Defensa estudia una nueva propuesta presentada en septiembre por el consorcio liderado por Indra. La discrepancia económica, revelada hoy por El País, se suma a las dificultades técnicas, contractuales y de calendario que El Español y DYS vienen documentando desde abril

Redacción ![]()
El programa del Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC) atraviesa un nuevo episodio de incertidumbre, esta vez con una dimensión económica que permite comprender mejor las dificultades que han venido retrasando su desarrollo durante 2026. Según informa hoy, 21 de octubre, el periodista Manu Granda en El País, el Ministerio de Defensa ha frenado el inicio efectivo del proyecto después de que TESS Defence, el consorcio liderado por Indra, solicitara una cantidad cuatro veces superior a la inicialmente presupuestada.

La información supone una novedad de considerable entidad para un programa dotado con un presupuesto máximo de 1 970 millones de euros, destinado a proporcionar al Ejército de Tierra una nueva familia de vehículos blindados sobre cadenas que permita sustituir progresivamente a los veteranos M113 TOA (Transporte Oruga Acorazado).
La cifra publicada por El País, atribuida a fuentes gubernamentales, no se acompaña de un desglose público que permita establecer exactamente qué partidas o condiciones económicas explicarían semejante diferencia. Lo que sí reconoce la información es la existencia de un desacuerdo económico de una gran magnitud. Fuentes cercanas al consorcio consultadas por el periódico admiten que la oferta presentada superaba el presupuesto del Ejecutivo, aunque sin confirmar expresamente la proporción señalada desde el Gobierno.
Una nueva propuesta presentada en septiembre
Pese a la gravedad de la discrepancia, Defensa no considera formalmente paralizado el programa. Según las fuentes gubernamentales citadas por El País, el Ministerio continúa examinando una nueva propuesta remitida por TESS Defence el pasado septiembre, con el propósito de resolver las diferencias que impiden avanzar.
La Administración reconoce que todavía se trabaja sobre cuestiones técnicas, económicas y de calendario, sin que haya trascendido una fecha concreta para alcanzar un acuerdo.
Éste es uno de los aspectos más llamativos de la noticia: no consta una decisión de cancelación, pero tampoco existen evidencias públicas de que el programa haya superado los obstáculos que vienen impidiendo el desarrollo normal de sus siguientes fases. La nueva propuesta de septiembre constituye, por tanto, un elemento central para conocer si el VAC podrá recuperar un calendario industrial razonable o si será necesario revisar nuevamente sus condiciones de ejecución.
Abril: las primeras advertencias sobre el precio y los requisitos
Las dificultades económicas ahora conocidas no han aparecido de manera inesperada.
Ya el pasado 18 de abril, Izan González publicaba en El Español una información que advertía de que el Ministerio de Defensa estaba auditando la propuesta presentada por TESS Defence ante las dudas existentes sobre su adecuación a los requisitos técnicos establecidos por el Ejército de Tierra.
Aquella investigación señalaba discrepancias sobre el precio, determinados sistemas críticos, características de la plataforma y cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual. También advertía de los retrasos acumulados antes de una etapa fundamental del desarrollo: la revisión crítica de diseño, conocida como Critical Design Review (CDR).
La cuestión adquiría especial importancia porque esa revisión, imprescindible para dar paso a la fabricación de prototipos representativos y a su posterior validación, debería haberse completado durante 2025 conforme al calendario entonces conocido.
Una fuente industrial citada por González advertía, además, que incluso obteniendo una autorización inmediata de Defensa, las primeras unidades de serie no estarían disponibles hasta bien entrado 2028.
En DYS abordamos aquella misma información el 19 de abril en el artículo «El VAC entra en zona de riesgo», donde se señalaba que los problemas no parecían limitarse a simples trámites administrativos, sino que afectaban a elementos sustanciales de la definición del vehículo y a las condiciones que debían permitir su desarrollo.
Agosto: DYS confirmó que las discrepancias persistían
Cuatro meses después, el 22 de agosto, en DYS volvimos sobre el asunto en «¿El VAC?», esta vez con información obtenida de fuentes muy cercanas al Ministerio de Defensa.
Aquellas consultas permitieron confirmar que las discrepancias adelantadas por Izan González continuaban sin resolverse completamente y que habían provocado retrasos en la ejecución de determinadas fases previstas. Las fuentes consultadas entonces por este medio reconocían la existencia de los problemas, aunque insistían igualmente en que se estaba trabajando para superarlos y facilitar el avance del programa hacia su industrialización.
De esta manera, la información publicada hoy por El País añade un elemento económico especialmente significativo a una situación que DYS venía documentando desde hacía meses.
La cuestión ya no se limita a establecer si determinados sistemas o características del vehículo cumplen con los requisitos exigidos por el Ejército. El desacuerdo alcanza también a las condiciones económicas bajo las que el consorcio pretende ejecutar el programa.
Y es precisamente aquí donde resulta necesario aclarar cuánto separa realmente la propuesta industrial de las previsiones presupuestarias de Defensa, y qué modificaciones introduce la nueva oferta presentada en septiembre.
Casi 800 millones de financiación industrial y fecha límite el 31 de octubre
El VAC dispone desde octubre de 2025 de un instrumento financiero destinado a facilitar el comienzo de sus trabajos. El Real Decreto 914/2025, aprobado por el Consejo de Ministros el 14 de octubre de aquel año, estableció una prefinanciación de 788 millones de euros para TESS Defence, mediante préstamos al 0 % de interés vinculados al desarrollo industrial del programa.
La existencia de esa financiación no significa, sin embargo, que el consorcio haya percibido íntegramente su importe ni que estén superados los trámites contractuales necesarios para utilizarla.
El propio real decreto contiene, además, una disposición de interés ante la situación actual. Su artículo 3 contempla que, si no se formaliza antes del 31 de octubre de 2026 el correspondiente negocio jurídico con Defensa, deberán reintegrarse los importes que eventualmente se hubieran anticipado bajo las condiciones excepcionales previstas en la norma.
La proximidad de esa fecha introduce una cuestión adicional que exige aclarar cuál es exactamente el estado de formalización de los diferentes instrumentos contractuales del VAC y si esa disposición resulta aplicable a la situación actual.
En cualquier caso, el problema no parece encontrarse en la inexistencia de una previsión presupuestaria, sino en las diferencias sobre las condiciones técnicas y económicas que deben permitir convertir aquella previsión en un desarrollo industrial efectivo.
Trubia y la industria, pendientes del desbloqueo
No es necesario decir que las consecuencias del retraso no se circunscriben al calendario de modernización del Ejército de Tierra. No en vano, el VAC representa una importante carga de trabajo para las empresas integrantes de TESS Defence, participada por Indra, Santa Bárbara Sistemas, Escribano Mechanical & Engineering y SAPA Placencia.
La solución propuesta está basada en la familia ASCOD de Santa Bárbara Sistemas, mientras, teóricamente, los distintos socios debían aportar sus respectivas capacidades en integración electrónica, sistemas de armas, transmisión y generación de energía.
Por supuesto, los daños colaterales se pueden hacer sentir fruto de la incertidumbre sobre el desarrollo del programa, ya que también afecta a la planificación industrial y a las expectativas de empleo vinculadas a su ejecución. En este sentido, la fábrica de Santa Bárbara Sistemas en Trubia, Asturias, constituye una de las instalaciones industriales relacionadas con el proyecto.
La prolongación de las discrepancias entre Defensa y TESS introduce directamente esa incertidumbre sobre el calendario de trabajo previsto para las empresas participantes y sus respectivas cadenas de suministro, con posibles repercusiones sobre la actividad y el empleo industrial asociado al programa.
SAPA, por su parte, también se encuentra pendiente del avance de un proyecto relevante para su actividad industrial y sus perspectivas de negocio.
La falta de claridad sobre el VAC afecta, por tanto, tanto a la modernización del material del Ejército como a la planificación productiva de algunas de las principales empresas españolas del sector terrestre.
El Ejército sigue esperando
En el centro de todo permanece una necesidad operativa que no ha desaparecido, como es la sustitución de los M113, una familia de vehículos que lleva más de medio siglo prestando servicio en el Ejército de Tierra.
Recordemos que la primera fase del VAC contempla 394 blindados, distribuidos entre diferentes configuraciones de apoyo al combate y apoyo logístico. Su incorporación debe permitir renovar progresivamente capacidades de transporte, mando, zapadores, evacuación sanitaria, recuperación y otras funciones especializadas.

