Primero Suecia, ahora Italia… Alemania lanza cabos con la esperanza de que alguno sea recogido

Como era de esperar, las informaciones que proliferan en torno al final del FCAS surgen por todas partes y contemplan todos los escenarios imaginables. Y como no podía ser menos, desde el otro bando (Italia-GCAP) y desde el no bando (Francia) llegan rumores, declaraciones y entrecomillados que añaden complejidad a la ya moribunda situación del FCAS, pero que, por otro lado, arrojan destellos de lo que puede estar pronto a suceder. Este fin de semana ha sido prolijo en este tipo de noticias. Así, en medio de un escenario que podría alterar profundamente el equilibrio de la cooperación industrial en defensa europea, el diario italiano Corriere della Sera ha revelado que Alemania estaría considerando incorporarse al programa GCAP (Global Combat Air Programme) —desarrollado por Italia, Reino Unido y Japón—, en detrimento del consorcio hispano-franco-alemán del FCAS.
Durante la cumbre intergubernamental celebrada hace escasos días en Villa Doria Pamphili, Roma, el canciller alemán Friedrich Merz planteó a la primera ministra Giorgia Meloni la posibilidad de sumarse al proyecto GCAP. Según fuentes italianas y alemanas consultadas por la periodista Mara Gergolet, que firma la información, el canciller “no encontró objeciones, ni mucho menos una negativa, sino más bien disposición”. La escena tuvo lugar, según la crónica, en el simbólico “Vestíbulo de los Amores Difíciles”.
El «sistema de sistemas» del GCAP
El GCAP es definido en esa información por el Corriere como “el proyecto militar más importante en desarrollo en Europa”, que representa mucho más que un avión: es un “sistema de sistemas” que incluye el caza de sexta generación junto a drones, satélites y una nube de combate digital. La empresa conjunto, liderada por Leonardo, BAE Systems y Mitsubishi, discurría por el camino correcto hasta ahora, si tomamos como ciertas las declaraciones del Ministro Crosetto (Defensa), que tildó a la contraparte británica poco menos de celosa de sus conocimientos, acusándola abiertamente de no compartir su tecnología en beneficio del desarrollo conjunto del programa. En cualquier caso, el camino del GCAP no se ha detenido, y es más que probable que las asperezas, tengan el tamaño que tengan, logren limarse.
El proyecto compite directamente con nuestro FCAS, impulsado en 2017 por Angela Merkel y Emmanuel Macron como símbolo de la soberanía tecnológica europea. El consorcio actual, formado todavía, y principalmente, por Dassault Aviation, Airbus e Indra, sigue estando minado por desacuerdos estructurales, como ya hemos explicado innumerables ocasiones en DYS. Diferencias en la distribución del trabajo, gobernanza y procesos de desarrollo han bloqueado su avance real y lo han traído a la parálisis más lamentable en que se encuentra.
El director general de Airbus, Michael Schoellhorn, declaraba recientemente a Politico que “Dassault tiene un enfoque completamente diferente que no encaja con un proyecto de cooperación europea; por eso, en lo que respecta al caza, es mejor separar las direcciones”. Hace meses que este tipo de declaraciones se suceden como si de un retahíla premonitoria de la muerte cercana del FCAS se tratara.
Una salida ordenada… y una entrada estratégica

