La automoción europea busca oxígeno en la defensa mientras China aprieta el mercado civil y los programas militares vuelven a llenar las cadenas de montaje

Redacción/José Corrochano Ponte
Como cada semana, en este espacio contamos con el análisis de José Corrochano Ponte, de Centro de Mando, para poner contexto a uno de los grandes movimientos industriales que ya empieza a tomar forma en Europa: la entrada progresiva del sector de la automoción en el ámbito de la defensa.
El texto que sigue sirve como introducción al vídeo que acompaña este artículo, en el que Corrochano aborda cómo la presión de la competencia china, la caída de márgenes en la automoción europea y el aumento del gasto militar están empujando a grandes fabricantes y proveedores a mirar hacia programas de defensa, tecnologías duales y nuevas líneas de producción.
No se trata sólo de fabricar más, sino de entender hasta qué punto las cadenas industriales civiles pueden convertirse en una herramienta decisiva para sostener el rearme europeo, reducir dependencias y evitar que parte del tejido productivo quede fuera de juego en los próximos años.
José Corrochano Ponte
Hasta 2018, la UE fue el mayor productor mundial de componentes para la industria automotriz en términos de valor añadido. Desde entonces, las tendencias de producción han cambiado: China y Estados Unidos han incrementado su producción, mientras que la de la UE ha disminuido.
Y es que, si nos acercamos a los datos, tenemos un gran problema. Actualmente, según datos de la Comisión Europea, alrededor de 13,8 millones de personas trabajan en el sector automovilístico de la UE. La fabricación, directa e indirecta, representa 3,5 millones de empleos; las ventas y el mantenimiento, 4,5 millones; y el transporte, 5,1 millones. Además, según los datos difundidos por la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (Clepa), la industria europea de componentes de automoción ha perdido más de 100.000 puestos de trabajo entre 2024 y 2025, una destrucción de empleo que equivale a unos 142 trabajadores expulsados cada día.
La llegada de las grandes compañías de vehículos chinos a Europa, que surten a todos los Estados miembros de nuevos modelos con iguales prestaciones y más baratos, ha supuesto un grave problema para el sector de la automoción del viejo continente, por lo que, en el futuro inmediato, va a necesitar reformarse y reorientarse, apoyándose en el sector de la defensa.
En este escenario, ya son varias las empresas del sector automotriz que han decidido buscar en el sector militar un refugio económico, ya que la industria de defensa europea está experimentando una fase de expansión nunca vista: el gasto de defensa europeo en el año 2025 alcanzó los 864.000 millones de dólares, unos 754.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 14%, según los últimos datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
Por países, se puede observar este fenómeno de aprovechar la cadena de montaje:
Estados Unidos
Ya ha solicitado a dos de sus grandes marcas automovilísticas, GM y Ford, que intenten participar y ser parte de este nuevo impulso en la industria de defensa. Con esta nueva iniciativa se busca rescatar el espíritu del llamado «Arsenal de la Democracia», un modelo de producción masiva que permitió a EE. UU. dominar el escenario logístico y militar durante la Segunda Guerra Mundial.
En aquel entonces, las fábricas de Detroit detuvieron la producción de coches civiles para fabricar bombarderos, camiones y tanques. Ahora, esta estrategia se basaría en aprovechar la fuerza laboral y la infraestructura de ensamblaje de la automoción estadounidense para aportar soluciones en la cadena de suministro militar.

