El contrato adjudicado a Lockheed Martin, por hasta 35.327 millones de dólares, ejecuta el acuerdo marco firmado en enero y busca pasar de 96 a 400 interceptores al año

Redacción
Estados Unidos ha adjudicado a Lockheed Martin un importantísimo contrato de adquisición multianual para la producción de interceptores del sistema Terminal High Altitude Area Defense —THAAD—, por un valor máximo de 35.327 millones de dólares. La adjudicación fue anunciada ayer, 24 de junio, por la Agencia de Defensa de Misiles —MDA— y forma parte del esfuerzo del Departamento de Guerra para acelerar la producción de municiones críticas mediante contratos plurianuales.
Según el anuncio oficial del Departamento de Guerra, Lockheed Martin Corp. Missiles and Fire Control, con sede en Dallas, recibirá un contrato de fuente única, de precio fijo con incentivos, para fabricar interceptores THAAD. El valor total asciende a 35.327.237.604 dólares, con trabajos previstos en Dallas —Texas—, Sunnyvale —California—, Troy —Alabama— y Camden —Arkansas—.

El periodo de ejecución se extenderá entre marzo de 2026 y junio de 2032. En el momento de la adjudicación se han comprometido 842,87 millones de dólares procedentes de fondos de adquisición del ejercicio fiscal 2026.
El contrato pone en marcha el acuerdo marco firmado en enero de este año entre Lockheed Martin y el Departamento de Guerra, cuyo objetivo es cuadruplicar la capacidad de producción de interceptores THAAD: de 96 a 400 unidades al año. La compañía lo presenta como una de las primeras grandes ejecuciones contractuales bajo la Estrategia de Transformación de Adquisiciones del Departamento de Guerra.
Tim Cahill, presidente de Lockheed Martin Missiles and Fire Control, afirmó que la adjudicación refleja una visión compartida con el Departamento de Guerra para fortalecer el “Arsenal de la Libertad de América” mediante un cambio hacia la adquisición plurianual. Según Cahill, este modelo busca reforzar la base industrial de defensa, ampliar la producción y entregar capacidades al combatiente estadounidense con mayor velocidad y escala.
El sistema THAAD está diseñado para interceptar amenazas de misiles balísticos de corto, medio e intermedio alcance durante la fase terminal de vuelo, tanto dentro como fuera de la atmósfera. Su principio de funcionamiento se basa en tecnología de impacto cinético, o hit-to-kill, sin carga explosiva convencional.
La adjudicación responde a la necesidad de aumentar el ritmo de entrega de interceptores ante la demanda de Estados Unidos y sus aliados. También ofrece a la industria una mayor previsibilidad de carga de trabajo, uno de los objetivos centrales de los contratos plurianuales aplicados a sistemas críticos de defensa.
En términos industriales, el contrato refuerza varias instalaciones de Lockheed Martin en Estados Unidos y prevé actividad sostenida hasta 2032. En términos militares, consolida al THAAD como una de las piezas principales de la defensa antimisiles estadounidense frente a amenazas balísticas de alcance regional.
La decisión confirma que Washington quiere elevar de forma significativa su capacidad de producción de interceptores. No se trata sólo de adquirir más unidades, sino de modificar el ritmo industrial para responder a un entorno de mayor demanda, presión sobre arsenales y necesidad de reposición acelerada.
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