Del Aviocar al C295: la cadena industrial española que convirtió a Sevilla en uno de los grandes centros europeos del transporte táctico, la patrulla marítima y las capacidades aéreas multimisión

José Corrochano
Hace medio siglo, en concreto, hace 55 años, el C-212 realizó su vuelo inaugural en Getafe, el 26 de marzo de 1971. El piloto de pruebas fue Ernesto Nienhuisen, que estuvo a los mandos de este primer prototipo conocido como el ‘Aviocar’, avión robusto y versátil que representó el mayor éxito comercial de la industria aeronáutica española. Fue diseñado y fabricado por Construcciones Aeronáuticas S.A. (C.A.S.A.), nuestra joya de la aeronáutica tristemente diluida. Se hicieron 483 unidades para múltiples fuerzas aéreas, incluyendo el Ejército del Aire español y la Marina de Estados Unidos.

Pero el mayor legado del C-212 no son solo sus más de 500.000 horas de vuelo, sino el ADN que transmitió a sus sucesores: el CN-235 y el C295. Desde esos primeros bocetos en los años 60 hasta las avanzadas capacidades multimisión del #C295, su impacto demostró la capacidad de diseño y producción propia de la ingeniería española, allanando el camino para futuros programas internacionales.
El avión de tamaño medio Airbus C295 se consolida como un líder indiscutible en el sector de la aviación europea. Actualmente, 41 operadores de 37 países en Europa, América, África y Asia disfrutan de sus prestaciones, con 19 de estos repitiendo pedidos, destacando India como el mayor cliente, con 56 unidades.
Para España también es muy importante, y es que fue su primer comprador, ya que en 1999 el Ejército del Aire y del Espacio español adquirió 9 aviones y, en el último trimestre de 2023, volvió a depositar su confianza en sus capacidades con un pedido de 18 aviones, hasta convertirse en el líder del mercado en la categoría de aviones de transporte táctico de tamaño medio.

Su presencia en todo el mundo habla del éxito de un producto reputado y apreciado por sus operadores
Innovación y versatilidad
Precisamente es esta innovación y versatilidad la clave del éxito del C295: la capacidad de adaptación a diversas configuraciones permite su uso en misiones tan variadas como transporte, patrulla marítima, evacuación médica y, más recientemente, como avión cisterna. Su diseño permite desde operaciones de transporte de carga y pasajeros hasta misiones especializadas como la búsqueda, detección y destrucción de submarinos, o la detección de misiles y su posterior desvío mediante el lanzamiento de bengalas que, al emitir calor, pueden llegar a desviar el objetivo del arma. Además, su configuración puede ser ajustada para servir como ambulancia aérea, un recurso crucial durante la crisis del COVID-19, o para misiones de ayuda humanitaria.
El C295 también se está adaptando para operaciones contra incendios, aprovechando su capacidad para llevar grandes cantidades de agua a zonas de difícil acceso. Aunque desde la compañía se señala que esta finalidad se encuentra en estadios iniciales. Esta adaptabilidad se extiende a su uso en misiones de reabastecimiento en vuelo para helicópteros.

A su vez, ha demostrado su valía en condiciones extremas, ofreciendo una disponibilidad de flota superior al 95% en misiones tan exigentes como las llevadas a cabo por el Ejército del Aire y del Espacio en Chad o por Senegal en Malí. Su capacidad para operar en pistas cortas y no preparadas lo convierte en el avión ideal para operaciones en cualquier parte del mundo, desde climas desérticos hasta gélidos y tropicales.
Desarrollo y fabricación española
Como evolución natural del CN-235, el C295 es un testimonio del ingenio y la capacidad de innovación de Airbus. Este avión destaca por su motor Pratt & Whitney Canada PW100 de 2.645 CV y su capacidad para transportar hasta 9,5 toneladas, características que lo han convertido en una solución preferida para múltiples misiones militares y civiles en todo el mundo.
Otro aspecto que hace que hoy la industria aeronáutica española y Airbus destaquen frente a su competencia es la capacidad que tiene para construir los aviones en un único país. “España y, concretamente Airbus, es de los pocos que tiene todavía la capacidad para hacer ellos solos un avión completo”.
Sevilla, eje de la defensa aeronáutica
Y es que Andalucía, y su capital, Sevilla, tienen un papel clave en la modernización del C295 por su planta de fabricación en San Pablo, donde ya se han ensamblado más de 200 unidades para más de 30 países, y se considera clave en la estrategia de internacionalización de la empresa.

