La nueva notificación estadounidense eleva a 1.200 millones de dólares el valor estimado del programa MH-60R e incorpora equipos de guerra antisubmarina, enlace de datos y navegación

Mario López Vittori
La Armada Española tiene previsto recibir su primer MH-60R Seahawk a finales de este año, con la incorporación probablemente en diciembre según fuentes de la propia Décima Escuadrilla, aunque las fechas están por concretar. Mientras esa entrega sigue pendiente, el Departamento de Estado de EE.UU. acaba de notificar al Congreso una ampliación del contrato completo que no tiene nada que ver con esa primera aeronave: se trata de un refuerzo de capacidad para todo el programa, que eleva su valor total a 1.200 millones de dólares.

Un helicóptero MH-60R Sea Hawk del escuadrón de ataque marítimo de helicópteros (HSM) 73, conocido como los «Battlecats», lanza un sonar aerotransportado de baja frecuencia (ALFS) al agua cerca del portaaviones USS Nimitz (CVN 68). Samuel Osborn
¿Qué acaba de pasar hace unos días?
El 16 de septiembre de 2026, la Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa (DSCA) remitió al Congreso la transmittal 26-1L, firmada por Katherine Bowles, subsecretaria de Estado para Asuntos Legislativos, en el cargo desde apenas dos semanas antes. Se trata de una notificación de «mejora de capacidad» al amparo del artículo 36(b)(5)(C) de la Ley de Control de Exportación de Armas (AECA), el mecanismo que EE.UU. usa cuando amplía un contrato de exportación militar ya aprobado sin cambiar el número de unidades del producto principal.
En este caso, el añadido consiste en 2 sonares AN/AQS-22 ALFS, (siglas de Airborne Low Frequency Sonar, que es el sonar calable de baja frecuencia del helicóptero MH-60R Seahawk y el sensor principal de detección submarina, los “ojos bajo el agua”), 2 terminales MIDS-JTRS (siglas de Multifunctional Information Distribution System Joint Tactical Radio System, que es la radio/terminal militar avanzada que le proporciona al MH-60R la capacidad de conectarse a la red táctica Link 16, es decir, un sistema de comunicaciones seguro de alta velocidad), además de 4 sistemas EGI adicionales, y componentes no-MDE asociados: piezas de aeronave, accesorios y costes de ingeniería no recurrente.
Creo que merece la pena explicar con más detalle que es el sistema EGI. Son las siglas de Embedded GPS/INS (Sistema Integrado de Posicionamiento Global y Navegación Inercial). Un EGI combina dos tecnologías complementarias dentro de un mismo módulo blindado y resistente a interferencias: por un lado, el INS (Inertial Navigation System / Sistema de Navegación Inercial), que utiliza giroscopios y acelerómetros de alta precisión para medir constantemente las fuerzas, giros y movimientos del helicóptero. No depende de señales externas, con lo que es imposible de bloquear o interferir militarmente (jamming). Como inconveniente, con el tiempo acumula un ligero margen de error («deriva inercial»). Por otro, el GPS (Global Positioning System): recibe señales de los satélites para ofrecer las coordenadas exactas de latitud, longitud y altitud, lo que da una posición absoluta con precisión milimétrica, aunque es cierto que sus señales se pueden bloquear o alterar (spoofing) con interferencia enemiga.
El EGI cruza de forma constante los datos de ambos sistemas mediante algoritmos avanzados. Si la señal GPS se pierde o el enemigo intenta bloquearla en una zona de combate, el sistema EGI mantiene la navegación exacta basándose en la inercia (INS) sin perder la trayectoria. Cuando recupera la señal GPS, corrige automáticamente cualquier leve desviación acumulada.

