PhantomStrike: el radar que cabe en un dron y ve como un caza

Tecnología AESA de última generación que miniaturiza el poder de un radar de caza y lo adapta a drones, helicópteros y plataformas ligeras

Raytheon, subsidiaria de RTX Corporation, presentó públicamente el PhantomStrike en mayo de 2025, tras varios años de desarrollo enfocados en crear un radar compacto y exportable, como respuesta a una necesidad creciente: ver más lejos, reaccionar más rápido y gastar menos, con tecnología AESA de nitruro de galio (GaN) y enfriamiento por aire, no como una versión reducida de sus hermanos mayores, sino como un replanteamiento completo de lo que puede ofrecer un sistema de control de fuego cuando el peso, el volumen y la versatilidad son prioritarios y hablamos, por tanto, de dotar a plataformas menores de capacidades que hasta ahora correspondían a aeronaves más pesadas y capaces.

Según Raytheon, está diseñado, por tanto, con la premisa de llevar capacidades de caza a plataformas que nunca las tuvieron, el PhantomStrike ya apunta a una clientela nutrida y concreta: helicópteros armados, aviones de ataque ligero como el FA-50 surcoreano, drones MALE e incluso plataformas pilotadas en entornos cooperativos hombre-máquina (MUM-T).

Presentarse con un peso de menos de 70 kg es uno de los datos a tener en cuenta con los que Raytheon quiere «inundar» el segmento de aeronaves que podrían necesitar el radar. Hablamos de un sistema que suma 68 kg, es decir, menos de la mitad de lo que suele pesar un radar AESA convencional. La virtud del sistema está también en su diseño: un bloque compacto que prescinde de refrigeración líquida —un punto crítico para aeronaves ligeras—, y que se ventila por aire sin penalizar rendimiento. Todo ello, sumado al uso intensivo del nitruro de galio, le permite mantener una elevada potencia de emisión sin saturar térmicamente la estructura ni requerir complejos sistemas de mantenimiento. En pocas palabras: más radar, menos problemas.

El PhantomStrike no es un radar de vigilancia pasiva. Está pensado para participar directamente en la acción. Su arquitectura multimodo le permite realizar tareas simultáneas de seguimiento de blancos aéreos, detección terrestre (con capacidad GMTI), mapeo de apertura sintética (SAR) y asistencia directa al disparo de municiones guiadas, incluyendo bombas como la StormBreaker de Raytheon.

Estos días ha podido verse una reciente demostración en entorno simulado —difundida por Raytheon en redes (el vídeo con el que encabezamos esta información)— en la que se mostraron ejemplos concretos de empleo cooperativo en un entorno ISTAR con interoperabilidad MUM-T. En las imágenes, el PhantomStrike permitía a una plataforma ligera detectar, clasificar y seguir objetivos móviles en tierra, realizar un mapeo SAR continuo mientras entregaba, como decíamos, datos de tiro a otros nodos, así como mantener la vigilancia aérea y terrestre continua y simultáneamente, coordinando además el ataque con municiones de precisión gracias a su enlace de datos.

Foto: RTX

En el núcleo del sistema se encuentra el CHIRP (Compact High-Reliability Integrated Receiver/Processor), un procesador de señales que fusiona la recepción, análisis y formación de haz digital en un solo componente. Esta arquitectura permite al radar operar con múltiples tareas al mismo tiempo, adaptarse dinámicamente al entorno y ser instalado en plataformas sin grandes reformas estructurales. Una ventaja de cara a la inmediatez de la incorporación al servicio y a una escasa intrusión en la morfología de la aeronave que lo reciba.

Raytheon ha insistido en que el PhantomStrike es agnóstico a la plataforma, lo que significa que no está diseñado para un avión en particular, sino para ser adaptable: se conecta, se calibra, y opera. Todo ello resulta, sin lugar a dudas, en una ventaja de compatibilidad que aminora riesgos y acumula posibilidades de éxito. Los «Claex» de medio mundo agradecerán la integración de sistemas así.

El radar ya completó pruebas de vuelo en 2025, incluyendo ensayos con el programa X-62A VISTA, un F-16 altamente modificado que sirve como banco de pruebas autónomo para la USAF. Pero su vocación no es exclusivamente estadounidense. El 20 de octubre pasado, Raytheon anunció la entrega de la primera unidad PhantomStrike a Korea Aerospace Industries (KAI) para su integración en los FA-50 de la ROKAF (Fuerza Aérea Coreana). La entrega, anunciada en ADEX 2025, forma parte de un contrato mayor que incluye hasta 100 radares para aeronaves ligeras, con producción en curso. El sistema ya ha sido validado en pruebas anteriores y su exportación fue aprobada por las autoridades estadounidenses, dejando el camino libre para que Corea comience a integrarlo, en masa, durante este 2026.

Además, según RTX (Raytheon), la integración en los FA-50 coreanos no sólo está destinada al uso nacional, sino que servirá de base para futuras exportaciones, incluyendo el caso polaco. Polonia adquirió 48 FA-50, de los cuales 36 en su versión FA-50PL recibirán el radar PhantomStrike, según confirmó Raytheon en su momento, hace ya casi 3 años (2023). En enero de 2026, el medio especializado FlightGlobal informó además que la producción en serie para cubrir los pedidos coreano y polaco estaba en marcha, con entregas escalonadas previstas durante ese mismo año.

La posibilidad de dotar a ese tipo de aviones —de coste contenido pero relevancia táctica— con un radar de prestaciones comparables al AN/APG-83 o al Captor-E, pero con una fracción de su precio y peso, rompe una barrera histórica entre alta tecnología y presupuesto limitado. Las flotas que pueden beneficiarse de este radar son amplias a lo largo de todo el mundo.

No se trata sólo de «tener radar AESA»; se trata de lo que ese radar permite hacer: más autonomía para los drones, más capacidades para helicópteros, más letalidad para plataformas que hasta hace poco eran ciegas. En el contexto actual de conflictos híbridos, enjambres de drones y amenazas distribuidas, el PhantomStrike añade valor a plataformas aéreas que no podían aspirar a prestaciones de esa calidad y entidad, por lo que su adopción marcará un antes y un después, no porque reinvente el radar, sino porque, en palabras de Bryan Rosselli (que ha liderado el área de productos avanzados de RTX, como el PhantomStrike, lo democratiza sin diluir sus funciones esenciales.

 

Redacción

defensayseguridad.es

Fuente principal para esta información: Raytheon

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