El futuro ATP español sobre ruedas y cadenas

El K9 durante unos ejercicios
La posibilidad de que el obús autopropulsado K9 Thunder, desarrollado por Hanwha Aerospace, se convierta en el pilar central del nuevo sistema de artillería del Ejército de Tierra y la Infantería de Marina española —tanto en su versión sobre cadenas como sobre ruedas— ha ganado peso en las últimas semanas. Así lo recoge un reciente artículo publicado por el periodista Hyeon-ho I en el diario económico Seoul Economic Daily, uno de los principales medios financieros de Corea del Sur. En el mismo sentido, DYS ha tenido oportunidad de hablar con una fuente experta, conocedora del Programa y, a priori, bien informada. Dicha fuente, si bien no confirma los modelos -como es razonable-, sí que abunda en que las probabilidades son altas de que los coreanos se alcen finalmente con el éxito de la elección de ambos sistemas ATP, pero, apunta, especialmente en el de cadenas. Como es natural, tomamos dichas informaciones con la debida reserva y prudencia, toda vez que no se trata más que de una opinión que, aunque solvente, arroja una perspectiva e inclinación personales al respecto.
En cuanto al reportaje coreano, éste se hace eco de análisis previos de publicaciones militares, como Defense Express, donde se apunta que el K9 no sólo cumple con los exigentes requisitos técnicos y operativos del Ministerio de Defensa español, sino que además se presenta como una solución probada, fiable y con historial de combate. Un dato nada menor si se tiene en cuenta que otras propuestas, como las formuladas por GDELS y KNDS en torno al binomio ASCOD–PIRANHA con torre AGM, aún no han sido desplegadas en conflicto real alguno.
El medio surcoreano también se hace eco de algunos medios especializados españoles que han venido informando de la magnitud del programa español de modernización artillera, cifrado, como todos nuestros lectores saben, en unos 7.000 millones de euros entre ambos sistemas (ruedas y cadenas). Se trataría, por tanto, de uno de los mayores contratos de artillería terrestre en Europa Occidental en las últimas décadas, con la adquisición prevista de 214 obuses autopropulsados, divididos en 86 unidades sobre ruedas y 128 sobre cadenas, además, de los correspondientes vehículos de apoyo que constituyen toda la logística asociada: municionadores, puestos de mando, unidades de recuperación y mantenimiento.
¿Qué ofrecen los coreanos?
Uno de los argumentos de peso en favor del K9 Thunder es su ya considerable implantación internacional: está en servicio en más de una decena de países, muchos de ellos miembros de la OTAN —como Noruega, Polonia, Finlandia o Turquía—, lo que lo convierte en el obús autopropulsado de factura exterior del Continente más extendido en suelo europeo. Esta presencia operativa se traduciría en facilidades logísticas, interoperabilidad y respaldo técnico ya probado, especialmente valioso en el entorno de rearme generalizado como actual.
Pero no es sólo su despliegue el que interesa: lo que deb haber llamado especialmente la atención del Ministerio de Defensa español y de la UTE formada por Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) es, amén de las características técnicas y capacidades de los modelos, la disposición de Hanwha a facilitar una, en principio, transferencia tecnológica completa, lo que permitiría fabricar, mantener y evolucionar el sistema en suelo nacional. Ésto es particularmente valioso, no sólo porque garantiza la tan reclamada soberanía industrial, sino que abriría la puerta a futuras exportaciones bajo sello español, replicando el modelo ya puesto en práctica por Corea del Sur con Polonia, Australia o Turquía.
En el caso español, ya se trabaja con un esquema en el que Indra asumiría el desarrollo de la barcaza, aprovechando las infraestructuras industriales de Gijón (el antiguo Tallerón de Duro Felguera), suponiendo que estén en disposición en poco tiempo de manufacturar a gran escala; mientras que EM&E se encargaría de integrar o adaptar el sistema de artillería. Es del todo lógico, por tanto, que las primeras unidades sean montadas en origen hasta que la cadena de producción nacional alcance velocidad de crucero, lo cual, para ser honestos, necesitará aún de un tiempo más que razonable.
En cuanto a capacidades técnicas, el K9 cumple —y en algunos aspectos excede— los requerimientos fijados por el Ministerio: alcance superior a los 40 km, posibilidad de operar con munición guiada de nueva generación, automatización, tripulación reducida y plena integración en redes de mando y control.
En este contexto, el artículo firmado por Hyeon-ho I plantea, con sobriedad y sin euforia, que el contrato español podría convertirse en el trampolín para consolidar la presencia del K9 en Europa Occidental, tras su éxito en los países del flanco oriental. Y no le falta razón: en un momento en que España busca modernizarse, no ya sin renunciar a su tejido industrial, largo tiempo depauperado, sino revitalizándolo desde puestos muy discretos, la propuesta surcoreana puede haber llegado en el momento justo, con el producto adecuado y con una actitud cooperativa generosa en el mercado de defensa.
Opciones
En definitiva, más allá de la competencia técnica entre sistemas, donde todavía habría otros concurrentes que tendrían mucho que decir, el caso del K9 Thunder pone sobre la mesa un modelo de colaboración que encaja con lo que España ha venido buscando desde hace años: tecnología contrastada, producción nacional y proyección exterior. Aunque no es posible finalizar este artículo sin advertir que la producción propia de sistemas foráneos no siempre es la panacea ni arroja los resultados previstos. Todo dependerá, como es natural, del grado de nacionalización, si es que lo hay, y de integración de sistemas patrios. La experiencia reciente dicta que las soluciones propias insertadas en sistemas extranjeros presenta dificultades insalvables en no pocas ocasiones. Por el bien del Proyecto, deseamos muy sinceramente que no se repitan los problemas que la industria española y, por extensión, nuestras Fuerzas Armadas, han venido padeciendo en algunos programas de capital importancia y trascendencia.
A nuestro juicio, el sistema ATP sobre ruedas es el que tiene mayor competencia todavía. Si bien el K9MH coreano, de la misma compañía, cumple requisitos y es del agrado de expertos analistas y militares, creemos que el modelo de Rheinmetall, el HX3 (alemán, en configuración 10×10) parte como opción preferida. En todo caso, es una evidencia que, pese a que el modelo alemán sea del gusto de no pocos entre el estamento militar, la complejidad logística de contar con los 2 modelos de un mismo origen -coreano- bajaría enteros y simplificaría, mucho, el desempeño operativo de los artilleros españoles.
La decisión final aún no se ha formalizado, pero las posiciones parecen apuntar en una dirección cada vez más clara. Sólo el tiempo dirá quién, o quiénes, se alzan con la victoria.


2 respuestas
Evidentemente sería la mejor opción de todas básicamente como ya he repetido tropecientas veces no tiene ningún sentido tener un atp cadenas de un proveedor y otro de otro. La combinación K9 y H3x era surrealista.
Un K9 y una versión de de su torre en cadenas es lo más coherente.
Si es así casi seguro que le van a dar a Reinhmetall el Gmars ( de tapadillo comiéndose toda la gama de cohetes/misiles de EEUU.
La verdad que visto lo visto es la mejor decisión
De la misma forma que utilizas la torre K9 de HAMWHA tanto para cadenas como ruedas, puedes utilizar la H3 de RHEIMETALL que está sobre ruedas, para nstalarla en el futuro VAC. otra cosa es si nos conviene dada las facilidades que nos dan los coreanos en transferencia tecnológica, que dudo mucho que los alemanes sean tan generosos pero al ser un cliente de peso, con un buen número de unidades y ser cliente de lanzamiento de las H3 no lo descartaría.