El submarino nuclear brasileño avanza entre dificultades

El submarino nuclear brasileño Álvaro Alberto afronta nuevos retrasos en su complejo camino hacia el mar

El programa más estratégico de la Marina de Brasil continúa avanzando en la construcción del casco y de su planta nuclear, aunque la evolución del LABGENE, la complejidad tecnológica y las necesidades financieras alejan el proyecto de los calendarios inicialmente previstos

Redacción

El Álvaro Alberto, futuro primer submarino brasileño de propulsión nuclear y armamento convencional, continúa avanzando dentro del Programa de Desarrollo de Submarinos de la Marina de Brasil, el PROSUB, aunque su calendario, como ocurre con la mayoría de programas de esta clase o similares, ha sufrido sucesivas revisiones y se ha desplazado considerablemente respecto a las previsiones iniciales.

 

Imagen ilustrativa del Álvaro Alberto, de la web Poder Naval

 

El proyecto permanece activo y hay que apuntar que ha logrado alcanzar durante los últimos meses nuevos hitos industriales y contractuales. Sin embargo, la construcción del submarino depende de la culminación de un proceso tecnológico mucho más amplio, cuyo elemento central es el desarrollo, ensayo y certificación en tierra de la planta nuclear que deberá impulsar al futuro buque.

La combinación de complejidad técnica, maduración del reactor, integración industrial y continuidad presupuestaria permite concluir, al menos por ahora, que el Álvaro Alberto todavía deberá recorrer un largo camino antes de poder incorporarse a la Marina brasileña.

Un calendario revisado repetidamente

Las primeras previsiones públicas del PROSUB situaban la terminación del submarino al final de la década de 2020. La propia Marina de Brasil llegó a señalar que su construcción debía concluir a finales de 2029, momento a partir del cual comenzarían las pruebas de puerto y de mar.

Ese calendario fue modificándose progresivamente. Ya en 2020, la Marina hablaba, como decimos, de una botadura en 2029; posteriormente, la previsión pasó a 2031 y, más adelante, a 2033. En septiembre de 2025, las informaciones disponibles situaban ya su entrega a partir de 2034, sin establecer una fecha cerrada para su incorporación operativa.

La evolución del calendario muestra que el retraso no responde a un único problema concreto, sino al carácter extraordinariamente complejo de un programa que exige desarrollar simultáneamente el submarino, la planta nuclear, el combustible, las infraestructuras industriales, los sistemas de seguridad y los procedimientos de certificación. Y todo ello, sumado, exige de un emprendimiento técnico e industrial de primer orden, no exento de reveses, como veremos.

Un estudio publicado en enero de este año por el Carnegie Endowment for International Peace sitúa el proyecto brasileño entre los programas de submarinos de propulsión nuclear que deberán afrontar durante los próximos años importantes desafíos técnicos y regulatorios. Brasil aspira a convertirse, junto con Australia, en uno de los primeros países sin armas nucleares que opere submarinos de ataque propulsados mediante energía nuclear, y ello no es en absoluto sencillo, sobre todo cuando la base industrial previa necesita apuntalarse muy sólidamente.

El LABGENE, pieza central del programa

El principal condicionante del proyecto y del calendario asociado es el Laboratorio de Generación de Energía Nucleoeléctrica, conocido como LABGENE, situado en el Centro Industrial Nuclear de Aramar, en Iperó, estado de São Paulo.

El LABGENE no es, además de un centro de investigación, un prototipo terrestre a escala real de la planta nuclear que deberá instalarse posteriormente en el submarino. Su cometido consiste en reproducir el funcionamiento del reactor y de sus sistemas electromecánicos asociados, permitiendo comprobar su comportamiento antes de trasladar la tecnología al medio naval.

La Marina brasileña argumenta que la finalización del laboratorio permitirá ejecutar las pruebas y certificar el conjunto de la planta propulsora de manera previa a los siguientes pasos evolutivos en la construcción del sumergible. En él deberán verificarse las condiciones de diseño, el funcionamiento del reactor, los circuitos asociados, los sistemas de control y la respuesta de la instalación ante distintas situaciones operativas.

El reactor desarrollado por Brasil es de tipo PWR —reactor de agua a presión—, una tecnología ampliamente empleada tanto en centrales nucleares como en submarinos y, en principio, con menor carga de riesgo que otras tecnologías nucleares. Su aplicación naval exige, sin embargo, adaptar todos sus elementos a un espacio limitado, sometido a condiciones de navegación, vibraciones, presión y requisitos de seguridad especialmente rigurosos.