Un Romeo de la US Navy
En nuestro futuro helicóptero MH-60R «Romeo», el EGI proporciona datos (de inclinación, de alabeo y guiñada) a los sistemas de control de vuelo para mantener el helicóptero estable, especialmente en vuelo estacionario sobre el mar o de noche. Además, para que el radar, el sonar o los misiles Hellfire “sepan” dónde está un objetivo, la computadora del MH-60R primero necesita conocer con exactitud matemática la posición orientada de la propia aeronave. Por último, facilita el aterrizaje preciso en las cubiertas de fragatas y buques anfibios en movimiento o con mar gruesa.
Como el lector puede darse cuenta, no es un sistema menor, aunque sea menos conocido que el sonar.
Los datos
El valor de estos nuevos elementos se estima en 250 millones de dólares. Con ellos, el contrato —que empezó en 950 millones en 2022 y ya había subido de valor MDE en una notificación previa de 2024— alcanza ahora 1.200 millones de dólares, con un componente de equipo de alta sensibilidad (MDE) de 535 millones y un componente no-MDE de 665 millones.
El Congreso dispone de 30 días desde la notificación para objetar la venta, algo que en la práctica rara vez ocurre entre aliados de la OTAN, pero que formalmente el paquete aún no ha superado.
Un programa que ya llevaba dos revisiones antes de esta
Conviene situar esta notificación en su cronología, porque no es la primera vez que el contrato español de MH-60R cambia de tamaño desde que se aprobó:
El primer paso, en marzo de 2022 — Transmittal 22-09. La notificación original consistía en ocho MH-60R, veinte motores T700-GE-401C, con su armamento (misiles Hellfire, cohetes APKWS, torpedos), cuatro sonares ALFS, ocho terminales MIDS-JTRS, sistemas EGI sin clasificar como MDE, y el resto del equipo de misión y soporte logístico habitual. El valor total era de 950 millones de dólares, de los cuales 425 millones correspondían a equipo de alta sensibilidad.
El siguiente paso se dio en octubre de 2023 — el contrato de producción. Un año y medio después de la notificación al Congreso, se adjudicó a Lockheed Martin el pedido de fabricación propiamente dicho: un contrato de 379,6 millones de dólares para construir y entregar los ocho helicópteros, con marzo de 2027 como fecha prevista de finalización de los trabajos. Es la firma «real» del programa español, con lo que se podía respirar tranquilos a ese respecto.

La Colón de la Armada. Los nuevos Romeo devolverán capacidades e incrementarán notablemente las posibilidades antisubmarinas y antibuque de la Armada
En octubre de 2024 — Transmittal 24-0X. Sin tocar el número de helicópteros, Washington reclasificó los 24 sistemas EGI como equipo MDE con módulo SAASM (antes no lo eran) y sustituyó los motores previstos por la variante más moderna T700-401D. También se añadieron designadores láser infrarrojos y cargadores de claves criptográficas. El valor MDE subió a 475 millones, aunque el valor total del caso se mantuvo en 950 millones.
Septiembre de 2026 — Transmittal 26-1L. La notificación que nos ocupa. Incluye más sonares, más terminales de datos, más sistemas de navegación, y esta vez sí un salto real en el valor total del contrato, hasta 1.200 millones.
Tres notificaciones y un contrato de producción en cuatro años para el mismo programa no es una anomalía en las ventas militares por la vía FMS (Foreign Military Sales), por lo que tengo entendido. Los contratos se cierran con una arquitectura inicial y luego se ajustan —a menudo al alza, por varios motivos, entre ellos la inflación o las mejoras en equipos— a medida que el comprador define mejor sus necesidades operativas o que el vendedor actualiza la configuración disponible.
Por qué sonares y sistemas de navegación
El sonar de inmersión ALFS es el sensor que hace del MH-60R una gran plataforma de guerra antisubmarina: se sumerge desde el helicóptero en vuelo estacionario para detectar submarinos por sonido activo, y es una de las piezas más caras -y más escasas- de toda la aeronave.
Los cuatro sonares originales son un equipo modular, es decir, transferible entre cualquiera de los ocho aparatos según la misión. Ahora, de cuatro se pasa a seis sonares para la misma flota de ocho helicópteros, lo que amplía sensiblemente la capacidad de operar con más aeronaves equipadas para ASW de forma simultánea. Otra cosa es que eso se traduzca en operatividad, pues para ello hace falta personal suficiente, algo que ahora mismo podría ser un reto para la Armada Española.
Por otra parte, cada MH-60R lleva normalmente dos EGI instalados, en configuración dual para navegación precisa y redundancia: ocho helicópteros por dos equipos suman dieciséis unidades instaladas, y los ocho EGI restantes de los veinticuatro originales quedan como repuestos —un ratio del 50%, alto pero no descabellado en programas FMS de esta naturaleza. Con la ampliación autorizada por la nota de la DSCA, el total sube a veintiocho EGI para la misma flota: dieciséis instalados más doce de repuesto. Ese excedente de repuestos, sumado a los dos sonares adicionales, podría ser una señal, incluso, de que hay en mente la adquisición de más helicópteros MH-60R, quizá dos adicionales, aunque es mera especulación.
Los dos terminales MIDS-JTRS adicionales —de ocho a diez— refuerzan la otra “pata” de la ampliación: la capacidad de intercambio de información táctica. El MH-60R está concebido como un sensor o “nodo” más de la fragata. Los tiempos en los que el helicóptero era una plataforma de detección aislada ya quedaron atrás con el helicóptero al que sustituye, el SH-60 Seahawk LAMPS III, y este enlace es el que le permite compartir datos en tiempo real con buques y otras aeronaves del grupo naval.

