Feijóo no cierra la puerta al envío de tropas a Ucrania, pero pone precio: «pacto global» -¿de Estado?- en Defensa (El Mundo)

Resulta chocante que, a estas alturas, España siga siendo incapaz de articular un verdadero pacto de Estado en materia de defensa. Ni con mayorías absolutas ni con fragmentaciones parlamentarias: el consenso sigue siendo una quimera. Y si Feijóo cree que va a forzarlo ahora, apalancándose en la cuestión ucraniana y en la posibilidad de enviar tropas españolas allí, se equivoca. Porque eso no sería un pacto, ni siquiera un acuerdo: sería una imposición sobre el otro gran partido del país, en un contexto de minoría parlamentaria, lo que desnaturalizaría la esencia misma de cualquier compromiso libremente instigado y firmado. No parece, ni por fondo ni por forma, que estemos ante lo que pudiera ser un giro real en la política de defensa española, ni a nivel presupuestario, ni mucho menos en su vertiente exterior, en lo que a las querencias diplomáticas que se deducen de ella se refiere.
Según informa hoy mismo El Mundo, en un artículo firmado por Juanma Lamet, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha puesto sobre la mesa su principal condición para apoyar un posible envío de tropas españolas a Ucrania en el marco de una eventual misión de paz: un pacto global en materia de defensa con el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin ese acuerdo, no habrá respaldo parlamentario del PP. Y sin el PP, Sánchez se enfrenta a un bloqueo que le impide cumplir con sus compromisos exteriores.
La propuesta, lejos de detenerse en aspectos técnicos o coyunturales, deja entrever un pulso político de mayor calado, como era de esperar. El PP, consciente de que el actual Ejecutivo no dispone de mayoría suficiente para autorizar una operación militar de esta magnitud, busca exhibir esa debilidad. El juego es claro: Sánchez necesita al PP; el PP exige condiciones.
Según Lamet, la negativa de socios como Podemos a cualquier despliegue militar complica el escenario. La aritmética parlamentaria obliga al presidente a negociar. Feijóo, por su parte, no niega el apoyo a Ucrania ni a la posibilidad de participación española en una misión de estabilización, pero advierte: no será un cheque en blanco.
«*El PP está con Ucrania, con su soberanía, con su libertad y con la seguridad de Europa, *pero no está con un Gobierno mentiroso y tramposo», espetó Feijóo en la clausura de la 28ª Reunión Interparlamentaria del PP en La Coruña.
Desde la dirección popular se insiste en que cualquier colaboración en materia de defensa pasa por restituir el consenso bipartidista, roto —según Feijóo— por la deriva unilateral del Ejecutivo.
En la práctica, el PP exige al Gobierno acceso a toda la información relacionada con el despliegue, los costes, los objetivos y el encaje en las estructuras de la OTAN y la UE. Nada de vaguedades ni titulares de escaparate. «Euro a euro, sin eufemismos, sin ambigüedades, sin trampas semánticas», sentenció Feijóo.
Desde la formación conservadora, las «condiciones» incluyen un cambio de rumbo en la política exterior del Ejecutivo. Se habla incluso de un «giro copernicano» en temas como la postura ante Venezuela, que estaría inspirado en la lógica de entendimiento que el Partido Popular Europeo mantiene con los socialdemócratas en Bruselas.
Otro elemento clave: esto no va solo de Ucrania. El PP quiere que cualquier despliegue sea parte de una revisión completa de la política de defensa española, no de una operación puntual diseñada para contener el desgaste del Gobierno.
El propio Feijóo, que acumula ahora las competencias de política exterior dentro de la dirección del PP, ha advertido que si Sánchez cree que puede seguir tomando decisiones de calado sin el respaldo de la oposición, «que se olvide«. La frase no apunta sólo a Ucrania, sino a un modelo de gobernanza sin contrapesos ni diálogo, que el líder popular acusa a Sánchez de haber institucionalizado.
Juan Bravo, vicesecretario del PP, también citado por Lamet, enfatizó la necesidad de condiciones claras y alertó sobre los riesgos de improvisar en materia militar sin una visión común. «Debe haber paz, debe haber información y debe haber consenso«, resumió, a la vez que trasladó la responsabilidad del bloqueo a los socios independentistas y populistas del Ejecutivo.
Todo este escenario, aún en fase preliminar, anticipa un debate interno de calado sobre el papel de España en un eventual escenario post-bélico en Ucrania y sobre el liderazgo del Gobierno en política exterior. No es baladí el trasfondo: habida cuenta de que España podría formar parte de una misión internacional en territorio ucraniano, en un contexto de alto el fuego o de acuerdo político, algo que tendría implicaciones directas en el marco de compromisos con la OTAN, la UE y las estructuras militares conjuntas.
Redacción
defensayseguridad.es

