Uno de los Type 45 de la Royal Navy encara su vuelta a la flota tras más de 3.300 días fuera de servicio

Redacción
La Royal Navy prevé recuperar este mismo año al destructor HMS Daring, uno de los 6 Tipo 45 de que dispone, después de un larguísimo periodo de indisponibilidad que comenzó en octubre de 2017, bajo el régimen de Extended Readiness. La información fue publicada por UK Defence Journal hace unos días, en una columna firmada por Craig Langford, y se apoya, como es habitual en los negociados londinenses, en una respuesta parlamentaria del ministro de Defensa británico, Luke Pollard, al diputado conservador Ben Obese-Jecty.

Según esa misma respuesta, el buque se encuentra en la fase final de sus principales mejoras materiales, entre ellas el ya conocido Power Improvement Project (PIP), concebido para corregir los problemas de propulsión que han lastrado a la clase Tipo 45 desde sus primeros años de servicio. El núcleo del problema estaba en la fiabilidad de las turbinas de gas WR-21 y de su sistema intercooler, especialmente en escenarios de altas temperaturas.
La intervención aplicada al HMS Daring ha sido exhaustiva, inclyuendo la substitución de los 2 generadores diésel originales por 3 unidades de mayor tamaño y mayor fiabilidad, una modificación destinada a mejorar la resiliencia del sistema de potencia y, con ello, la disponibilidad operativa del buque, inexistente hasta el momento en la última década. En su caso, además, el PIP se combinó con una gran carena y modernización en los astilleros de Cammell Laird, concluida a finales de 2022.
Tras regresar a Portsmouth a comienzos de 2023, el destructor entró en una fase de regeneración que ha ido más allá de la mera finalización de obra. El proceso ha comprendido pruebas de sistemas, certificaciones y adiestramiento de una nueva tripulación para un navío que llevaba años sin actividad real. El entonces ministro James Cartlidge ya había confirmado en mayo de 2023 que los trabajos del programa PIP estaban completados, pero ello no equivalía todavía a un retorno inmediato al servicio.
Hay un dato que resume por sí solo la dimensión del paréntesis, y que el propio UKDJ recuerda: desde la puesta de quilla del HMS Daring en 2003 hasta su entrada en servicio en 2009 transcurrieron 2.307 días; su periodo fuera de servicio ya rebasa con holgura esa cifra. No deja de tener una ironía bastante, digamos, británica que un destructor haya necesitado más tiempo para volver al agua con garantías que para pasar del astillero a la flota por primera vez.
Antes de su retirada, el HMS Daring había desarrollado una trayectoria operativa normal dentro de la clase, con 8 años de servicio activo entre 2009 y 2017. En su hoja de servicios, figuran lejanos y exigentes despliegues, como el realizado en 2012 en el Golfo Pérsico y el mar Rojo, donde asumió cometidos de seguridad marítima y lucha contra la piratería. Desde entonces, sin embargo, su vida ha transcurrido esencialmente amarrado, mientras avanzaban unos trabajos de ingeniería particularmente complejos.
De acuerdo con las fuentes citadas por el medio británico, el buque ya ha comenzado a incorporar personal con vistas a las pruebas de mar, paso previo a su plena reincorporación al servicio activo. Y todo apunta, al parecer, a que el calendario entra, por fin, en su último tramo útil, aunque el verdadero examen seguirá estando en la mar y no en el muelle.
Más allá del caso concreto del HMS Daring, lo cierto es que el PIP tiene un valor de conjunto para la Royal Navy. El propósito es asegurar que los 6 destructores Typo 45 conserven durante las próximas décadas su papel como plataformas avanzadas de defensa aérea. Según las declaraciones parlamentarias recogidas por UK Defence Journal, los buques que ya han completado la conversión no han registrado problemas técnicos relevantes, un dato especialmente importante en una clase cuya disponibilidad ha estado durante años bajo severo escrutinio a la vista de los sonrojantes números que aportaban para la Royal Navy.
El retorno del HMS Daring no resolverá por sí solo los problemas de masa crítica de la flota de superficie británica, que más de una vez hemos tratado aquí, pero sí permitirá medir si el esfuerzo industrial, técnico y presupuestario invertido en los Typo 45 empieza por fin a traducirse en algo mucho más simple de formular que de conseguir: buques listos para navegar cuando se les necesita.
Redacción
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