General Atomics muestra por primera vez el Wildfire

La propuesta para suceder al MQ-9 Reaper. El fabricante revela la configuración de su nuevo dron de largo alcance, concebido para transportar armamento pesado, operar en grandes formaciones y competir en el programa Massed Modular Aircraft del Pentágono

Redacción

General Atomics Aeronautical Systems —GA-ASI— mostraba ayer, 9 de septiembre, por primera vez, la configuración exterior del Wildfire, su propuesta para la nueva generación de aeronaves no tripuladas de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El sistema está llamado a competir en el programa Massed Modular Aircraft —MMA—, destinado a definir una alternativa más económica, modular y asumible frente a las pérdidas en combate que el actual MQ-9A Reaper acumula tras su intenso uso en múltiples escenarios a lo largo de todo el mundo y por varios de los usuarios del sistema.

 

Imagen divulgada por GA del que podría ser el diseño próximo a la realidad del Wildfire

 

La compañía, como decimos, difundió las primeras imágenes el miércoles 9 de septiembre mediante un breve vídeo publicado en sus canales oficiales, pero no acompañó la presentación con un comunicado, una ficha técnica ni una rueda de prensa. Hasta entonces, GA-ASI había proporcionado información sobre el proyecto a varios medios estadounidenses, pero había mantenido en secreto su aspecto.

La publicación se limita a una frase —«Una buena idea se propaga como el fuego»— y recorre 3 décadas de sistemas no tripulados de General Atomics. Comienza con los Gnat y Predator de la década de 1990, continúa con las distintas generaciones de la familia MQ-9 y llega hasta el nuevo FQ-42A Dark Merlin, antes de revelar fugazmente 3 recreaciones digitales del Wildfire.

Una evolución profunda de la fórmula Reaper

Las imágenes muestran una aeronave de gran envergadura, ala recta y elevada relación de aspecto, empenaje en V y motor con hélice propulsora. Su configuración general conserva una clara relación con la familia Predator-Reaper, aunque introduce diferencias apreciables a simple vista.

El Wildfire mantiene una torreta electroóptica bajo la parte delantera del fuselaje y muestra una antena de grandes dimensiones bajo la sección posterior. Sin embargo, carece de la característica protuberancia dorsal del MQ-9, utilizada en este último para alojar la antena de comunicaciones por satélite.

Esta ausencia fue destacada por Joseph Trevithick y Howard Altman en su análisis publicado por The War Zone el 9 de septiembre. Tras solicitar explicaciones al fabricante, el portavoz de GA-ASI, C. Mark Brinkley, confirmó al medio que no se trataba de una omisión accidental.

Según explicó Brinkley, General Atomics ya ha incorporado enlaces de control mediante constelaciones proliferadas en órbita terrestre baja —pLEO— a otras aeronaves y pretende aplicar esa experiencia al Wildfire. Esta arquitectura podría reducir el tamaño del terminal de comunicaciones y facilitar una operación más distribuida, resistente y menos dependiente de los grandes sistemas SATCOM tradicionalmente asociados al Reaper.

El portavoz también aseguró al medio que el Wildfire aprovechará desde su entrada en servicio los avances en autonomía, inteligencia artificial y aprendizaje automático obtenidos mediante el FQ-42A y el MQ-20 Avenger. La intención declarada es conectar decenas de aeronaves para generar verdadera masa de combate en red.

Misiles: 4 JSM o 2 LRASM

La capacidad de transportar armamento pesado constituye el elemento más visible del vídeo. Una de las recreaciones muestra al Wildfire con 4 Joint Strike Missile —JSM—, distribuidos en 2 soportes dobles bajo las alas. El misil, desarrollado por Kongsberg y RTX, puede emplearse contra buques y objetivos terrestres situados a gran distancia.

Una segunda configuración representa al aparato con 2 AGM-158C Long Range Anti-Ship Missile —LRASM—, uno bajo cada ala. El LRASM, derivado de la familia AGM-158 JASSM de Lockheed Martin, es un misil antibuque furtivo y de largo alcance considerablemente más pesado que el JSM.

Brinkley explicó a Trevithick y Altman que la imagen con 4 JSM permite apreciar tanto la capacidad total de carga como la resistencia individual de los puntos de anclaje. Respecto a la segunda configuración, resumió la filosofía perseguida por la empresa con una frase: «Si se construye un camión de armas volante, hay que darle dientes». Una frase directa que resume perfectamente la necesidad de operar sistemas capaces con opciones contundentes de empleo letal, y no limitar su empleo en misiones únicamente ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento, por sus siglas en inglés), lo que no hace sino lastrar incomprensiblemente las verdaderas posibilidades de uso de sistemas desarrollados para mucho más de lo que algunas fuerzas aéreas vienen empleando*.

El portavoz confirmó a The War Zone que el Wildfire podrá transportar dos LRASM a distancias de combate significativas. Esta configuración duplicaría la carga mínima de un arma de esa categoría contemplada inicialmente por la solicitud del Pentágono.