El sistema MIDS JTRS es el sistema de radio de enlace de datos tácticos (TDL) de BAE SYSTEMS
El salto de precio, con matices
No se debe perder de vista que estas cifras de DSCA son siempre techos de gasto estimados, no el precio final del contrato firmado bilateralmente: el propio contrato de producción con Lockheed Martin de octubre de 2023, por ejemplo, se cerró en 379,6 millones de dólares, muy por debajo del techo de material de alta sensibilidad notificado.
¿Qué significa esto en la Armada, la OTAN y en las F-110?
Más allá del argumento genérico de interoperabilidad con la OTAN, hay un motivo concreto y más inmediato para reforzar precisamente la capacidad de enlace de datos e integración en red del MH-60R: la llegada progresiva de las nuevas fragatas F-110, cuya arquitectura de combate está diseñada alrededor de una elevada integración de sensores, mando y control y enlaces de datos. Un helicóptero embarcado que funciona como “nodo” de esa red necesita, precisamente, más MIDS-JTRS y más capacidad de navegación de precisión —los dos elementos que crecen en esta ampliación.
Conviene añadir, además, que el programa no es estático ni siquiera del lado estadounidense: la propia US Navy ha puesto en marcha el programa Talon para modernizar la aviónica y la arquitectura de misión de toda la familia MH-60 y hacer frente a problemas de obsolescencia, una iniciativa que afecta a la misma variante Romeo que recibirá España y que da una pista de por dónde pueden ir futuras ampliaciones del contrato español.
Qué queda por confirmar
Formalmente, el Congreso estadounidense tiene 30 días desde el 16 de septiembre para objetar la ampliación, aunque no es previsible que lo haga tratándose de un aliado de la OTAN con un programa ya en marcha.
Lo que sí queda por ver es si España confirma en algún momento dicha ampliación, el paso siguiente, cuál es el destino real de ese excedente de EGI y sonares —si se queda como repuestos o si, -quizá sea pecar de optimismo, pero permitamos soñar por un momento-, allanan el camino a una ampliación de Romeos, que tendría mucho sentido con nuestro número de escoltas previsto.

Mario López Vittori
DYS


2 respuestas
Vamos que nos estan saliendo los MH-60R «interinos» a precio de eurofighter. Y todo por no poner todos los huevos en la misma cesta del NH90.
Así es.
Y encima, en cuanto a armamento, suponen un paso a tras con respecto al Bravo al que sustituyen o con respecto a la alternativa NH90 Sea Tiger que ya existe.
Me refiero a que nuestros Bravos se dotaron de misiles antibuque Penguin (antecesor del NSM del mismo fabricante).
Los Romeo, a cambio, no integran ningún misil antibuque. No es que no tengan el potencial de hacerlo, sino que nadie ha dado ese paso. La India pretendía integrar en los suyos el NSM, pero finalmente ha optado por intentar los con un misil nacional.
La US Navy se conforma con los Hellfire, que son una categoría muy inferior a los antibuque.
Y en cuanto a Noruega, país origen de Kongsberg, fabricante de los NSM, los Romeo que ha pedido son para la guardia costera, no para las fragatas. Que se sepa (y se sabe todo porque las exportaciones a aprobadas se publican con detalles en la DSCA) no los dotará ni con cohetes guiados.
Es decir, con los Romeo, con respecto a los Bravo y alternativas perdemos la capacidad que teníamos de que el helicóptero acerque un misil antibuque a la localización del navío enemigo, de manera que la fragata no se exponga a los misiles antibuque de la fragata enemiga.
No me parece un tema baladí, aunque las US Navy tenga una visión diferente (la cual nuestra Armada, servil desde 1898, adopta sin cuestionarla).
Esto también limita nuestras opciones de defensa costeras. Un helicóptero ASW o tiene por qué limitarse a operar desde una fragata, sino que, en un momento dado, podría hacerlo desde tierra: elevarse, acercarse y lanzar un misil antibuque, bien contra un navío enemigo, bien contra algún objetivo terrestre al otro lado del Estrecho.
Los NH90 Sea Tiger alemanes integran el misil antibuque Marte ER, y los italianos hacen lo propio con sus NH90. Pero la Armada española, como le gusta tanto lo que han los americanos…
¿Y el enlace de datos, ese famoso LAMPS / Hawklink? Los NH90 hacen los mismo, así que no me parece que sirva de excusa. Los Sea Tiger están conectados a las fragatas alemanes y comparten datos con ellas. ¿Hay diferencias? Las habrá, seguro. También la integración en el AEGIS / SCOMBA supondrá una dificultad añadida en nuestro caso. En el nuestro, que no en el alemán, italiano o francés, que operan NH90 ASW sin problemas en sus buques.
Mala elección, en mi opción, la de nuestra Armada, y a precio de otro. El NH90 no saldría más barato, pero alenos dejaría retornos industriales… y podría dotarse con misiles antibuque para no perder una capacidad que actualmente tenemos con los Bravo y que dejaremos de tener con los Romeo.