¿QUO VADIS, SILAM?

SILAM: el lanzacohetes español que busca un nuevo padre

Tres años después de su adjudicación, el programa de artillería de cohetes del Ejército de Tierra sigue sin lanzador definitivo. Repasamos su historia y las tres vías que maneja Defensa

Mario López Vittori 

 

Del lanzacohetes múltiple Teruel, a la nada

España lleva más de una década sin una capacidad propia de artillería de cohetes de largo alcance. Los sistemas Teruel, el único MLRS que ha operado el Ejército de Tierra, causaron baja en 2011, y desde entonces el hueco ha permanecido abierto pese a sucesivas promesas de sustitución.

 

Imagen: EM&E

 

El MLRS Teruel había sido un modesto intento de la industria española por proporcionar la capacidad de lanzar cohetes tierra-tierra al Ejército de Tierra español. Diseñado en los años 70 y en servicio desde los 80, tanto el sistema del lanzador como los vehículos plataforma sobre los que iba montado (camiones Pegaso 3052) habían superado con creces su ciclo de vida operativo, resultando muy costosos y difíciles de mantener.

Además, el sistema utilizaba cohetes no guiados con un alcance máximo de unos 18 a 25 km. La doctrina militar moderna exigía municiones guiadas de alta precisión y mayor alcance para minimizar daños colaterales. No solamente eso: al realizar una descarga de cohetes, el rebufo y la humareda del Teruel revelaban de inmediato su posición, obligando a un repliegue rápido que resultaba difícil para el vehículo utilizado.

Tras su baja en 2011, sus cometidos en el Regimiento de Artillería Lanzacohetes (RALCA n.º 63) pasaron provisionalmente a cubrirse con obuses de artillería de campaña de 155/52 mm para no perder la operatividad artillera. España mantuvo vacía esta capacidad de artillería de cohetes.

El programa SILAM (Sistema Lanzador de Alta Movilidad) nació para llenar ese vacío. En octubre de 2023, el Consejo de Ministros dio luz verde a la compra, y en diciembre de ese mismo año Defensa cerró el contrato con la UTE formada por Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Rheinmetall Expal Munitions, por un importe cercano a los 700 millones de euros, adjudicado a finales de 2023 por 576,4 millones de euros. El diseño elegido era el PULS, del fabricante israelí Elbit Systems, con un reparto industrial en el que, según fuentes del sector, Elbit se embolsaba en torno al 80% del trabajo, mientras EM&E se encargaba de la maquinaria para montar el sistema sobre camión y Rheinmetall Expal del explosivo de las cabezas de los misiles. El plan contemplaba doce lanzadores, cohetes de hasta 300 km de alcance, drones y radares asociados. Parecía un excelente proyecto que solucionaría esta importante carencia del Ejército de Tierra. A la aspiración inicial -recuperar la capacidad lanzacohetes del regimiento de Astorga- , se añadía la posibilidad de incrementar esa capacidad, dotando de baterías lanzacohetes a varias brigadas, no solo del EdT, sino incluso a la infantería de marina. Las pruebas del prototipo parecían bien encaminadas.

La desconexión de Israel se lleva el PULS por delante

El giro llegó en septiembre de 2025. En el marco del plan de «desconexión tecnológica» de Israel anunciado por el Gobierno tras la guerra de Gaza, el subdirector general de Adquisiciones de Armamento y Material firmó la anulación tanto del programa SILAM como del misil anticarro Spike LR2, sin que el documento explicara más motivo que la palabra «otro», aunque más tarde fue explicada por motivos políticos en el arco parlamentario. La medida no quedó aislada: en las semanas y meses siguientes cayeron también los designadores láser Litening V para los Eurofighter y más de una decena de contratos de mantenimiento de sistemas de origen israelí, desde el mortero Cardom hasta las estaciones de armas remotas Mini Samson, y quedaron seriamente comprometidos otros, como la modernización de los carros Leopard 2E.

Fuentes del sector consultadas por prensa especializada apuntan que, antes de la cancelación, España ya había pagado a Elbit Systems en torno a 150 millones de euros en concepto de licencia tecnológica, lo que da una idea del coste hundido del proyecto original. No solamente se había desperdiciado una oportunidad, sino que se había perdido dinero en el camino, sin posibilidad de recuperarlo.

La opción “oficial”: el GMARS

La UTE de EM&E y Rheinmetall Expal no tiró la toalla. A finales de diciembre de 2025 y con más detalle en enero de 2026, ambas compañías presentaron a Defensa una propuesta nacional basada en el GMARS, el lanzador desarrollado conjuntamente por Rheinmetall y Lockheed Martin, inspirado en el concepto del HIMARS estadounidense pero adaptado a estándares europeos, con mayor margen para la integración de tecnologías propias. El sistema, montado sobre la familia de vehículos HX de Rheinmetall, ya había superado su primer disparo real en agosto de 2025, demostrando capacidad de lanzar munición GMLRS.