 

Infografía de Poder Naval

 

Según responsables del programa citados por Pesquisa FAPESP, todavía serían necesarios alrededor de 3 años para que el LABGENE pudiera comenzar a producir energía mediante fisión nuclear. Y antes deberán completarse las fases de montaje, integración y comprobación de sus componentes, así como las pruebas previas de los sistemas mediante fuentes convencionales de vapor.

Este tiempo previsto convierte al LABGENE en el verdadero camino crítico del Álvaro Alberto. Aunque el casco pueda avanzar en Itaguaí, la construcción del submarino no podrá culminarse hasta que la planta nuclear haya demostrado en tierra que puede operar de manera estable, segura y conforme a los requisitos de seguridad y operación de la Marina.

La construcción del casco ya ha comenzado

En todo caso, el retraso acumulado no significa que el programa se encuentre paralizado. De hecho, la Marina de Brasil celebró el 12 de junio de 2024 el primer corte de chapa de la sección preliminar C del casco resistente, uno de los principales hitos industriales del proyecto.

Esta sección corresponde precisamente a la zona del submarino en la que se alojará el sistema de generación de energía propulsora. Su fabricación, huelga decirlo, representa una de las fases más delicadas del programa, debido a la necesidad de integrar en ella los elementos de la futura planta nuclear embarcada.

La Marina califica este hito como el comienzo efectivo de la construcción del casco y como resultado parcial del proceso de homologación desarrollado hasta ese momento. Los trabajos se ejecutan en las instalaciones de la Unidad de Fabricación de Estructuras Metálicas del Complejo Naval de Itaguaí.

A comienzos de 2025, el proyecto todavía se encontraba oficialmente en la fase de diseño de detalle, desarrollada en paralelo con la construcción de la sección de cualificación. Esta superposición permite avanzar sobre determinados elementos ya homologados, mientras, de manera paralela, continúa la definición técnica del conjunto del submarino.

Nuevos contratos con Naval Group

El programa recibió también un impulso contractual en junio del pasado año con la firma de 2 acuerdos con Naval Group, empresa francesa que participa en el PROSUB dentro de la asociación estratégica entre Brasil y Francia en este ámbito.

Según informó el medio especializado Naval News, los contratos suman más de 526 millones de euros. El primero, valorado en aproximadamente 246,3 millones, contempla servicios especiales de ingeniería, suministro y construcción para el montaje electromecánico del edificio auxiliar controlado del LABGENE. Y el segundo, por alrededor de 282,1 millones de euros, incluye los servicios especializados de consultoría técnica relacionados con los sistemas adicionales del submarino nuclear convencionalmente armado.

Ambos contratos comenzaron su andadura en junio de 2025 y tienen una duración prevista de 72 y 54 meses, respectivamente. Su extensión confirma así que una parte relevante de los trabajos relacionados con el laboratorio y con los sistemas del submarino continuará, al menos, hasta el periodo 2030-2031.

Naval Group, el astillero francés de referencia, participa en el diseño general y en los componentes no nucleares del programa, mientras que Brasil conserva la responsabilidad exclusiva sobre todo el componente atómico, como son el reactor, el combustible y la planta nuclear embarcada.

 

Marina de Brasil

 

Una dificultad tecnológica sin precedentes para Brasil

El Álvaro Alberto no es simplemente una evolución de los submarinos convencionales de la clase Riachuelo. Lo cierto es que aunque el PROSUB ha permitido a Brasil adquirir experiencia industrial, formar personal y construir infraestructuras especializadas, el salto hacia la propulsión nuclear introduce una dimensión tecnológica completamente distinta y cuajada de desafíos industriales y de diseño inéditos hasta ahora en la base industrial y tecnológica brasileña.

Brasil deberá dominar no sólo la fabricación del casco y la integración de los sistemas de combate, sino también el ciclo del combustible nuclear, la operación del reactor, la protección radiológica, la seguridad nuclear y la certificación de una planta capaz de funcionar durante largos periodos en un espacio reducido, aislado y sometido a presiones de operación propias del ambiente marino sumergido.

El programa nuclear naval brasileño se remonta a 1979. Desde entonces, ha atravesado distintas etapas, con avances tecnológicos significativos pero también con restricciones presupuestarias y repetidas modificaciones de calendario.

Pesquisa FAPESP ya señalaba en 2019 que el proyecto había sufrido dificultades y que su fecha de finalización había debido ser revisada. Cuando Brasil y Francia firmaron en 2008 el acuerdo que dio origen al PROSUB, el objetivo era disponer del submarino nuclear en 2021. Esa previsión, a la vista está, quedó superada hace años.