Fábrica de GM
Con ello, el Pentágono, vértice de la política de defensa y seguridad estadounidense, pretende lograr:
- Innovación tecnológica, integrando eficazmente un sector en otro.
- Mayor resiliencia, reduciendo la dependencia de pocos proveedores especializados.
- Rápida escalabilidad, ya que cuentan con la capacidad de producir miles de unidades en poco tiempo.
Alemania
El caso más destacado es el de Volkswagen, que obtuvo en 2025 un resultado operativo de 8.900 millones de euros, un 53% menos que en 2024, y se encontraría en conversaciones con la empresa israelí Rafael Advanced Defence Systems para fabricar piezas para la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa aérea de Israel.
Según Financial Times, que lo publicó en exclusiva, se pretendía convertir la planta de automóviles de Osnabrück para evitar su cierre y el despido de 2.300 trabajadores. Poco tiempo después, el fabricante alemán emitió un comunicado desmintiendo la reconversión de la factoría: «La producción de armas por parte de Volkswagen AG sigue descartada para el futuro, y no especulamos sobre futuros planes para la planta de Osnabrück».
Aunque, según las últimas informaciones de Reuters, Rafael habría firmado una carta de intenciones con Volkswagen para adquirir la planta del fabricante de automóviles alemán. Además, la empresa de neumáticos Continental anunció el cierre de su fábrica en Gifhorn para 2027, en la que trabajan 900 empleados, que podría acabar en manos de Rheinmetall, ya que se encuentra en búsqueda de personal para hacer frente a sus numerosos nuevos pedidos.
Francia
Renault, a principios de este año, anunció que se asociaría con Turgis Gaillard para desarrollar drones militares, con el objetivo de ayudar a aumentar la producción para el ejército francés. Según el periódico francés La Tribune, los dos socios podrían producir un dron táctico con una envergadura de unos diez metros «a un precio extremadamente competitivo», con una tasa de producción de hasta 600 unidades al mes para finales del primer año de actividad.
Según detalla Reuters, la firma del rombo se ha asociado con la compañía francesa Turgis Gaillard: «A petición del Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia, el Grupo Renault ha sido invitado a contribuir con su experiencia al desarrollo de una industria francesa de drones», ha expresado un portavoz de Renault. Ambos socios han conseguido un contrato de 35 millones de euros del Ministerio de las Fuerzas Armadas.

El poderoso Grupo Renault tendrá, muy probablemente, mucho que ofrecer a la industria de defensa gala
También el proveedor de piezas de automóviles Valeo participa en un «pacto de drones de defensa» con alrededor de un centenar de empresas de todos los tamaños, mientras que Fonderie de Bretagne, especializada en piezas para vehículos, se prepara para producir carcasas huecas.
España
Sernauto, la patronal española de la que forman parte grandes grupos nacionales como Gestamp, Antolin, CIE Automotive, Ficosa, Bosch o Teknia, ha lanzado un hub de Defensa y Automoción con el objetivo de acercar a las empresas del sector al ecosistema militar y de seguridad y diversificar su negocio.
La Asociación Española de Proveedores de Automoción asegura que la iniciativa busca generar conexiones entre fabricantes de componentes y compañías vinculadas a defensa, además de impulsar nuevas oportunidades industriales y tecnológicas. También destaca que el sector de la defensa aporta una cadena de suministro industrial consolidada y con capacidad para reducir los plazos de desarrollo de programas de modernización en defensa.
El nuevo hub se articulará en torno a alianzas con entidades del ámbito militar, proyectos de innovación y tecnologías duales, actividades de networking y servicios para empresas. Entre las primeras actuaciones previstas figura la organización de un pabellón agrupado en Feindef, la feria internacional de defensa y seguridad que se celebrará en Madrid en mayo de 2027.

El grupo burgalés Antolin es sin duda uno de los centros industriales más competitivos del país
El presidente de Sernauto, Javier Pujol, señaló que la diversificación hacia sectores como defensa puede contribuir a reforzar la competitividad de la industria automotriz. «Nuestra industria afronta importantes retos y la diversificación hacia ámbitos estratégicos como la defensa puede ayudarnos a reforzar la resiliencia, competitividad y sostenibilidad del tejido industrial».
La industria española de componentes facturó más de 41.200 millones de euros en 2024 y emplea a unas 325.000 personas entre puestos directos e indirectos. En nuestro país, la automoción española tiene ubicada en Martorell, Barcelona, la mayor planta de Volkswagen del país, en una de las comunidades autónomas con mayor industria militar.
SEAT
Seat negocia con Indra su entrada en defensa para fabricar vehículos militares ligeros. Ultiman la firma de un memorando de entendimiento para 5.000 unidades destinadas a labores del Ejército de Tierra. No serían carros de batalla. El perfil de las unidades es el de vehículos de apoyo, logística, movilidad y mando para las fuerzas terrestres, el segmento de mayor rotación y más urgente necesidad del Ejército en un momento de rearme acelerado.
Antolin
El grupo burgalés Antolin estudia entrar en defensa con el montaje de componentes para vehículos militares. La empresa busca identificar las necesidades de capacidad productiva en España para futuros programas del sector. El movimiento se produce en plena reorganización.
Y, por último, Ficosa, compañía española de componentes de automoción y que también tiene acuerdos con Indra, recientemente ha anunciado la creación de una nueva filial centrada en defensa y sector aeroespacial.
José Corrochano Ponte
defensayseguridad.es

