El sexto submarino de la Marina israelí incorpora AIP y una configuración exterior que ha suscitado interrogantes sobre sus capacidades

Mario López Vittori

El nuevo submarino de la Marina de Israel: el INS Drakon (Dragón), arribó a la Base Naval de Haifa el pasado jueves 24 de septiembre. Mientras la atención nacional e internacional se concentra en otras noticias, Israel potencia con cierta discreción su poder naval.
El INS Drakon, sexto submarino de la clase Dolphin de la Jeyl HaYam HaYisraeli (Marina de Israel) abandonó los astilleros de ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) en Kiel, Alemania, el pasado 1 de septiembre -tras una ceremonia de despedida en la que se izó en el buque la bandera israelí-, arribando finalmente a Haifa tras un viaje de 23 días y casi 3.800 millas.
Horas antes de que el submarino atracase, un reducido grupo de corresponsales militares fue trasladado en lanchas rápidas para abordar el buque y entrevistar al capitán del submarino, el comandante “Ayin”, y a su tripulación.
Su incorporación formal a la flotilla Shayetet 7 tuvo lugar la misma tarde, bajo estrictas medidas de seguridad, con un fuerte carácter político y militar.
La ceremonia contó con la asistencia del presidente de Israel, Isaac Herzog, el ministro de Defensa, Israel Katz, el jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir, y el comandante de la Marina israelí, el vicealmirante Eyal Harel.
Durante los discursos oficiales, el ministro de Defensa declaró que el submarino es una advertencia directa para sus adversarios, mencionando explícitamente a Irán, y que “la distancia no otorga inmunidad, ni en el aire, ni en la tierra, ni en el mar”.

Imagen: FDI
Por su parte, el presidente del país, Herzog, reconociendo que el buque es una obra maestra de la ingeniería, añadió que “es el ser humano quien toma la decisión, y opera la máquina… el que siempre traerá la victoria”.
Con este submarino, TKMS da por finalizado el programa conjunto de los tres submarinos Dolphin II, con propulsión independiente del aire (AIP) adquiridos por Israel, más avanzados que los tres anteriores, los Dolphin I, de propulsión convencional, y desarrollados a partir de los submarinos alemanes Tipo 209 y 212.
La propulsión AIP (Air-Independent Propulsion, o propulsión independiente del aire) es un sistema que permite a los submarinos convencionales permanecer sumergidos durante periodos mucho más largos —días o incluso semanas— sin necesidad de emerger o usar el snorkel para tomar oxígeno atmosférico y recargar las baterías. Funciona mediante tecnologías que generan electricidad de forma silenciosa y eficiente sin depender del aire exterior. A diferencia de los S-80 españoles, que usan bioetanol, los Dolphin israelíes usan pilas de combustible de hidrógeno.
Los submarinos puramente diésel-eléctricos deben salir a la superficie o elevar el snorkel con frecuencia, lo que los hace vulnerables y ruidosos, mientras el AIP reduce drásticamente esa necesidad y aumenta la discreción. Frente a los submarinos nucleares, que pueden permanecer sumergidos de forma casi ilimitada gracias a su reactor, el AIP es más económico, silencioso y mucho menos complejo que la propulsión atómica, aunque su autonomía sumergida sigue siendo inferior a la de un submarino nuclear.
Un paso adelante para la Marina de Israel
El Ministerio de Defensa israelí describe al Drakon como una plataforma con tecnologías avanzadas destinadas a ampliar la flexibilidad operativa de la Marina en los próximos años.
El último Dolphin AIP
La tecnología AIP permite a un submarino convencional permanecer sumergido durante periodos más prolongados sin recurrir regularmente a los motores diésel para recargar las baterías, una capacidad relevante para misiones de larga duración y para reducir la necesidad de emerger. TKMS considera a los Dolphin una de las familias de submarinos más complejas construidas por la compañía, fruto de años de estrecha cooperación con las autoridades y el personal naval israelí, mejorando los productos alemanes ya mencionados, los submarinos Tipo 209 y Tipo 212, de gran éxito de exportación.

Recepeción en Kiel del Drakon. Imagen: FDI
El Drakon fue bautizado oficialmente en noviembre de 2024 en Kiel. Según el Ministerio de Defensa israelí, el nombre (que significa en hebreo “Dragón”) contiene las letras hebreas que forman “Dakar”, en referencia al histórico submarino INS Dakar y en honor a sus 69 tripulantes tripulación, desaparecida en el mar junto con el buque, el 25 de enero de 1968, durante su viaje de entrega, desde el Reino Unido hacia Israel.
Una plataforma con capacidades reforzadas y una “vela” misteriosa
Israel, como es habitual, no ha hecho públicos todos los detalles técnicos y operativos del Drakon. El Ministerio de Defensa se limita a señalar que incorpora tecnologías avanzadas orientadas a ampliar las capacidades y la flexibilidad de empleo de la Marina. La plataforma deriva de los Dolphin II INS Tanin e INS Rahav, pero presenta modificaciones estructurales visibles, especialmente en la configuración de la vela, significativamente más grande que la de sus predecesores.
El buque es también más largo: su eslora mide alrededor de 73 metros, frente a los 68,6 metros de los anteriores Dolphin II. Los detalles sobre los nuevos sistemas de armas, sensores y equipos, por razones evidentes, no se conocen. Analistas navales destacan que el tamaño inusual de la vela podría albergar VLS, es decir, tubos de lanzamiento vertical. Esto tiene como objetivo poder lanzar misiles, incluso con cabeza nuclear -que todos saben que Israel tiene, aunque no lo reconoce oficialmente-, lo que refuerza su capacidad de disuasión estratégica desde el mar. Por supuesto, ni Israel ni TKMS han reconocido oficialmente la presencia de sistemas de lanzamiento vertical ni, menos aún, de misiles balísticos o nucleares. Estas informaciones no pueden considerarse capacidades acreditadas, aunque la vela ampliada. La Marina israelí mantiene un elevado grado de reserva sobre las características de sus submarinos, considerados uno de los principales activos estratégicos de sus Fuerzas Armadas.
De la clase Dolphin a la futura clase Dakar
La entrega del Drakon no da por terminado el programa de submarinos israelí. Como país que sabe que la defensa requiere de una inversión continua, ha encargado a TKMS el desarrollo de la siguiente generación, la clase Dakar, de tres unidades. La construcción del primero comenzó hace años, y la entrega ya está prevista para 2031, según confirmó el Ministerio de Defensa israelí durante el bautizo del Drakon.

EL Drakon a su llegada a Haifa. Imagen: FDI
El consejero delegado de TKMS, Oliver Burkhard, señaló entonces, el 1 de septiembre, que con la clase Dakar se continúa la colaboración y que Israel constituye un socio importante para la compañía en el ámbito marítimo. Añadió que la salida del Drakon culminaba un programa caracterizado por la confianza, la experiencia tecnológica y la responsabilidad compartida. La relación no se limita a los submarinos: TKMS ha construido también para Israel, entre otras embarcaciones, las potentes corbetas lanzamisiles Sa’ar 6.
Ahora, la Armada israelí ha incorporado un sexto submarino a su flotilla, que parece por sus características una verdadera transición hacia la futura clase Dakar. Un refuerzo silencioso de las capacidades submarinas israelíes que contrasta con el foco mediático internacional sobre otros aspectos de la actualidad de este país mediterráneo.
Mario López Vittori
DYS

