como el Mar Negro y el Mar Báltico y, dentro de este último, el enclave de Kaliningrado, que representa una plaza sensible y una baza fundamental en el equilibrio de fuerzas entre la OTAN y Rusia desde hace décadas. El argumento del sistema Bal es el misil subsónico Kh-35, que goza de buenas facultades para la lucha antibuque, como veremos a continuación:
Características
Misil: el BAL, como decíamos, emplea el misil Kh-35, un proyectil subsónico diseñado para atacar buques de superficie de hasta 5.000 toneladas. Fragatas, corbetas, pequeños transportes, serían las presas predilectas del kh-35. El misil tiene un alcance aproximado de 130 kilómetros, lo que lo sitúa en el rango del Exocet MM-40 b.3 francés, y vuela a una velocidad de Mach 0.8, manteniendo una altitud de vuelo rasante al mar para evitar su detección.
Plataforma de lanzamiento: El sistema se monta sobre vehículos móviles, generalmente camiones MZKT-7930 8×8, lo que le confiere una alta movilidad y buena capacidad de despliegue rápido en diversas geografías, por complicadas que sean.
Composición de la batería: Una batería típica del BAL consta de hasta 2 vehículos de mando y control, 4 vehículos lanzadores (cada uno con 8 misiles) y vehículos de apoyo logístico para recarga y mantenimiento, además del correspondiente personal de servicios, apoyo y seguridad.
Despliegue y unidades en servicio
El BAL ha sido desplegado en varias de las regiones estratégicas de Rusia, incluyendo Crimea y las Islas Kuriles, que separan el mar de Ojotsk, del océano Pacífico, en una región donde confluyen China, Japón y Rusia, y en la que los límites fronterizos están permanentemente en duda. Su presencia en estas áreas subraya la importancia que Moscú concede al potencial de sus rivales, pero, sobre todo, manda un poderoso aviso a navegantes, nunca mejor dicho. Aunque el número exacto de unidades en servicio no es público, se sabe que hay múltiples baterías operando activamente, cabe suponer que en número suficiente, pues los enormes territorios a proteger así lo exigirían.
Sistema de misiles de costa Bastión

Bastión. foto: Reuters
El K-300P Bastión-P, conocido en la OTAN como SS-C-5 Stooge, es un sistema de misiles de defensa costera más avanzado que el BAL, diseñado igualmente para neutralizar amenazas navales, pero de mayor envergadura que el anterior. Desarrollado por la empresa rusa NPO Mashinostroyeniya, en colaboración con la bielorrusa Tekhnosoyuzproekt, el Bastión ha sido concebido para atacar buques de superficie, incluyendo grupos de batalla de portaaviones, convoyes y navíos de desembarco. Los misiles del sistema k-300P serían, por tanto, los ideales para hundir destructores, cruceros, portaaeronaves, transportes pesados…, las unidades críticas de cualquier flota enemiga que amenazara las costas rusas.
Características
Misil: El Bastión emplea el misil de crucero supersónico P-800 Oniks, un proyectil con un alcance que varía entre 120 y 300 kilómetros, dependiendo de la trayectoria de vuelo adoptada. Este misil puede alcanzar velocidades de hasta Mach 2.5 y está diseñado para volar a altitudes de hasta 14.000 metros antes de descender hasta solo 5 metros sobre el nivel del mar en la fase final, lo que dificultaría terriblemente su detección y neutralización.
Plataforma de lanzamiento: Similar al BAL, el Bastión se monta sobre vehículos móviles MZKT-7930 8×8, otorgándole una notable movilidad táctica. Cada vehículo lanzador puede transportar y disparar dos misiles.
Composición de la batería: Una batería típica del Bastión incluye 1 ó 2 vehículos de mando y control, 4 vehículos lanzadores y 4 vehículos de carga y transferencia de municiones. Los vehículos lanzadores pueden ubicarse hasta a 25 kilómetros de distancia de los vehículos de mando y control, proporcionando flexibilidad en el despliegue y dispersión, lo que aumenta la supervivencia individual de las unidades que componen la batería.

Lanzamiento de un misil Kh-35 del sistema BAL
Despliegue y unidades en servicio
El Bastión ha sido desplegado del mismo modo que su hermano menor, en varias regiones clave, entre las que también están Crimea y las Islas Kuriles. Además, en 2016, Rusia anunció el despliegue de sistemas Bastión en Siria, donde utilizaron misiles Oniks contra objetivos terrestres con reseñable eficacia, demostrando una capacidad de ataque terrestre previamente no divulgada para este sistema de defensa costera. Los rusos consiguieron entonces apuntalar más aún la reputación del sistema
El despliegue en las Kuriles tuvo lugar en 2021, cuando una batería del Bastión fue desplegada en la isla de Matua y, en 2022, otra fue instalada en la isla de Paramushir, reforzando de esta manera la presencia militar rusa en el Extremo Oriente.
Tanto el BAL como el Bastión son integrantes esenciales en una doctrina de defensa costera que prima la movilidad y la letalidad. Su capacidad para desplegarse rápidamente y cubrir amplias áreas marítimas proporciona una sólida disuasión contra posibles amenazas navales. La movilidad de sus baterías y la letalidad de sus misiles son un tándem temible, pudiendo negar la navegación allá donde se desplieguen. La combinación de misiles subsónicos y supersónicos en estos sistemas permite a Rusia adaptarse a diferentes escenarios tácticos, desde la neutralización de buques de guerra hasta la protección de infraestructuras críticas en sus zonas costeras. Las presas de cada uno de los misiles están perfectamente definidas: hasta 5.000 toneladas para el BAL; el resto, hacia arriba, para el Bastión.
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