SILAM: el lanzacohetes múltiple supera pruebas y escollos

Basado en el PULS israelí, el sistema español quiere recuperar la extinta capacidad lanzacohetes

SILAM. Foto: EM&E

 

En los últimos días, los sabuesos habituales de las RR.SS. nos han permitido conocer con cierto detalle el estado actual del programa SILAM, con avances trascendentales, diría que hasta sobresalientes, en lo que a la marcha de las pruebas del sistema se refiere -municiones Extra y Predator, según hemos podido saber-. Estas revelaciones, que incluyen cifras oficiales, adjudicaciones, plazos y alternativas tecnológicas, son esenciales para tratar de clarificar, al menos, el rumbo del proyecto.

Por lo que se ha podido publicado, el Ejército de Tierra (ET) está a punto de recibir el prototipo del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad (SILAM), cuya adquisición le cuesta al Estado unos 576 millones de euros, al menos en esta primera fase -ignoramos si habrá más en fases posteriores, pero sería menester-. El contrato formal se adjudicó en diciembre de 2023 al consorcio formado por Escribano (EM&E) y Rheinmetall Expal Munitions, con el respaldo de Elbit Systems -Israel-, quien firma diseño original del PULS. El programa contempla la transferencia tecnológica para producir lanzadores, munición y vehículos en España, y está previsto que incluya 12 lanzadores, vehículos de apoyo, drones, simuladores, logística, 4 radares multifunción y 4 UAS tácticos.

Las capacidades del sistema son ambiciosas, como se espera de una artillería de estas características: disparo operativo en menos de un minuto, recarga en menos de 10, integración con el sistema Talos de control de fuego, estación de armas remota, y 3 tipos de cohetes guiados (Accular, Extra y Predator Hawk) con alcances de hasta 300 km. Está previsto que el prototipo llegue a mediados de diciembre al que será su hogar, en el Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña n.º 63 (MACA-Galca 63), en Astorga.

No obstante, y a pesar de lo avanzado del sistema, el PULS israelí está siendo reconsiderado en algunos extremos que incluían tecnología sensible de esa procedencia; no en vano, el Ministerio de Defensa afirmó, por boca de su representante, Margarita Robles, que trabaja desde hace meses en un plan de “desconexión tecnológica” de Israel que sustituya el origen dicha tecnología. Por lo tanto, el plan industrial sigue en pie, y las empresas españolas aseguran que la transición puede abordarse sin suspender el cronograma.

El proyecto SILAM (Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad) materializará no poco en la Fuerza Terrestre: la dotación de una capacidad artillera de largo alcance y primer nivel, así como la recuperación de un tipo de sistema, el lanzacohetes, fuera de inventario desde hace ahora 14 años. Para el Ejército de Tierra, recuperar y modernizar su capacidad de artillería múltiple, -inédita desde los Teruel-, supone mucho más que un progreso. El objetivo es disponer de un lanzacohetes múltiple de alta movilidad que aporte fuego de precisión a largas distancias, superando con creces los alcances de la artillería convencional y los que, en clave doméstica, ofrecieron los veteranos Teruel.

EL veterano Teruel. Foto: elradar

A nadie se le escapan las grandes líneas industriales del Programa, y los actores que están involucrados en él: Escribano se encargará de los componentes mecánicos, hidráulicos y electrónicos del lanzador; Rheinmetall Expal del desarrollo de los cohetes; y GMV de la integración del sistema Talos de control de fuego. Todo ello para un -esperemos- primer pedido del sistema que incluya esos 12 lanzadores de que hablábamos, vehículos de municionamiento, recuperación y mando, UAVs asociados, radares, y medios de instrucción y simulación.

En cuanto al calendario, hemos sabido que el prototipo tiene prevista su entrega en diciembre de 2025. Sin embargo, el rechazo de la tecnología del PULS israelí ha obligado al Ministerio a buscar alternativas nacionales o aliadas, sin suspender el programa, y confiando en que las empresas españolas puedan resolver la situación con rapidez. A tenor de lo que vamos conociendo, parece que los problemas de dependencia tecnológica se están solventando.

Insistimos en que el SILAM es más que un pilar estratégico para la artillería del Ejército de Tierra, es un proyecto que entra dentro de la categoría de lo simbólico, por lo que a la recuperación artillera de cohetes/misiles se refiere. La combinación de capacidades de fuego de precisión, «autonomía» industrial y «soberanía» tecnológica -cójase ésto con las debidas reservas-, puede dar a España un elemento de potencia y letalidad decisivo en el campo de batalla. A pesar de la crisis causada por el rechazo de Elbit Systems debido al foco político y geopolítico, las autoridades, y sobre todo la industria, parecen haber reafirmado su compromiso con el Programa, abogando por una solución nativa, o aliada, que permita mantener el calendario sin recortes.

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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