Una contribución española de alto valor tecnológico que ayudará enormemente en la defensa aérea ucraniana

El radar táctico de largo alcance Lanza LTR-25, fabricado por Indra Sistemas, habría sido finalmente entregado a Ucrania, según recoge el medio Xataka en un artículo publicado el pasado 10 de febrero. Aunque no se ha producido confirmación oficial por parte del Gobierno español ni del Ministerio de Defensa ucraniano, la publicación da por realizada la transferencia, coincidiendo con una reciente oleada de envíos militares occidentales a Kiev.
Un sistema probado para anticipar amenazas aéreas
La posible llegada del LTR-25 se inscribe en el contrato aprobado por el Consejo de Ministros español el 13 de enero, con un presupuesto de 37 millones de euros y un plazo de ejecución fijado hasta el 31 de diciembre de este mismo año. El sistema, altamente demandado por su capacidad para detectar amenazas aéreas de bajo perfil —como drones, misiles balísticos tácticos o aeronaves furtivas—, supondría un salto cualitativo en la defensa aérea ucraniana, muy tensionada tras meses de ataques rusos con drones Shahed y misiles de crucero.
El radar LTR-25, basado en tecnología 3D de estado sólido y formación digital del haz, puede operar en entornos saturados de contramedidas electrónicas y facilitar su integración con centros de mando y control interoperables con OTAN. Su arquitectura modular y alta movilidad táctica permiten su despliegue rápido para cubrir zonas críticas o proteger activos militares móviles.
España: un apoyo discreto, pero creciente
De confirmarse esta entrega, España se consolidaría poco a poco como un proveedor de sistemas de alta tecnología militar a Ucrania, alejándose del perfil más simbólico que ha mantenido en fases anteriores del conflicto. A diferencia del envío de carros de combate Leopard o misiles antiaéreos, esta transferencia no ha sido acompañada de un comunicado político visible ni ha figurado como punto destacado en la reciente agenda pública del presidente ucraniano Volodímir Zelenski durante su visita a Madrid.

La decisión de mantener en discreción este tipo de apoyos responde posiblemente a criterios de seguridad operativa, dada la sensibilidad del sistema y su potencial para alterar la balanza táctica en zonas amenazadas por medios aéreos rusos.
¿Un cambio en la postura española?
Más allá del valor táctico, el envío del LTR-25 podría indicar un cambio de tono en la política española de asistencia a Kiev: no sólo en volumen, sino en calidad tecnológica. España aportaría así no tanto cantidad de material, sino capacidades concretas de alto valor en un conflicto donde el control del espacio aéreo es ya un factor de supervivencia nacional.
Por ahora, no hay confirmación oficial por parte de La Moncloa ni de Indra. Tampoco desde Kiev. Pero si el LTR-25 ya está en funcionamiento sobre suelo ucraniano, como sugiere el citado artículo, habrá indicadores sobre su empleo operativo más temprano que tarde. Y en ese momento, el radar español dejará de ser un envío silencioso para convertirse en una herramienta crítica visible en el campo de batalla.
Redacción
defensayseguridad.es

