Francia desplegará una docena de buques en la crisis de Oriente Medio
Durante una visita oficial a Chipre ayer, 9 de marzo, el presidente francés Emmanuel Macron avanzó la preparación de una misión defensiva para restablecer la navegación en el Estrecho de Ormuz y situó el despliegue francés en alrededor de una docena de buques una vez concluya la fase más aguda del conflicto en Oriente Medio

Foto: Marina Nacional de Francia

El jefe del Estado francés formuló este anuncio en Pafos, junto al presidente chipriota Nikos Christodoulides y al primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis, en un momento marcado por la segunda semana de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel y varios países de la región contra Irán.
Macron situó su mensaje en el marco de la seguridad regional y de la respuesta europea ante una crisis que amenaza una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. En ese escenario, defendió la necesidad de articular una iniciativa de escolta para proteger el tráfico comercial y asegurar el flujo energético.
Una misión de escolta para restaurar la navegación
El presidente francés presentó la operación como una iniciativa “puramente defensiva” y orientada a la protección del tráfico marítimo una vez se supere el momento de mayor intensidad del conflicto.
“Estamos en el proceso de establecer una misión puramente defensiva, puramente de escolta, que debe prepararse conjuntamente con estados europeos y no europeos, y cuyo propósito es permitir, lo antes posible después de que haya finalizado la fase más intensa del conflicto, la escolta de buques portacontenedores y petroleros para reabrir gradualmente el Estrecho de Ormuz”
Macron vinculó directamente esta iniciativa con la estabilidad del comercio marítimo mundial y con la salida de hidrocarburos desde la zona del Golfo, en un momento de interrupción casi total del tráfico por el estrecho.

El Languedoc francés (D653), una fragata multipropósito FREMM, realiza maniobras en el mar Mediterráneo el 27 de marzo de 2023. Foto: © Jack Guez, AFP
“Esto es esencial para el comercio internacional, pero también para el flujo de gas y petróleo, que debe poder salir de esta región una vez más”
El mandatario francés añadió que la misión será preparada con países europeos y no europeos y que su finalidad será preservar la seguridad marítima y la libertad de navegación.
“Garantizar la libertad de navegación y la seguridad marítima”
Apoyo defensivo y despliegue francés en la región
Además del anuncio político, Macron confirmó el despliegue de unidades navales francesas en un arco que abarca el Mediterráneo oriental, el mar Rojo y, potencialmente, el Estrecho de Ormuz. Presentó ese esfuerzo como un refuerzo de apoyo a los aliados amenazados por la guerra en curso.
“Una misión puramente defensiva, puramente de apoyo”
Según las declaraciones del presidente y las informaciones de los medios galos, Francia está desplegando alrededor de una docena de buques en la región, incluido su grupo aeronaval, en el marco de la operación Aspides de la Unión Europea —extendida ahora al Estrecho de Ormuz— y de otras misiones de carácter defensivo. El dispositivo total incluye 8 buques de guerra, el grupo de portaaviones del Charles de Gaulle y, además, contará con los 2 buques anfibios portahelicópteros. Francia, que ya contribuye con un buque a Aspides, elevará su participación a 2 unidades.
Buques franceses ya en ruta o posicionados
Entre los medios ya presentes o navegando hacia la zona figura, como decíamos, el portaaviones Charles de Gaulle, que llegó al Mediterráneo oriental durante el fin de semana como buque insignia del grupo aeronaval francés. El grupo incluye sus escoltas habituales, entre ellas fragatas (la Cristóbal Colón entre ellas) y posiblemente un submarino.
También se menciona una fragata ya integrada en la misión Aspides en el mar Rojo.

La Cristóbal Colón (F-105)
Refuerzos previstos por Francia
El refuerzo adicional previsto por París para estas misiones incluye:
-8 buques de guerra adicionales, principalmente fragatas, para alcanzar un total aproximado de 12 en la región.
-2 portahelicópteros anfibios, de la clase Mistral.
-Una segunda fragata para Aspides, dedicada específicamente a escoltas en el Estrecho de Ormuz.
Macron describió este despliegue como “sin precedentes”, con la finalidad de proteger a ciudadanos franceses, aliados y rutas marítimas.
Participación de otros países de la OTAN y de la Unión Europea
La misión no se limita a Francia. Según la información disponible, el dispositivo contará con contribuciones de otros estados de la OTAN y de la Unión Europea, con 5 fragatas adicionales de Grecia, Italia, Países Bajos y España (F-105, antes mencionada), además de un destructor británico (pendiente de zarpar). A ello se suman los anuncios de Pakistán, no miembro, como es sabido, ni de la OTAN ni de la UE, pero incluido en la coalición no europea mencionada en el texto.
Los buques y aportaciones señalados son los siguientes:
-Reino Unido: destructor Type 45 HMS Dragón, en preparación para su despliegue en el Mediterráneo oriental.
-Grecia: una fragata ya operativa en Aspides, en el mar Rojo, con planes de extensión al Estrecho de Ormuz.
-Italia: un buque de guerra, previsiblemente una fragata, para apoyar a Chipre y a la misión.
-Países Bajos: la fragata HNLMS Evertsen, destinada a integrarse en el grupo de portaaviones francés en el Mediterráneo oriental.
-España: la fragata (serie Bazán) Cristóbal Colón, para unirse a fuerzas francesas y griegas en el Mediterráneo oriental.
-Pakistán: despliegues anunciados, aunque sin detalles específicos sobre las unidades.
Defensa marítima en un corredor crítico
El conjunto de estos movimientos, sin duda nutridos y generosos para un país europeo, en este caso, Francia, se presenta como un esfuerzo coordinado con el resto de participantes para garantizar la seguridad marítima, con un carácter expresamente defensivo y sin vocación ofensiva. En paralelo, la Unión Europea ha expresado su disposición a reforzar las operaciones Aspides y Atalanta para responder a la situación.
Así pues, el anuncio llega en un momento crítico de interrupción casi total del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz desde el 28 de febrero, una alteración que, según la información disponible por los medios especializados, afecta al 20% del crudo global.
La evolución de esta misión y su traducción operativa en el mar marcarán el siguiente capítulo de una crisis que ya trasciende el plano regional y golpea de lleno a la seguridad del comercio internacional, así como a la economía de prácticamente todo el globo.
Redacción
defensayseguridad.es

