Proyecto VANQUISH: la Royal Navy define su “Ala Aérea Híbrida” con una licitación inminente

La arquitectura de la aviación naval británica está sufriendo su transformación más profunda desde la entrada en servicio de la clase Queen Elizabeth. Según informaba hace apenas unas horas el analista Gareth Jennings, en Janes, la Royal Navy se prepara para lanzar oficialmente durante este primer trimestre de 2026 la licitación del Proyecto VANQUISH, el programa que determinará la viabilidad de los drones de combate a reacción en la flota británica.
El fin de VIXEN y la llegada de VANQUISH
La claridad sobre este cambio de rumbo ya había quedado sellada en sede parlamentaria hace unos días. Ante una pregunta técnica de James Cartlidge, el parlamentario y Subsecretario de Estado de Defensa, Luke Pollard, confirmó oficialmente la reestructuración de los programas de aviación no tripulada:
«Los proyectos VIXEN y ARK ROYAL ya no están en funcionamiento. En su lugar, se ha establecido el Proyecto VANQUISH para demostrar una Plataforma Colaborativa Autónoma con motor a reacción, de despegue y aterrizaje cortos, capaz de operar desde un portaaviones de la clase Queen Elizabeth«.
No se trataba, efectivamente, de una frase más, sino del establecimiento de un punto y aparte. Esta declaración confirmaba el fin de la fase de experimentación aislada para dar paso a una estrategia cohesionada bajo el paraguas de la Estrategia de Transformación de la Aviación Marítima (MATX).
Características: potencia a reacción sin necesidad de catapultas
El gran desafío técnico de VANQUISH, y el punto que Jennings destaca, es la capacidad STOL (Short Take-Off and Landing). El objetivo es operar drones de alto rendimiento sin incurrir en los costes multimillonarios de instalar equipos de lanzamiento y recuperación asistidos (ALRE), como catapultas electromagnéticas o cables de frenado. En suma, lo que MATX significa y aúna es, grosso modo, lo siguiente:
-Propulsión: motor a reacción para garantizar velocidades subsónicas altas, necesarias para escoltar al F-35B.
-Filosofía de diseño: según Pollard, el concepto rector es una Fuerza Aérea de la Flota «sin tripulación cuando sea posible, con tripulación cuando sea necesario«.
-Misiones: el aparato servirá como multiplicador de fuerza en misiones de ataque, guerra electrónica y vigilancia persistente.

Imagen: General Atomics
Si el portaaviones no cambia o desaparece, y no parecen llamados a desaparecer en muchas décadas -pese al anunciado ocaso de estos gigantes no pocos expertos- el avión (o el dron) tendrá que aprender a vivir con lo que hay. Y lo que hay es una cubierta pensada para operaciones STOVL, no para el manual estadounidense de catapultas y cables.
Asistimos, poco a poco, a la adaptación constante de las cubiertas corridas de algunas marinas de guerra al nuevo tiempo de los drones, lo que está viniendo a redefinir, con mucho, cómo será el campo de batalla naval en las próximas décadas.
El calendario: 2026, ya
La urgencia del Ministerio de Defensa británico es notable. La licitación que arranca este trimestre busca generar, en palabras de Pollard, la «evidencia para fundamentar el desarrollo de aeronaves de ala fija no tripuladas» antes de que se tomen las decisiones finales en el Plan de Inversión en Defensa.
Se espera que los primeros vuelos de ensayo y demostraciones sobre la cubierta de los portaaviones se realicen hacia finales de este mismo año o principios de 2027. Este cronograma buscaría, así, validar la recomendación de la Revisión Estratégica de Defensa de avanzar hacia una «Ala Aérea Híbrida».
Liderazgo industrial
Detrás de la fabricación y el desarrollo técnico se perfilan los grandes actores de la base industrial de defensa del Reino Unido. Con la licitación a punto de publicarse, empresas como BAE Systems y QinetiQ —esta última con amplia experiencia en drones de propulsión a chorro como el Banshee— se posicionan como los candidatos naturales para dar vida al demostrador VANQUISH.
En definitiva, VANQUISH no es sólo un nuevo dron; es la prueba de que el Reino Unido pretende figurar como actor importante la aviación embarcada de bajo coste, y demostrarse a sí mismo que podrá proyectar poder aéreo de alta tecnología desde el mar, sin depender de las servidumbres técnicas de los portaaviones convencionales de estilo estadounidense.
Redacción
defensayseguridad.es


