El Ministerio de Defensa británico deja sin concretar ante el Parlamento cuándo terminará el programa de cinco fragatas, mientras Babcock reconoce nuevos costes y la Royal Navy pierde unidades antes de recibir sus relevos

Redacción ![]()
La Royal Navy necesita nuevas fragatas, pero el Ministerio de Defensa británico ha vuelto a responder sobre las Type 31 sin precisar cuándo estará terminado su programa de construcción. Después de sucesivas revisiones del calendario, la contestación parlamentaria publicada el 6 de octubre mantiene el compromiso de entregar cinco buques de la clase Inspiration, aunque sustituye las fechas por una referencia a la revisión permanente del programa. La incertidumbre alcanza a una renovación que debe cubrir parte del espacio dejado por las veteranas Type 23, mientras éstas causan baja sorpresiva y progresivamente, sin que ningún reemplazo toque el agua.

La información, abordada por Navy Lookout en su artículo del 7 de octubre, tiene como principal fundamento una respuesta oficial de Luke Pollard a una pregunta del diputado conservador Ben Obese-Jecty. El parlamentario había solicitado conocer cuándo estaba prevista la finalización de la construcción de las Type 31.
Pollard ha señalado -ambiguamente- que el calendario permanece bajo «revisión continua» y que cualquier modificación de la programación aprobada se comunicará por los cauces oficiales. La respuesta, como es notorio, no identifica un año para completar las cinco fragatas, ni, por supuesto, ofrece fechas individuales de entrega o incorporación al servicio. Al mismo tiempo, no anuncia expresamente una nueva demora; algo que comienza a darse por descontado. Lo que confirma es la ausencia de una actualización concreta ante una pregunta directa sobre el plazo de ejecución.
De mayo de 2027 a finales de la década
Un vistazo a la evolución de las previsiones de la serie Type 31 nos faculta para medir el desplazamiento del programa sin confundir sus distintas etapas. En septiembre de 2019, cuando Babcock fue seleccionada como licitador preferente con su diseño Arrowhead 140, la empresa situaba la botadura del primer buque en 2023. El anuncio también recogía un coste medio de producción de 250 millones de libras por fragata.
El 5 de marzo de 2020, el Ministerio de Defensa ofreció al Parlamento un calendario más detallado: la primera Type 31 estaría a flote en 2023, las cinco serían entregadas antes de terminar 2028 y la fecha aprobada de entrada en servicio de la primera era entonces mayo de 2027. En aquella misma contestación se advertía de que todavía no se habían determinado las fechas de capacidad operativa inicial y plena.
Hace ahora poco más de un año, en septiembre de 2025, el calendario oficial ya había cambiado. Pollard situaba la entrada en servicio del HMS Venturer, el primer navío de la sere, al final de la década y la de las cinco Type 31 a principios de los años treinta. La respuesta reconocía, además, presiones inflacionarias y una evaluación en rojo de la confianza en la ejecución del programa. Por tanto, el desplazamiento de la serie hacia la próxima década estaba reconocido oficialmente desde entonces.