 

SILAM y Dragón. Foto: EM&E

 

Sin embargo, el proceso avanza con lentitud. Según la información disponible más reciente, de agosto de 2026, once meses después de la cancelación del programa original, el SILAM sigue sin fecha clara de ejecución, y Defensa ha exigido a la última propuesta de EM&E y Expal un mayor peso de la industria nacional, sin que se sepa todavía si se mantendrá la adjudicación a la misma UTE o si el ministerio optará por otra fórmula administrativa.

Sin embargo, no nos quedamos sin opciones: Chunmoo, el candidato con más tracción comercial

Pocos recuerdan que el K239 Chunmoo, de la surcoreana Hanwha Aerospace, ya estuvo sobre la mesa española antes de que Defensa se decantara por el PULS en 2023. Hoy vuelve a cobrar sentido por dos motivos. El primero, su expansión meteórica en Europa: además de Polonia, Noruega ha elegido recientemente el Chunmoo como su sistema de artillería de largo alcance para el Ártico, con un contrato de 1.600 millones de euros por 16 lanzadores, y Croacia se dispone a convertirse en su cuarto operador europeo tras Polonia, Estonia y Noruega.

El segundo motivo es industrial: Indra, aunque nunca estuvo en el consorcio del SILAM, ya mantiene una relación activa con Hanwha a través del programa de obuses autopropulsados K9 Thunder —el mismo fabricante del Chunmoo—, con un acuerdo vinculante firmado en marzo de 2026 para desarrollar y fabricar en España una nueva familia de artillería de cadenas, y contrato de exportación ya cerrado en septiembre de 2026. Ese vínculo industrial recién estrenado podría, en teoría, allanar el camino a una oferta conjunta Indra-Hanwha también para el lanzacohetes, replicando el modelo que ya siguen Polonia y Noruega de adquirir lanzador y munición del mismo proveedor.

Otra opción sería la vuelta al PULS. Revertir la decisión y regresar a la tecnología de Elbit exigiría no solo un cambio de Gobierno, sino un giro completo en la política de relaciones con Israel, algo que es de prever si en las elecciones generales del próximo noviembre, hay un cambio de gobierno. Es cierto que parte del expediente técnico del SILAM original —pruebas de prototipo, incluso con fuego real, ensayos con la empresa pública UTEK— siguió su curso incluso después de la cancelación formal de la adjudicación, lo que indica que el desmontaje del programa no fue tan limpio como sugiere el relato oficial. Pero eso no equivale a una vía de retorno políticamente viable a corto o medio plazo: de las tres opciones, es la que requiere más condiciones favorables alineándose a la vez.

Por ello, no sería descabellado que se optase por la compra a EEUU del probado sistema HIMARS. Aunque se barajó y desechó en el pasado, un nuevo gobierno podría descartar el empeño en apostarlo todo a una política industrial de defensa, y optar por un sistema de altas prestaciones y capacidades, más que probado en duras condiciones como las de la guerra de Ucrania, aunque tendría como importante hándicap una dependencia de un aliado que no parece fiable, al menos durante la actual administración, y sin garantías de que la situación no se prolongue durante un tiempo que quizá no se tenga.

Conclusión

Tres años después de su adjudicación inicial, el Ejército de Tierra español sigue sin una fecha firme para recuperar su artillería de cohetes de largo alcance, una pérdida de capacidades irracional e irrenunciable para un país como España, tanto por sus necesidades de defensa como por su posición en la OTAN y en Europa. El GMARS mantiene la ventaja de la continuidad industrial y el respaldo político, pero arrastra meses de indefinición contractual. El Chunmoo aparece como la alternativa con más recorrido comercial en Europa y una conexión industrial española incipiente pero real. Y la vuelta al PULS israelí, lo mismo que la adquisición del HIMARS, aunque no descartable, exigiría un contexto político muy distinto al actual. Mientras tanto, el hueco que dejaron los Teruel en 2011 sigue ahí, como una herida abierta.

Mario López Vittori

DYS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

¿QUO VADIS, SILAM?
SILAM: el lanzacohetes español que busca un nuevo padre Tres años después de su adjudicación, el programa...
Seguir leyendo
Japón bota el Shōgei
Séptimo submarino de la clase Taigei Mitsubishi Heavy Industries prevé entregar la nueva unidad en el...
Seguir leyendo
PAC-3 Edge
PAC-3 Edge: la nueva apuesta de Lockheed Martin frente a las amenazas hipersónicas, con pruebas previstas...
Seguir leyendo
Francia fija 2029 para desarrollar su futuro caza furtivo
El calendario presupuestario fecha la segunda fase de demostración en 2027 y mantiene el objetivo de...
Seguir leyendo
Alemania amplía a 8 sus fragatas MEKO y consolida el relevo de las F126
El Bundestag autoriza cuatro unidades adicionales de la variante A-200 DEU. TKMS mantiene la entrega...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.