La financiación es otra condición imprescindible

La continuidad financiera constituye otro de los factores determinantes. Un proyecto de estas características necesita mantener durante décadas equipos científicos, cadenas de suministro, instalaciones industriales y personal altamente especializado. Y todo ello requiere dinero. Mucho.

Las interrupciones o reducciones presupuestarias no se traducen únicamente en una ralentización temporal. También pueden provocar pérdida de capacidades, encarecimiento de contratos, necesidad de renegociar calendarios y dificultad para conservar a los técnicos formados durante el programa.

La Marina brasileña ha insistido en diferentes ocasiones en que el PROSUB requiere perseverancia, esfuerzo continuado e inversiones sostenidas para alcanzar sus principales hitos.

El conjunto del programa incluye mucho más que el submarino nuclear. Comprende los 4 submarinos convencionales de la clase Riachuelo, la transferencia de tecnología, la construcción del astillero y de la base naval de Itaguaí, la formación del personal y el desarrollo de toda una infraestructura industrial y nuclear. Por ello, las cifras globales atribuidas al PROSUB no deben interpretarse como el coste exclusivo del Álvaro Alberto, sino afectas a todo un programa de mucha mayor envergadura.

Un programa retrasado, pero no detenido

Las informaciones disponibles, con no ser todo lo positivas que pudieran ser, no hablan de cancelación ni de una paralización general del proyecto. Por el contrario, existen trabajos industriales en marcha, contratos activos, construcción de secciones del casco y avances en las instalaciones nucleares.

La Marina recibió en marzo a una delegación parlamentaria en el Centro Industrial Nuclear de Aramar, donde mostró los progresos del programa nuclear y del futuro submarino. La visita fue reflejo también la necesidad de mantener el respaldo político e institucional necesario para sostener una iniciativa que se prolongará durante buena parte de la próxima década y afectará, como ya ha hecho, a varios gobiernos, cada uno de los cuales deberá sostener el esfuerzo inversor para no truncar el desarrollo.

 

 

En diciembre de pasado, tras la botadura del cuarto submarino convencional del PROSUB, la Marina advirtió que el programa se preparaba para entrar en su fase más importante: la construcción del Álvaro Alberto.

Un horizonte todavía abierto

El futuro submarino nuclear brasileño se encuentra, por tanto, en una situación intermedia. El proyecto ha abandonado ya la fase meramente conceptual y cuenta con infraestructuras, contratos y trabajos de construcción reales. Pero sus elementos más complejos —especialmente el reactor y la planta propulsora— todavía deben completar un prolongado proceso de integración, pruebas y certificación.

La fecha de 2034 debe entenderse actualmente como un horizonte inicial y no como una garantía de incorporación operativa. Sería irresponsable darle certeza absoluta. Los plazos del LABGENE, la duración de los contratos suscritos y las pruebas posteriores del submarino hacen probable que el programa continúe adentrándose en la segunda mitad de la década de 2030.

El Álvaro Alberto constituye uno de los proyectos militares, científicos e industriales más ambiciosos emprendidos por Brasil. Por lo que también es una prueba de la enorme dificultad que supone acceder al reducido grupo de países capaces de diseñar, construir y operar submarinos de propulsión nuclear.

Su avance continúa, pero lo hace bajo la realidad cada vez más evidente de que el programa necesitará más tiempo, financiación sostenida y una larga fase de validación antes de que el primer submarino nuclear brasileño pueda hacerse a la mar.

Redacción

defensayseguridad.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

PLD Space valida el sistema de presurización del MIURA 5
El sistema de presurización del MIURA 5 asegura el funcionamiento del sistema hasta ahora, antes de las...
Seguir leyendo
El submarino nuclear brasileño avanza entre dificultades
El submarino nuclear brasileño Álvaro Alberto afronta nuevos retrasos en su complejo camino hacia el...
Seguir leyendo
La Escuela Naval de Marín y el Juan Sebastián de Elcano
En este mes España tiene una gran fecha clave en su calendario: el 16, el día de la festividad del Carmen,...
Seguir leyendo
Gibridnaya voyna. La guerra silenciosa de Rusia contra Europa
Gibridnaya voyna La guerra silenciosa de Rusia contra Europa David Cardero Ozarín | Máster en Relaciones...
Seguir leyendo
Tailandia decidirá en breve el ganador de su concurso de fragatas
La Marina Real de Tailandia ultima la evaluación de 6 propuestas procedentes de Corea del Sur, Turquía,...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.