La Marina Real de Tailandia ultima la evaluación de 6 propuestas procedentes de Corea del Sur, Turquía, Singapur y España. Navantia concurre con la ALFA 3000, una fragata ligera configurada para el programa tailandés y acompañada de una oferta de construcción local y transferencia de tecnología

Redacción
La Marina Real de Tailandia se encuentra a escasas fechas —las fuentes locales apuntan a este mismo verano— de adoptar una decisión sobre su programa para la adquisición de una nueva fragata, uno de los principales concursos navales actualmente en marcha en el sudeste asiático.

La Alfa 3000 de Navantia, presentada en mayo en Tailandia
La adjudicación estaba prevista para este mes de julio y enfrenta a 6 propuestas presentadas por astilleros de Corea del Sur, Turquía, Singapur y España. El presupuesto inicial del programa ronda los 17.000 millones de baht, equivalentes aproximadamente a entre 530 y 580 millones de dólares, para una primera unidad. La planificación naval tailandesa contempla, no obstante, la posible adquisición futura de hasta 4 fragatas que, con arreglo a la estructura de la Marina tailandesa, conformarán su columna vertebral de combate.
La decisión, como es habitual, tendrá en cuenta las características operativas de los buques, el coste de adquisición y sostenimiento, la transferencia de tecnología, la participación de la industria tailandesa y la capacidad de mantener las unidades durante su vida útil.
La Marina tailandesa exige una participación industrial nacional relevante. Según la información publicada sobre el programa, el requisito mínimo se situaría en el 20 %, aunque algunas de las propuestas contemplan porcentajes superiores y una progresiva ampliación del trabajo realizado en el país.
6 candidatos para una primera fragata
Los 2 principales grupos navales surcoreanos han presentado candidaturas independientes.
HD Hyundai Heavy Industries participa con una propuesta derivada de sus conceptos HDF-3600 y HDF-4000TH, relacionados con la experiencia adquirida por la compañía en el programa surcoreano FFX Batch III. Su oferta incluye un planteamiento de construcción y cooperación industrial con participación tailandesa progresiva.
La compañía compite directamente con Hanwha Ocean, que presenta la fragata Ocean-40F, un diseño de unas 4.000 toneladas orientado a misiones de defensa aérea, guerra antisuperficie y lucha antisubmarina.

El HTMS Chang, modernizado por Navantia
Hanwha dispone además de una referencia previa de importancia en el país. La empresa construyó la fragata HTMS Bhumibol Adulyadej, incorporada al servicio de la Marina Real de Tailandia en 2019. Este antecedente le proporciona conocimiento de los requisitos, procedimientos y sistemas empleados por la flota tailandesa.

La HTMS Bhumibol Adulyadej
Turquía cuenta también con 2 propuestas.
La empresa estatal ASFAT concurre con una adaptación de la fragata clase I del programa MILGEM, en colaboración con la compañía tailandesa United Defense Technology. Se trata de un buque polivalente concebido para misiones antisuperficie, antiaéreas y antisubmarinas.
La segunda candidatura turca corresponde a TAIS Shipyards, con una propuesta vinculada al diseño Bora 115, otra fragata de tamaño medio concebida para atender diferentes cometidos de combate y vigilancia marítima.
La oferta asiática se completa con la singapurense ST Engineering, empresa que mantiene igualmente una relación previa con la Marina tailandesa. El astillero construyó el buque de desembarco HTMS Angthong, actualmente en servicio, y presenta como argumentos su proximidad regional y su experiencia en las condiciones operativas del sudeste asiático.
Navantia concurre con la ALFA 3000
La sexta candidatura corresponde a Navantia, que ha presentado la ALFA 3000, una fragata ligera desarrollada y configurada para responder a los requisitos de la Marina Real de Tailandia.
La propuesta española se sitúa en un segmento de menor desplazamiento que algunos de sus competidores. Su planteamiento busca combinar capacidad de combate, costes de operación contenidos y flexibilidad para integrar los sensores, armamento y equipos seleccionados por el cliente.
La ALFA 3000 ha sido concebida como una plataforma multimisión, preparada para realizar cometidos de vigilancia marítima, protección de rutas navales, guerra antisuperficie, defensa aérea y lucha antisubmarina.
Navantia ha destacado también la capacidad de la fragata para responder a la amenaza planteada por aeronaves no tripuladas. La defensa frente a drones forma parte del planteamiento presentado por la empresa española, dentro de una configuración que deberá adaptarse a las necesidades finales de la Marina tailandesa.
Uno de los elementos principales de la oferta, que destaca entre los candidatos, es la construcción del buque en Tailandia. La propuesta incluye transferencia de tecnología, capacitación de personal, asistencia técnica y participación de los astilleros y empresas locales.
Este modelo permitiría que una parte relevante del programa se desarrollase en el país y facilitaría la adquisición de conocimientos en construcción naval militar, integración de sistemas, mantenimiento y apoyo durante el ciclo de vida.
Navantia cuenta asimismo con una vasta experiencia en la integración de equipos de diferentes fabricantes. Esta capacidad puede resultar de utilidad para una Marina que emplea sistemas de distintas procedencias y que deberá decidir la configuración definitiva de sensores, armamento y sistema de combate.
La relación de la compañía española con Tailandia cuenta con antecedentes concretos tanto en construcción como en modernización. El principal es el HTMS Chakri Naruebet, único portaaviones de la Marina tailandesa, construido en España durante la década de 1990. Más recientemente, Navantia obtuvo en 2025 contratos para modernizar los patrulleros oceánicos HTMS Pattani y HTMS Narathiwat, así como el buque de desembarco HTMS Chang, trabajos que incluyen la actualización e integración de distintos sistemas navales. Este recorrido proporciona a la empresa un conocimiento previo de la flota, de sus necesidades y de los procedimientos de la Marina Real de Tailandia.

El Chakri Naruebet, portaaeronaves tailandés construido por Navantia
Una decisión con continuidad a largo plazo
El concurso dará forma a la necesidad de renovar progresivamente las fragatas de las clases Chao Phraya y Naresuan, incorporadas al servicio durante la década de 1990.
Los planes de la Marina Real de Tailandia contemplan mantener alrededor de 8 fragatas operativas en 2037, por lo que la adjudicación de la primera unidad podría abrir la puerta a encargos posteriores y a una cooperación prolongada con el astillero seleccionado.
Las compañías surcoreanas llegan a la fase final con una posición sólida, tanto por su presencia regional como por la experiencia previa de Hanwha Ocean en la propia flota tailandesa. Las propuestas turcas ofrecen diseños de tamaño medio y condiciones amplias de cooperación industrial, mientras que ST Engineering aporta proximidad y conocimiento del entorno naval regional.
Navantia presenta una alternativa europea basada en una fragata de dimensiones contenidas, una configuración flexible y una oferta industrial centrada en la construcción local.
La decisión se conocerá, como apuntábamos, previsiblemente en fechas muy próximas. Hasta entonces, las 6 candidaturas continúan formalmente dentro de un concurso en el que Tailandia deberá valorar no sólo qué buque se adapta mejor a sus necesidades inmediatas, sino también qué propuesta ofrece mayores garantías para la construcción, el sostenimiento y la posible ampliación futura del programa.
Redacción
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