3 sistemas de defensa naval (¿CIWS?): la aprobación llega, la incógnita sigue a bordo de qué buques

No será, muy probablemente, nada parecido al Vulcan Phalanxs
El Consejo de Ministros ha autorizado la celebración del acuerdo marco para el suministro de tres sistemas de defensa de buques de la Armada, con un valor estimado de 29.666.400 euros y una duración de 6 años desde su formalización (un plazo, a todas luces, excesivamente amplio, a nuestro juicio). La referencia oficial añade, además, que esos sistemas están pensados para prevenir y frenar amenazas de drones y sistemas lanzacohetes, con la intención de reforzar la defensa aérea y de superficie de las tropas.
Hasta ahí llega, de momento, lo público. La nota del Gobierno no identifica ni el sistema concreto ni los buques destinatarios. No habla de clase, ni de integración en una agrupación determinada, ni de un calendario de instalación por unidades (sólo del tiempo contractual: 6 años). Conviene subrayarlo, porque sin pliegos ni adjudicación, cualquier afirmación cerrada sobre el/los buques receptores del programa sería prematura, aunque puede conjeturarse sobre ello, sin duda.
Con los datos oficiales en la mano, la primera pregunta sale, por tanto, sola: ¿van esos 3 sistemas al “Juan Carlos I” y a los 2 LPD de la clase “Galicia”? La Armada cuenta con el LHD, el “Juan Carlos I” (L-61), y 2 LPD, el “Galicia” (L-51) y el “Castilla” (L-52). Además, son precisamente las plataformas ligadas a la proyección anfibia, un tipo de buque especialmente expuesto en escenarios litorales donde la amenaza de drones y cohetes ha adquirido un peso creciente.
La otra posibilidad pasa por los BAC. La Armada tiene 2 buques de aprovisionamiento de combate, el “Patiño” (A-14) y el “Cantabria” (A-15). No son plataformas secundarias: sostienen el despliegue naval y resultan esenciales para la continuidad operativa de un grupo de combate o de una fuerza expedicionaria. Por tanto, no se les puede descartar de entrada.
A falta de más documentación, la lectura más prudente sería, bien el trío anfibio formado por el “Juan Carlos I”, el “Galicia” y el “Castilla” que parecería la opción más coherente por número y por misión; o bien los BAC, que siguen dentro del campo de posibilidades, sobre todo mientras Defensa no publique los pliegos o no precise la arquitectura del programa.
La noticia, por ahora, está en que la Armada ha dado un paso formal para dotarse de 3 sistemas navales de protección frente a drones y lanzacohetes. El resto, de momento, sigue siendo una pregunta legítima, no una respuesta cerrada.
Redacción
defensayseguridad.es


2 respuestas
Si sin 3 sistemas, efectivamente todo apunta a los tres anfibios.
Del fallido contrato de actualización de los Piranha IIIC sabemos que una Guardian 30 cuesta unos 2 M, instalada e integrada. Podemos extrapolar que su hermana naval, la Sentinel 30, cueste unos 4 M.
De ser así, las cuentas cuadrarían para 4 torres Sentinel 30 para el L61 y 2 para cada uno de los dos L50.
Y habría margen para considerar que esas Sentinel pudieran incluir un lanzador de misiles Mistral, Fox o de cohetes guiados de 70 mm.
Las cuentas podrían cuadrar.