Entre el portazo al MGCS y el atasco del FCAS: cuando un programa arrastra al otro y Alemania y Francia juegan a dinamitar los puentes

Este es un artículo muy interesante del Hartpunkt.de, donde, abiertamente, Lars Hoffmann casi aboga por el fin del MGCS, en consonancia con el presumible fin del FCAS. Se romperían así 2 puentes industriales de primerísima magnitud con el socio francés, lo que haría tener que reescribir no pocas líneas del conglomerado tecnológico e industrial asociativo europeo.
A partir de ahí, Hoffmann hace algo que en Berlín ya no parece costar reparo: decir en voz alta lo que muchos piensan en voz baja. Si Macron ata MGCS al progreso del FCAS, como veíamos la semana pasada —y si el FCAS sigue atrapado en el fango de los intereses cruzados—, entonces el MGCS pasa de “programa” a variable dependiente. No porque el carro no sea necesario, sino porque el marco político-industrial que lo sostiene está dejando de sostenerlo.
El texto insiste en una idea que conviene no perder: Alemania no está “desnuda” sin MGCS. No hablamos de una capacidad que haya que inventar desde cero ni de una cadena industrial que se oxide en 2 trimestres. Hoffmann enumera, con poca épica y mucho inventario, lo que pesa, que el Leopard 2 A8 dispone de línea de producción viva, base de usuarios OTAN en Europa, Rheinmetall en el cañón, Hensoldt en sensores y electrónica. Es decir: si el MGCS se hunde, no se hunde el suelo, se hunden, quizá, lo franceses.
Y luego está la parte más incómoda para los amantes del “sistema de sistemas” como mantra: Hoffmann duda de que el MGCS, tal y como se vende, entregue las ventajas prometidas. Un chasis común para familia de vehículos suena bien, pero en una Bundeswehr que ya opera (y amplía) un zoológico de ruedas y orugas, la “gran” ventaja logística puede acabar siendo pequeña. Además, recuerda que el “sistema de sistemas” ya existía —con radios analógicas, sí— y que el futuro no va de bautizar conceptos, sino de integrarse de verdad en mando y control digital, en la cadena sensores-tiradores, y en un ecosistema donde los UGV empiezan a multiplicarse. El carro principal, por tanto, seguirá siendo la pieza pesada, y lo demás —si no está bien amarrado— será decoración cara.
El dardo final no va contra Francia con bandera de combate desplegada, pero se entiende: si la disputa ya es agria en lo “aéreo”, en lo “terrestre” el menú de fricción está servido igual (140 mm francés vs 130 mm alemán, y lo que venga detrás). Así que el artículo no es que “informe”, que no lo hace, es que abre la puerta a otra ruta. Una donde Alemania, apoyada en el proyecto MARTE y en el club europeo de usuarios de Leopard, pueda ordenar requisitos, alinear socios y convertir el sucesor del Leopard 2 en producto europeo de facto, no por eslogan, sino por pura inercia de flota y compras de tantos usuarios felinos como hay en el Continente.
En ese marco, la frase-titular de Hoffmann no es un optimismo ingenuo, sino aviso. Si se cae el MGCS, habrá daño político-industrial con París, sí. Pero también puede haber reparto nuevo de cartas, y Alemania —si juega rápido y con disciplina— puede salir con una mano más fuerte de lo que algunos suponen.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


Un comentario
La relación, ¿dependencia?, entre el FCAS y el MGCS, viene no de las recientes declaraciones de Macron, sino de una muy anterior resolución del Parlamento alemán de 14.9.2019, uniendo la financiación alemana de las distintas etapas de los proyectos.