3 respuestas
Un proyecto interesante, pero con unos plazos poco creíbles y un presupuesto escaso (sólo 12 millones de libras).
El dron resultante se considerará recuperable pero desechable. Esto ya nos indica que deberá ser barato… y poco capaz, por ende.
Tendría una capacidad de carga útil de unos 500 a 1000 kg, con un peso máximo al despegue de entre 4000 y 8000 kg.
Si lo comparamos con el Anka3 de TAI (que a fecha de hoy sigue manteniendo el plan de ser STOL, aunque esto podría cambiar, como ya ocurrió con el Kizilelma), estamos hablando de una capacidad superior, de unos 1200 kg. Tiene un peso máximo al despegue de 7000 kg, lo cual se situa en la cota alta del Vanquish británico.
El Anka3, al ser un ala voladora, previsiblemente tendría un sigilo superior al Vanquish británico, que por diseño (no por dimensiones ni modo de despegue y aterrizaje) se parece más al SCR-100 de Sener.
Aquí observamos claramente las complicaciones que trae consigo el F35B, no por el avión en sí, sino por lo que se cree que exige al buque. Se piensa que como despega en corto y aterriza en vertical o muy corto (SVRL), el buque se simplifica. Pero no es así, no si se quieren operar drones de cierta capacidad. Para mí, los chinos con su LHD Tipo 076, que incluye catapultas y cables de frenado, marca la pauta a seguir.
Dicho esto, vamos a ver si los británicos (o los turcos, si el Anka3 mantiene realmente su previsión de capacidad STOL) son capaces de producir un dron naval interesante, con capacidad de operación STOL.
El Eurodrón teóricamente se podría navalizar. Evidentemente, necesitaría catapultas y cables de frenado.
No digo que se vaya a hacer, sólo hablo del concepto: su envergadura es la misma que la de un E2 Advanced Hawkeye. Ya puestos, podríamos soñar también con un C295 navalizado, que es del mismo tamaño que el E2. Es sólo para ponerlo en perspectiva. Las tres aeronaves tienen la dificultad de plegar las alas para su estiba, pues estas son húmedas. En el E2 se solucionó en base a determinación… y bolsillo profundo. Y es carisimo de mantener. Esas tuberías flexibiles y los sellos requieren de mucho mantenimiento. Pasaría lo mismo con un Eurodrón navalizado.
No propongo navalizarlo. Es sólo un ejercicio para tener en cuenta las dimensiones y capacidades.
Un hipotético Eudrodrón navalizado, lanzado con catapulta, se mantendría en el aire durante decenas de horas. Con sus 2 t de carga útil podría llevar un radar AEW realmente interesante, no como esos pequeños radares que llevarán los Vanquish. Ahí sí que podríamos hablar de aproximarnos a funciones realmente AEW.
Dicho esto, si tenemos tres drones pequeños (estos Vanquish o los Anka3 supuestamente STOL) trabajando en equipo, se abriría la puerta a otra manera de tener, a efectos, un radar muy grande. Si se solucionasen las necesidades de sincronización de los relojes, se podría tener, a efectos, un radar con una abertura sintética de varios kilómetros.
Estoy hablando de Interferometría de Muy Larga Base (VLBI).
El mayor radar (astronómico) del mundo es actualmente el ALMA, que usa deceneas de antenas distribuidas en el desierto de Atacama. Estos radares usan relojes atómicos (e incluso estrelas lejanas (quásares) para mantener sus reljoes sincronizados y así poder realizar la interferometría.
Con los Eurofighters T5 se quiere hacer algo así: dos o tres Eurofighters trabajando en eqiupo, volando con cierta separación, y con un enlace de datos entre ellos que sincroniza los relojes, creando así una antena mucho más grande que la de cada caza.
Algo así se podría aplicar a los drones, tanto terrestres como navales, para obtener un AEW relativamente potente, a pesar del escaso tamaño de cada antena individual.
¿Cómo se haría esa interferometría?
Ya existen relojes atómicos del tamaño de un chip. Se llaman CSAC (Chip-Scale Atomic Clock) y cuestan sólo unos pocos miles de euros.
Mediante un enlace láser entre ellos, los drones podrían intercambiar información y sincronizar sus relojes. El láser al mismo tiempo serviría para medir con precisión la distancia entre ellos.
Probablemente, esta tecnología, cuando madure y se empiece a aplicar a drones volando en formación, jubilen o releguen a otras tareas de mayor valor añadido, complementarias, a los clásicos aviones AEW.