Un claro ejemplo es la apuesta por la digitalización, con procesos de ensamblaje que incorporan tecnologías como tablets con la maqueta interactiva del avión, donde se indica qué hay que hacer en cada momento, y desde hace 2 años están implementando la realidad aumentada mediante el uso de gafas. “La implementación de tecnología de realidad virtual no es solo un avance, es una revolución en cómo construimos y mantenemos nuestros aviones”. Esta tecnología permite que el operario vea proyectado sobre el avión en construcción dónde y de qué manera tiene que colocar el componente que se le indica, aumentando de manera exponencial los índices de precisión y productividad de la línea de montaje.
El proceso de ensamblaje de este gran avión pone de manifiesto la eficiencia y el compromiso con la calidad. Cada aeronave pasa por varias fases, donde se le añaden y prueban diferentes componentes, desde el fuselaje hasta el sistema eléctrico y los motores. Todo un proceso meticuloso que asegura que cada avión, independientemente de su configuración final, cumpla con los más altos estándares de seguridad y rendimiento que quiere la empresa.
Para mantener ese alto índice de productividad y cumplir con los objetivos adquiridos con los clientes, en la planta de Airbus en Sevilla se trabaja a 3 turnos: cada estación de la línea de montaje cuenta con 17 días para realizar las tareas asignadas. Pasado ese tiempo, el avión cambia de manos y, si en alguno de los puntos no se ha podido terminar el trabajo, cuando se termina la cadena de producción la aeronave vuelve a la estación donde ha quedado trabajo pendiente.
Un sector en expansión
Gracias al impulso al C295, el eje Sevilla-Cádiz se ha convertido en el segundo polo aeronáutico de España, solo por detrás de Madrid. Cuenta con más de 140 empresas vinculadas y una facturación superior a los 2.000 millones de euros, lo que convierte al sector en uno de los motores de innovación y exportación de la comunidad.
La nueva apuesta del Gobierno, que prefinanciará con 520 millones de euros la sustitución de los CN-235, apunta a reforzar esa posición en un momento en el que la industria aeronáutica y de defensa gana protagonismo en la agenda europea, tanto por la necesidad de renovar flotas como por la reconfiguración del mapa geoestratégico.
Numerosas empresas como Indra, Cesa, Aciturri, Aernnova, Alestis, Airgroup, Sofitec o AES se verán beneficiadas por el nuevo pedido que España ha realizado a Airbus de 18 nuevos aviones militares C295, una nave que se ensambla en la línea de montaje final (FAL) que el gigante europeo tiene en la planta de San Pablo de Sevilla. El programa dará trabajo a empresas aeronáuticas implantadas en la comunidad autónoma andaluza y otros. “La creación de este programa tendrá un impacto positivo en la creación de empleos de alto valor añadido asociado al sector aeronáutico generado, un efecto multiplicador en el ecosistema industrial europeo”, señala la Administración central, para quien “esta inversión impulsará significativamente el desarrollo de la industria aeronáutica nacional y el sector tecnológico”.

La que será la versión MPA del Ejército del Aire
El futuro inmediato
Como he dicho al principio, el último lote de 18 aviones pertenece a un pedido realizado por el Ministerio de Defensa en diciembre de 2023, con 2 configuraciones de patrulla marítima (MPA) y de vigilancia marítima (MSA/VIGMA), por un valor de 1.695 millones de euros. Van a convertirse en la piedra angular en la renovación de estas capacidades del Ejército del Aire y del Espacio, y lo convertirán en una herramienta clave teniendo en cuenta la posición geográfica de España y los desafíos y amenazas a los que se enfrenta. Su destino será principalmente la base de Gando, en Canarias.
Esta semana pasada, la propia Airbus presentó 3 de estas nuevas unidades, que, tras completar las pruebas de tierra y pintura, ya están listas para realizar el primer vuelo, prueba de fuego para incorporarse al servicio de nuestro Ejército del Aire.
Su contrato de compra también incluye el sistema de entrenamiento y apoyo logístico y, además, Airbus se compromete a reducir en un 60% el tiempo de mantenimiento de estos aviones al integrar su tecnología HUMS, capaz de señalar el origen de cualquier fallo en la aeronave y la tarea específica para solventarlo.
Créditos: Airbus y Ejército del Aire

José Corrochano
defensayseguridad.es

