Pandur II: un blindado razonable que podría dotar al Ejército de Tierra

En el momento patrio de incertidumbre crónica, donde el programa Dragón acumula sombras más que luces, no es descabellado volver la vista hacia soluciones más probadas y razonables, sea como substituto, sea como complemento, sea como tabla de salvación, o acaso opción de contrastada solvencia. Una de ellas es el Pandur II, descendiente directo del BMR español, actualizado con éxito en Austria y hoy operativo en varios países de la OTAN. Irónicamente, es una plataforma con raíces españolas que ilustra cómo, mientras otros modernizan con cabeza, España parece seguir “sin adultos al volante”.
Lo decía Pérez Triana en sus palabras sobre el Dragón dentro de «La sorprendente segunda vida del blindado BMR español»: “Se trata de un Vehículo de Combate de Infantería de ruedas de más de 30 toneladas, una auténtica contradicción en los términos, si tenemos clara la diferencia entre movilidad táctica y movilidad estratégica”. Una crítica al Dragón que no era sólo conceptual: también, creemos, operativa y económica. Porque un blindado como el Pandur II cuesta alrededor de la mitad por unidad, sin los riesgos de un diseño nacional adaptado con —supuesta— tecnología propia, que aún no ha demostrado ni eficacia en combate ni viabilidad exportadora, porque, para nuestra desgracia, aún no ha empezado siquiera por demostrar un funcionamiento normal en pruebas.
Con un peso operativo inferior (alrededor de 22 toneladas), configuración 6×6, protección modular conforme a estándares STANAG 4569, capacidad anfibia y múltiples versiones de combate, el Pandur II representa todo lo que debería buscar el Ejército de Tierra en un programa de renovación realista. Y, a diferencia del Dragón, no viene con promesas de futuro: ya está en servicio, ya ha sido exportado, ya ha sido «combat-proven», y lo que es más importante, ya lo conocemos.
La cuestión clave es el enfoque. Como advertía Pérez Triana, “se tomó la decisión de invertir en modificar un diseño existente con tecnología española y obtener un producto caro con la esperanza de que se amorticen los gastos con unas exportaciones que con alta probabilidad no van a tener lugar”. Así las cosas, cabe preguntarse si España puede seguir hipotecando su modernización terrestre con proyectos que mezclan intereses industriales dispersos y expectativas de retorno demasiado optimistas. Cabe preguntarse, decimos, a pesar de haberlo hecho ya en innúmeras ocasiones.
El Pandur II ofrece, por el contrario, una solución modular, racional y coherente con las necesidades de muchas de nuestras unidades: la BRIPAC, la Brigada «Canarias» XVI, los regimientos de montaña o las unidades desplegadas en Baleares, Ceuta y Melilla, hoy equipadas con VAMTAC o viejos BMR. “Es fácil imaginar un vehículo como el Pandur II en manos de unidades que tienen ahora BMR”, señalaba también Pérez Triana al plantear un rediseño del Ejército basado en la consolidación de divisiones por perfil: cadenas, ruedas medias y fuerzas ligeras de intervención rápida.
Estimar el número necesario de Pandur II para España dependería del alcance del programa VAR 6×6. Si se tratase de dotar 3 brigadas, más reservas, formación y versiones especializadas, una horquilla razonable podría situarse entre 400 y 450 unidades. Una cifra que, escalonada en varios ejercicios presupuestarios, resulta perfectamente asumible si se racionalizan prioridades y se refuerza la cooperación industrial con GDELS.
El Dragón podrá tener su lugar en brigadas medias, si es que sale adelante alguna fracción del millar de los previstos, por más que sea en número escuálido. Pero el resto del Ejército necesita algo más versátil, más ágil, más asequible. El Pandur II, en este sentido, no sería una solución de compromiso, sino una solución sensata. No hay que reinventar la rueda —literalmente— cuando ya existe una que funciona, tiene historial operativo, y, paradójicamente, nació en buena parte de una licencia española. Lo que haría falta, simplemente, es voluntad.
Redacción
defensayseguridad.es


2 respuestas
El artículo se queda corto en el momento que no desgrana qué versiones deberían ser 6×6 y cuáles tienen que ser 8×8
A<buque luego el artículo matiza lo de las brigadas medias para el Dragón, la sensación que crea es que en realidad una plataforma 6×6 es mucho mejor… para todo.
Francia, Alemania, Holanda, Inglaterra, etc. usan 8×8 para el combate de infantería, lo cual se corresponde con la versión VCI del Dragón.
Cosa diferente es si nos vamos a las versiones de transporte, para llevar a los soldados a las cercanías del combate, sin adentrarse en él. Ahí Alemania usa Patria 6×6 casi desarmados y Francia MRAP 6×6.
España aquí parece que tomó la decisión de no usar una plataforma específica para el transporte, apostando a cambio por la VCI para esta misma tarea. Aquí, esto sí que es reevaluable, pero considerando siempre que en un 8×8 armado con cañón de 30 mm los soldados siempre viajarán más protegidos y que el vehículo añade flexibilidad, pues que esas unidades específicas para el transporte quizás no lleven APS ni misiles anticarro, sí se les puede añadir en un momento dado.
En cuanto al peso, la protección requiere de blindaje y el blindaje pesa. Si alguien consigue cuadrar el círculo, que lo haga YA. Decir que cumpla con la norma Stanag es no decir nada en absoluto, no si no se indica el nivel de protección Stanag (por ejemplo, 4a). Nada que ver el Stanag 1 con el 4b, por ejemplo. ¿Qué nivel de protección sugiere el autor? ¿Y a qué peso mínimo nos lleva eso?
Volviendo al debate de 6×6 vs 8×8, pero centrándolo bien claramente en el transporte (para el combate se deben descartar los 6×6, como explicaba arriba), dudo mucho que la diferencia de precio resultante de añadir un eje más sea enorme. A cambio, se ganaría en comunalidad, enfocándonos únicamente en 8×8. Comunalidad significa reducir los costes operativos por la simplificación de la logística. Y la simplificación de la logística, en combate, significa ganar guerras (o al menos no perderlas por un exceso de variedad). La guerra es igual a caos: sobran amortiguadores de los 6×6 y faltan delos 8×8. Eso, allí. En otro sitio, lo contrario. Un único modelo aporta mucho.
¿Qué se hará?
Los Dragones 8×8 VCI resultan impepinables. Insisto en que así es como operan los demás países: vehículos 8×8 para el combate, de mucho peso, cañón de 30 mm, misiles anticarro y APS.
Lo que es revisable es cuántas unidades de combate se necesitan y cuántas iban a ser usadas (sin misiles anticarro ni APS) para el transporte. Estas últimas sí pueden sustituirse por 6×6… puede que resultando en un menor precio… pero a cambio de una mayor complejidad logística y menor protección.
PANDUR? en serio? La versión 6×6 no es más que un BMR modernizado, un vehículo de hace 50 años. Las 22tm corresponde a la versión 8×8, que en el concurso portugués quedo la última. La más barata, pero la última. La 6×6 no llega a las 14tm. No entiendo porque tenemos que dotar a la BRIPAC y a la Canarias con éste tipo de vehículos, cuando los vamtac lo pueden hacer igual, con respecto a las unidades de montaña la familia actual de los bv206 y vamtac. Y las demás unidades sobre ruedas DRAGÓN Y CENTAURO II y una versión sobre la plataforma del centauro con torre específica para sustituir los VEC. Si tengo que entrar en combate, quiero ir con el DRAGÓN cuando esté ya listo y no ir en el PANDUR.