Francia ha abierto formal y políticamente el debate sobre cómo mantener vigente al Leclerc durante la próxima década, antes del MGCS (o lo que llegue)

La cuestión no nace de una hipótesis, sino de una pregunta escrita registrada en la Asamblea Nacional por el diputado Marc Chavent el pasado 2 de diciembre de 2025 y respondida por el Ministerio de las Fuerzas Armadas el 3 de marzo de 2026. El fondo del asunto es claro: evitar una brecha de capacidad entre la flota actual y la llegada del Main Ground Combat System (MGCS), cuya entrada en servicio sigue situada en el horizonte 2040-2045.
En su iniciativa parlamentaria, Chavent pidió concretar hasta dónde llegará la modernización del Leclerc XLR. Citó la necesidad de reforzar sensores optrónicos digitalizados, funciones de inteligencia artificial para la detección y clasificación de blancos, protección activa de tipo soft-kill y hard-kill, cobertura de 360 grados y resistencia en entornos electromagnéticos degradados, todo ello a la luz de lo visto en conflictos recientes con drones tácticos, municiones merodeadoras y ataques verticales.
La respuesta oficial francesa confirma varias líneas, pero no cierra todavía todos los detalles. El Ministerio sostiene que la experiencia reciente reafirma el papel del blindado pesado en escenarios de alta intensidad y recuerda que la renovación a media vida del Leclerc busca integrarlo en el combate colaborativo SCORPION, mejorar su protección frente a minas, artefactos explosivos improvisados, cohetes y drones, resolver obsolescencias, aumentar su margen de evolución, conectarlo a las redes tácticas y adaptarlo mejor al combate en zona urbana. El texto añade un dato concreto: el carro ya ha sido equipado con una protección antidrón tipo «cope cage».
Donde la respuesta sigue siendo más abierta es en la protección activa. París afirma que soluciones soberanas de tipo hard-kill y soft-kill están en desarrollo, pero no identifica por ahora ni el sistema elegido, ni el calendario de integración, ni el volumen de vehículos que lo recibirán. Sí reafirma, en cambio, la continuidad del esfuerzo industrial: la DGA encargó en diciembre de 2024 la renovación de otros 100 Leclerc XLR, elevando a 200 el total previsto para el horizonte de 2035.
En paralelo, Francia sigue presentando el MGCS no como un carro aislado, sino como un sistema de combate multiplataforma. En todo caso, conviene mantener todas las reservas sobre el MGCS habida cuenta de las terribles dudas que pesan sobre él desde hace unos meses. Recomendamos nuestros artículos al respecto: https://defensayseguridad.es/lars-hofmann-el-fin-del-mgcs-tambien-podria-representar-una-oportunidad-para-la-industria-alemana/ La respuesta ministerial habla de un carro con cañón de gran calibre acompañado por módulos conectados, entre ellos un blindado pesado con misiles anticarro, un vehículo de apoyo robotizado y drones. También señala que parte de los avances tecnológicos, especialmente en el ámbito digital, podrían incorporarse de manera incremental antes de la llegada de los primeros carros pesados del MGCS. Eso sitúa al Leclerc no como una solución provisional, sino como el soporte principal de la capacidad acorazada francesa durante buena parte de los años treinta.
España: mismo diagnóstico, pero con menos definición pública
El caso español guarda relación con el francés en el diagnóstico, pero no todavía en el grado de concreción pública. España, como es sabido, dispone de la familia Leopardo 2E como núcleo de su capacidad acorazada. El programa nacional se estructuró en 219 carros de combate Leopardo 2E, 16 vehículos de recuperación 2ER y 4 carros escuela; en la práctica, la Fuerza Terrestre opera hoy 239 vehículos de esa familia.
Lo que sí está confirmado en España es el esfuerzo de sostenimiento y la preparación de mejoras futuras, no todavía una actualización cerrada equivalente al esquema francés del Leclerc XLR. En diciembre de 2025, el Ministerio de Defensa adjudicó a GDELS-Santa Bárbara Sistemas un contrato de 5,4 millones de euros para el apoyo al mantenimiento de los Leopardo 2E dentro del acuerdo marco firmado en 2024, valorado en 126 millones para las familias Leopardo 2E y Leopard 2A4. Según la información publicada, ese marco incluye revisiones, reparaciones, modificaciones y también mantenimiento evolutivo, es decir, el estudio de obsolescencias y posibles mejoras.

En protección activa, el punto más sólido es el de la evaluación tecnológica. Indra informó el 26 de mayo de 2025 de las pruebas realizadas en el CENAD de Zaragoza con su radar Nemus montado en un Leopard, en presencia de personal del Ejército de Tierra y del Mando Logístico. La empresa señala que el sistema está pensado para detectar, identificar y seguir drones, microdrones y proyectiles de distinta clase con vistas a activar contramedidas. Eso acredita que en España ya hay trabajo práctico sobre sensores para protección activa de blindados. Lo que no consta de forma oficial a día de hoy es una decisión pública de integrar en serie ese sistema, o cualquier otro APS, en toda la flota de Leopardo 2E.
Una breve enumeración sobre los aspectos a modernizar podría incluir:
- Sistema de protección activa (APS)
- Nuevo cañón L-55 A1 o similar
- Estación de armas remota
- Blindaje adicional (torre y contra minas/IED)
- Actualización de electrónica, mando y control, cámaras y pantallas
- Posible evolución a estándar 2EM (o similar al 2A7/2A8)
La comparación conviene hacerla con cuidado. Francia ya ha fijado una ruta pública para mantener en servicio 200 Leclerc XLR hasta 2035 y ha reconocido de forma expresa que trabaja en soluciones nacionales de protección activa. España, por su parte, tiene en marcha el sostenimiento de su parque y ha empezado a validar tecnologías útiles para elevar la supervivencia del Leopardo 2E, pero aún no ha presentado públicamente una hoja de ruta cerrada, con calendario, estándar final y paquete confirmado de protección activa para toda la flota. Todo apunta a que este mismo año podría darse el pistoletazo de salida al programa. Confiemos en que así sea.
Redacción
defensayseguridad.es