Los buques avanzan, pero las dificultades también
La construcción mantiene todavía hoy hitos verificables que añaden detalle a la situación. El primer corte de acero del Venturer tuvo lugar en septiembre de 2021. El buque salió de la nave de ensamblaje de Rosyth el 27 de mayo de 2025, sobre transportadores autopropulsados, para preparar su posterior puesta a flote. Babcock explicaba que, tras esta fase, el Venturer regresaría a Rosyth para completar el equipamiento y la integración de sistemas antes de las pruebas de mar.
Así las cosas, la relación de hitos publicada por el constructor confirma la primera entrada en el agua del Venturer en 2025, la salida de la nave y puesta a flote del HMS Active en 2026 y el inicio de la construcción del HMS Bulldog, cuarta unidad, también este año. El HMS Formidable, tercero de la serie, había comenzado su construcción dos años antes, en 2024.
Sin embargo, unos avances visibles y aparentemente razonables, conviven en cambio con dificultades menos visibles de matiz económico e industrial. En sus resultados del ejercicio 2026, Babcock recogió un cargo de 140 millones de libras, incluidas contingencias, tras revisar el coste estimado del programa. La compañía dijo entonces que los trabajos de corrección durante el equipamiento y la productividad no habían evolucionado conforme a lo previsto, con mayor incidencia en los dos primeros buques y un efecto mucho menor esperado sobre los posteriores.
Durante la presentación de resultados del 22 de junio pasado, su entonces consejero delegado, David Lockwood, explicó que el coste de las rectificaciones había sido superior al calculado. La empresa indicó que absorbería el impacto de caja durante los años restantes del contrato dentro de sus previsiones financieras a medio plazo. Ese cargo corresponde a las cuentas del constructor por lo que no se corresponde con un incremento equivalente del presupuesto del Ministerio de Defensa para el programa de las Type 31.
El sostenimiento también se replantea
La revisión del programa no tiene que ver en exclusiva con el mismo, y afecta de igual forma al futuro apoyo de las fragatas durante sus años de servicio. En otra respuesta publicada el 6 de octubre, Pollard confirmó la interrupción del procedimiento de contratación del sostenimiento durante el ciclo de vida de las Type 31. Según el Ministerio, una revisión concluyó que los supuestos sobre los que se había planteado la contratación ya no representaban la vía más adecuada. Entre ellos figuraban el contexto de ejecución del programa y la estructura de los futuros acuerdos de apoyo. Lo que venía a demostrar que los cambios introducidos sobre el programa y, en concreto, sobre las propias fragatas, habían alterado las previsiones específicas para el futuro planeamiento del mantenimiento de los buques durante su periodo de servicio.

La necesidad de sostener los cinco buques sigue ahí, pero Defensa está estudiando ahora cómo organizarla tras los sucesivos cambios y modificaciones del programa. La contestación de Pollard volvía a dejar desierta cualquier fecha para una nueva contratación al respecto. Por lo tanto, se ha abandonado el procedimiento anterior, pero en absoluto el requisito de proporcionar mantenimiento y apoyo a la clase.
La brecha que venimos señalando
El problema se agrava sobremanera por la retirada de las unidades que deben ser sustituidas por las Type 31, y el goteo de bajas amenaza gravemente la operatividad de la flota. El 13 de julio del presente, la Royal Navy anunció la retirada de las fragatas HMS Iron Duke y HMS Richmond, junto con el cazaminas HMS Chiddingfold. La Marina quiso justificar la decisión por el aumento del coste y del riesgo de mantener las Type 23 más antiguas, y vinculó sus funciones futuras a las nuevas clases: las del Richmond a las Type 26 y las del Iron Duke a las Type 31.
En DYS analizamos esa transición en una pieza que titulamos: «La Royal Navy prescinde de otros 3 navíos, sin relevo». El artículo señalaba la reducción de la fuerza de fragatas a cinco Type 23 y advertimos lo evidente: que el número de buques en servicio no equivale al de unidades disponibles para desplegarse simultáneamente, algo que la RN ha puesto de manifiesto repetidamente en los últimos tiempos. Mantenimiento, averías, rotaciónes, descanso y preparación de las dotaciones reducen el margen real de empleo, lo que se torna especialmente grave cuando el listado de buques se reduce de forma grave.
Es un desequilibrio que hemos ido abordando recurrentemente a la vista de que la construcción de nuevas plataformas no se viene traduciendo en disponibilidad efectiva para aliviar la presión sobre la fuerza existente; más bien al contrario.
A todo lo anterior hay que añadir que el relevo tampoco depende exclusivamente del astillero de Rosyth. Un ejemplo ilustrativo de ello lo pusimos en valor en «Las Type 26: acomodar a Noruega sin retrasar a la Royal Navy», en el que hemos evidenciado el problema de la exigencia industrial para atender las ocho fragatas británicas y al menos cinco noruegas dentro de un programa compartido, cuyo reparto detallado de turnos seguía, todavía en mitad de este mismo verano, pendiente de concreción pública. Una realidad que probablemente en Oslo comienza a preocupar.
La respuesta de octubre deja abierta la cuestión inmediata de las Type 31 y no ataja los temores sobre la ejecución del programa. El compromiso con los cinco buques continúa, es cierto, y su construcción avanza, pero el Parlamento no ha recibido una fecha actualizada de finalización cuando Defensa ha sido preguntado expresamente por ello. Para una Royal Navy que retira fragatas antes de incorporar las correspondientes sustitutas, esa falta de precisión prolonga la incertidumbre sobre cuánto durará la brecha entre la flota disponible y la prometida.
Redacción
DYS
Créditos: Babcock

