Airbus responde a Dassault y le muestra la puerta de salida del FCAS

No tenemos reunión de octubre, tal y como se anticipó, pero ello no ha sido óbice para que el mes no termine sin que el FCAS deje noticias, en absoluto nuevas, sino en la misma línea con la que despedíamos el verano. Ahora le ha tocado el turno a Airbus, que ha elevado el tono, en consonancia con un ruido de fondo que apenas deja ya percibir otra cosa que una orquesta desafinada, donde nada suena melódicamente. En una declaración poco habitual por su contundencia -más al estilo Trappier-, Guillaume Faury, CEO del gigante aeronáutico europeo, ha asegurado que Dassault Aviation es “libre de abandonar el FCAS”, si no acepta la configuración industrial ya acordada. La afirmación se produjo durante la presentación de resultados trimestrales de Airbus y responde, en esencia, a las reiteradas críticas del fabricante francés sobre el reparto de tareas en el programa.
El Future Combat Air System (FCAS) sigue siendo, pese a todo y aunque cada día lo parezca menos, el mayor proyecto de defensa europeo en marcha. Con un presupuesto estimado de 100.000 millones de euros, busca desarrollar un caza de 6ª generación, sistemas de combate en red, y plataformas no tripuladas, bajo el liderazgo conjunto de Francia, Alemania y España.
Las palabras de Faury no hacen sino confirmar la tensión en máximos de los socios, en particular entre Airbus y Dassault, cuyas posturas respecto al liderazgo técnico del programa parecen irreconciliables. Dassault ha deslizado, en más de una ocasión, su voluntad de desarrollar un sistema nacional, totalmente propio, evocando la ruptura histórica del Eurofighter. No sería, por tanto, la primera vez.
La noticia corrió ayer, de nuevo, de medio en medio, cuando Bloomberg recogía el cruce verbal entre Faury y su homólogo Éric Trappier como un «enfrentamiento abierto» que podría fracturar la cooperación europea en defensa. Otros, como Aviationweek, subrayaban lo que Airbus ya sugería hace semanas, que estaría dispuesta a continuar el programa con Alemania y España, incluso si Francia opta por una vía alternativa. “Estamos comprometidos a apoyar a nuestros socios”, declaró Faury, dejando entrever que una FCAS sin Dassault es, al menos en teoría, posible. Nada sencillo, habría que añadir, habida cuenta de las deficiencias que en materia de motores, sin ir más lejos, presentan germanos y españoles, por apuntar sólo un aspecto no menor.
El contexto no ayuda, y seguirá sin hacerlo mientras los galos se encuentren en un impasse de su ejecutivo. La falta de gobierno en Francia ha pospuesto la reunión de ministros de Defensa prevista este mes en Berlín, que se antojaba clave para desbloquear -o no- la siguiente fase del programa. No obstante, se han producido contactos discretos entre París y Berlín en las últimas semanas, según han confirmado fuentes alemanas.

Representación del FCAS. Airbus
Frente a este escenario, España continúa al margen. Sin una posición pública clara, que no sea el eco de la alemana, su rol en el FCAS sigue desdibujándose, lo que no pocos analistas encuentran justificado en relación a un papel menor en el Programa que el resto de los socios, lo que es cierto, pero tampoco da marchamo de insignificancia, o no debería. En DYS sostenemos la mayor: España cumple su parte, porque nadie ha demostrado lo contrario y, si su industria cumple, como hasta ahora, con plazos y estándares, el riesgo de que el programa derive en un diseño de geometría variable —sin plena igualdad— está más presente que nunca, lo que terminará por abocar a España a un desvanecimiento mayor si cabe.
Un papel de socio acaso un escalón por debajo que Francia y Alemania no debe ser excusa para desdibujarse, y echamos de menos la misma contundencia por parte de las voces autorizadas de la industria española –Indra– del Proyecto, en el sentido que sea. El 33% español es exactamente un tercio del FCAS, y si bien hemos de reconocer, a fuerza de que nos lo digan- que nuestro rol no es tan principalísimo como el de nuestros homónimos, al menos, en atención a ese porcentaje oficial, hay que convocar a los medios y tener la valentía de hablar alto, sea lo que sea lo que se quiera decir.
Jorge Estévez-Bujez
defensaysegurida.des