Según el Corriere, un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán subrayó que es necesario “cerrar bien” con París. La decisión de abandonar FCAS parece, por tanto, tomada, aunque aún no se ha formalizado. Como hace unos días comentaba, quien suscribe, con un conocido experto aeronáutico británico, el FCAS está muerto, a falta del certificado de defunción.
En el mismo sentido, el semanario Stern informó que Merz ya habría comunicado a su gabinete que “no habrá un solo avión de combate común, sino dos”.
Aunque no hay confirmación oficial, los indicios apuntan a que Berlín podría mantener algunas partes del FCAS, como el desarrollo de la nube de combate o un sistema común de mando y control, y en paralelo sumarse al GCAP en una “segunda fase”, una vez consumado el distanciamiento de París. Esta es una de las opciones que se plantean, y que tratamos aquí hace un par de semanas también. ¿Traición? Quizá fuera más razonable llamarlo supervivencia, adaptación.
¿Qué pide Roma a cambio?
La eventual participación de Alemania en el GCAP no sería gratuita. Corriere plantea la pregunta de la contraprestación: “¿a qué proyectos alemanes querrá unirse Roma a cambio?”. Uno de los protocolos de la cumbre menciona expresamente una posible colaboración en una “plataforma terrestre común e innovadora”, lo que apunta al terreno de los carros de combate de nueva generación. Por si fuera poco el estado del carro de combate del proyecto MGCS con sus, por ahora, sólo 2 miembros (galos y germanos), la presencia italiana muy probablemente podría complicar aún más las nada claras circunstancias del programa. También se menciona interés en los sectores naval y espacial, con Fincantieri en el radar.
Alemania como socio clave para cerrar el presupuesto
El GCAP se encuentra actualmente en la fase 2 (desarrollo), con una previsión presupuestaria que se ha actualizado hasta alcanzar los 18.600 millones de euros, según el decreto ministerial italiano del 9 de enero de este año. De esa cifra, aún faltan por cubrir 7.831 millones de euros. La incorporación de Alemania podría facilitar el cierre financiero y reducir los costes unitarios de producción si Berlín encargara decenas o incluso cientos de aeronaves.
Sin embargo, la última palabra la tendrá el Reino Unido, donde se encuentra la sede de BAE Systems, líder industrial del programa. Londres desea acceder al Fondo Europeo de Defensa y participar en compras conjuntas de armamento europeo. Además, los británicos habrían manifestado su voluntad de incluir a Arabia Saudí en el consorcio, lo cual añade una capa de complejidad diplomática adicional.
El análisis de Corriere della Sera pone sobre la mesa un movimiento tectónico de grado máximo en la arquitectura de defensa europea: el GCAP, por ahora, se perfila como el proyecto más viable, mientras que el FCAS se hunde en su propio bloqueo estructural, «saboteado» desde dentro. Si Alemania consuma el giro, no sólo será un revés simbólico para el afectado eje franco-alemán, sino una redefinición de los ejes de poder industrial y estratégico del continente.
En palabras de uno de los participantes en la cumbre: el GCAP fue “el elefante en la habitación”.
Refuerzos desde Francia: más tensiones, más señales de ruptura
La información del Corriere della Sera ha sido también recogida por medios francófonos, como en el artículo de Le Parisien, que confirma la creciente incomodidad de Berlín con el estado del FCAS/SCAF y la posibilidad real de un giro hacia el GCAP. Según el medio francés, el cambio de rumbo alemán ha sido calificado como “una bofetada para Francia”, en referencia directa a las declaraciones del periódico italiano.
Así las cosas, asistimos a los movimientos de reubicación de los socios del FCAS, que se apresuran, cada uno por su cuenta, pero especialmente Alemania, a tender puentes donde quiera que puedan establecer, con un mínimo de garantías de supervivencia, el futuro de su industria aeronáutica en el segmento de la 6ª generación.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


3 respuestas
Ya han explorado ese camino en más de una ocasión. Esta es la tercera vez, si mal no recuerdo. La respuesta ha sido siempre la misma:
Los alemanas son muy bien venidos en el Tempest… como clientes.
Si tan claro lo tuviera Alemania lo de irse con Suecia, no llamarían a la puerta italo-japonesa-britátnica. Por lo que a mí respecta, tengo claro que prefiero quedarme donde estoy.
Yo hecho de menos que el ministerio de defensa se manifieste. ‘Quo vadis Hispania?’
Como ha dicho Victor Demóstenes en algunos comentarios, Francia es el único país que puede fabricar completamente un avión de combate(Motores, estructura). Además quiere que todos los componentes sean europeos y no depender de USA.
En mi opinión EdA quiere algo parecido al EF, que el avión español se monte en España, participar en el proceso de fabricación en lo que pueda para potencia la industria y poder tocar software del avión para meter sus cosas. Cualquier opción que le de eso será la que escoja.
Alemania se ha dormido en los laureles, y ahora está intentando amenazar con irse para ver si Francia cede un poco. A pesar de eso tiene el mayor músculo económico de los tres socios.
Y ahora mismo Francia es un quiero y no puedo. Tiene una crisis de deuda que no es normal y eso lastra cualquier inversión a futuro.
Si se quiere un FCAS como el planeado la única solución son los tres países, cualquier otra opción serán aviones de 5ª avanzados.
La opción de Suecia no la veo, ya que ellos buscan un avión fácil de mantener, ligero algo como el Gripen pero en 5ª ó 6ª. Mientras que Alemania busca un avión de gran capacidad o sea grande y por lo tanto complejo.
La opción del Tempest tampoco la veo, Italia está en una situación parecida a la de Francia(mucha deuda), Inglaterra tiene sus problemas, Japón quiere un avión lo antes posible. Desde mi punto de vista el Tempest es un intento de sacar un avión furtivo de la experiencia del programa F35 y saldrá regulinchi.