TKMS y Navantia consolidan en Cartagena una cooperación más estrecha

La visita de una delegación alemana al astillero del S-80 confirma que ambas compañías mantienen abiertas las negociaciones para una colaboración industrial que podría concretarse pronto

Redacción

Una delegación de TKMS, encabezada por su director de operaciones, Andreas Görgen, visitó ayer el astillero de Navantia en Cartagena, dentro del proceso de acercamiento industrial abierto entre ambas compañías tras la firma de su Memorando de Entendimiento. El encuentro se centró en explorar una colaboración naval de largo recorrido para proyectos en Europa y en mercados internacionales, con especial atención al ámbito submarino.

 

 

Según la comunicación difundida por Navantia, la delegación alemana pudo conocer de primera mano las capacidades del astillero de Cartagena, sede del programa S-80, que contempla la construcción de los actuales 4 submarinos para la Armada ( de los cuales ya sólo restan 2 dentro de las instalaciones del Astillero cartagenero). La compañía española subraya que ambas partes buscan establecer una cooperación industrial orientada a superar cuellos de botella y entregar productos navales avanzados, especialmente submarinos, dentro de los plazos previstos.

La visita tiene un indudable valor porque confirma que el memorando firmado entre TKMS y Navantia no ha quedado en una simple declaración de intenciones. Las conversaciones continúan, y lo hacen en el lugar más sensible para cualquier hipótesis de cooperación submarina: Cartagena, donde se concentra toda la experiencia industrial española acumulada en el programa S-80.

En DYS ya advertimos que aquel memorando abría más preguntas que respuestas porque el texto, obligadamente genérico, no hablaba de un programa concreto, ni de un cliente, ni de calendario, ni de reparto de tareas, ni tampoco de propiedad intelectual. Pero sí establecía la posibilidad de que Navantia pudiera participar en la producción de diseños de TKMS, particularmente submarinos, en el astillero español. Esa era la parte verdaderamente sustantiva del acuerdo.

La visita de Andreas Görgen y su equipo a Cartagena no resuelve todavía esas incógnitas, pero sí refuerza la impresión de que la relación entre ambas empresas avanza. Todavía hablamos de algo previo, pero en vías de concreción; una relación industrial cada vez más estrecha que, probablemente, deberá traducirse antes o después en una fórmula práctica si ambas partes quieren dar contenido real al memorando.

La demanda de buques y submarinos aumenta, las capacidades industriales están sometidas a presión y muchos astilleros europeos afrontan problemas de saturación, plazos o disponibilidad de mano de obra especializada. En ese momento de tensión industrial, la cooperación entre compañías que hasta hace poco competían de forma directa puede resultar razonable si permite ampliar capacidad, repartir carga de trabajo y responder antes a necesidades de clientes aliados.

 

 

Para TKMS, Navantia puede aportar capacidad industrial, instalaciones especializadas y una base submarina ya activa. Para Navantia, una colaboración con el constructor alemán podría abrir oportunidades de carga de trabajo, acceso a nuevos programas y presencia en mercados donde TKMS cuenta con una posición comercial consolidada. DYS ya apuntaba esa posible lógica industrial: TKMS necesita capacidad adicional y Navantia necesita transformar su músculo submarino en pedidos recurrentes y proyección internacional.

La visita a Cartagena persevera en la sensación de que estamos ante un nuevo paso dentro de una negociación que afecta al futuro de la construcción submarina europea, a la posición de Navantia tras el S-80 y a la capacidad de TKMS para atender una demanda creciente.

TKMS y Navantia siguen acercándose, y Cartagena aparece como el espacio natural donde esa cooperación podría concretarse si finalmente ambas compañías convierten el memorando en contratos, carga industrial y programas reales.

Redacción

defensayseguridad.es

Un comentario

  1. Me parece una gran noticia que confirma las sospechas de cooperación industrial de dos grandes constructores navales europeos.
    Aunque no puedo evitar temerme que esto pueda implicar que construir más submarinos para la Armada, ahora pase a un segundo plano.
    Creo que todos tenemos muy claro que, en épocas de crisis, un gran factor para favorecer la construcción de buques para la Armada han sido las presiones laborales

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