Pero antes de llegar a las unidades será necesario cerrar las especificaciones definitivas, superar las revisiones de diseño que correspondan, fabricar y validar los prototipos y preparar posteriormente la producción en serie.
La información conocida hoy sobre las diferencias presupuestarias ayuda a entender mejor por qué el programa continúa sin ofrecer una perspectiva clara de entrada en servicio.
La nueva propuesta de septiembre puede, quizás, ser una oportunidad para resolver esas discrepancias. Pero, al menos hasta la fecha, no puede afirmarse que lo haya conseguido.
Después de un año en el que se han acumulado advertencias sobre costes, requisitos técnicos, propiedad intelectual y retrasos industriales, el VAC necesita una definición contractual y técnica que permita avanzar hacia su fabricación.
Porque, mientras se prolongan las negociaciones, el Ejército de Tierra continúa dependiendo de una familia de blindados cuya sustitución fue identificada como prioritaria hace años y que, por el momento, no dispone de un relevo con un calendario de entrega suficientemente consolidado.
Redacción
DYS
Créditos a título ilustrativo


Un comentario
Este programa es un disparate. Si se pretendía un substituto para nuestros pizarroso, TESS hubiese presentado lo mismo o un 98% igual como mínimo, pues han presentado lo que tenía cada uno de los miembros de Tess en cartera metido con calzador.
No es un sustituto lógico de nuestros TOA, así se va de precio, peso y demás…
Yo no discuto si podrá ser un vehículo bueno o no, es posible que salga extraordinario, ahora cuando veo que habla de sustituir a los TOA y unidades de segunda línea (aún aceptando que está se ha difuminado enormemente) creo que no es el adecuado ni creo que nos lo podamos permitir en el número necesario sin dejar otras necesidades a medias.
Además hablan de exportar y un hueco para renovar los M113 en el mundo y nadie va renovar su vehículo de segunda línea con uno mejor que el de primera y en los casos lo emplean como Vehículo principal aún hoy, suelen ser países que ni de lejos pueden permitirse esto. Y ya van tarde. Palabras bonitas para desplumar a lo grande al contribuyente sin que proteste pero con cero opciones de exportarlo.