La afirmación introduce, además, una concreción respecto de las primeras informaciones conocidas en agosto. Entonces, General Atomics planteó entre sus objetivos de diseño la posibilidad de transportar hasta 4 LRASM. Las nuevas imágenes y explicaciones confirman por ahora 2 LRASM o 4 JSM, sin que pueda darse todavía por acreditada una configuración operativa con 4 LRASM.

La tercera recreación muestra una formación de aproximadamente una decena de Wildfire dirigiéndose contra una agrupación naval y efectuando un lanzamiento coordinado de misiles. La escena refleja la finalidad principal del concepto: desplegar numerosas aeronaves de largo alcance, capaces de compartir información y concentrar sus efectos para saturar las defensas enemigas.

Aviation Week adelantó el programa

La existencia del Wildfire fue revelada inicialmente por Steve Trimble en Aviation Week el 18 de agosto de 2026. El periodista describió entonces el proyecto como el intento de General Atomics de reinventar la categoría de sistemas no tripulados de altitud media y gran autonomía que la propia compañía ayudó a crear con el Predator y el Reaper.

El artículo de Trimble, publicado en Aerospace Daily & Defense Report, adelantó que GA-ASI estaba estudiando una plataforma capaz de superar varios de los requisitos establecidos por el Pentágono. La información se mostraba acompañada por una fotografía genérica del fabricante y advertía expresamente de que el Wildfire no aparecía representado en ella.

 

Ataque coordinado de varios Wildfire a una flota enemiga. GA

 

El contenido completo se encuentra reservado a los suscriptores de Aviation Week Intelligence Network. La parte pública del artículo no identifica el intercambio como una entrevista telefónica, por lo que no resulta riguroso atribuirle esa modalidad sin una confirmación adicional.

Las primeras declaraciones a The War Zone

Sólo 2 días después, el 20 de agosto, Howard Altman publicó en The War Zone una información desarrollada a partir de declaraciones directas de Brinkley. El periodista especificó en ella que el portavoz había hablado con el medio.

Brinkley explicó que los ingenieros de General Atomics habían comenzado el trabajo preguntándose qué podían ofrecer de forma realista desde el primer día, y las respuestas fueron francamente jugosas: un alcance de 10 000 millas náuticas, armamento pesado, el control semiautónomo de hasta 100 aeronaves y la fusión de la información obtenida por todas ellas en una imagen operativa común.

El resultado de ese ejercicio fue el Wildfire, descrito por el portavoz de manera contundente como «una bestia». Brinkley sostuvo además que ninguna persona familiarizada con este tipo de operaciones contemplaría sus capacidades sin querer disponer rápidamente de un centenar de aparatos.

El representante de GA-ASI matizó, no obstante, que no considera adecuado reducir el programa MMA a un simple sustituto del Reaper. Estados Unidos afrontaría 2 problemas distintos. Por un lado, la necesidad inmediata de recuperar la capacidad ISR y de ataque perdida con la reducción de la flota MQ-9A, y la necesidad posterior de desarrollar una plataforma más económica, escalable y preparada para escenarios de alta intensidad.

General Atomics presentó el Wildfire al concurso MMA, pero Brinkley aseguró a Altman que el futuro de la aeronave no depende exclusivamente de ese programa.

Una propuesta que pretende superar los requisitos

El 24 de agosto, Stephen Losey publicó en Air & Space Forces Magazine una nueva información sobre el proyecto. El periodista reconoció expresamente que Aviation Week había adelantado la existencia del Wildfire y añadió una declaración remitida por Brinkley a su medio.

El portavoz afirmó que la propuesta «cumple todos los deseos de la lista del MMA y supera la mayoría». No precisó entonces el coste previsto ni proporcionó imágenes del aparato.

 

Predator B. Imagen: USAF

 

La solicitud original de la Defense Innovation Unit —DIU—, publicada en julio, describía una aeronave no tripulada modular, de alcance inter-teatros y suficientemente económica como para asumir pérdidas en operaciones contra defensas antiaéreas avanzadas. Entre sus requisitos iniciales figuraban:

Requisito MMA Umbral divulgado
Velocidad verdadera Al menos 200 nudos
Carga de sensores y armamento Al menos 2800 libras —1270 kg—
Radio de combate sin reabastecimiento y con carga Al menos 2300 millas náuticas
Alcance de autodespliegue en un solo sentido Al menos 8000 millas náuticas
Longitud máxima de pista 6000 pies —1829 metros—
Arquitectura Modular y abierta
Prototipo a escala real 21 meses después de la adjudicación
Objetivo inicial original 20 aeronaves operativas en 2031

Posteriormente, la Fuerza Aérea estadounidense redujo su objetivo económico hasta aproximadamente 10 millones de dólares por célula, sin incluir sensores ni determinadas capacidades de misión, y planteó adelantar la introducción del sistema hasta alrededor de 2029. Hablamos, por tanto, de un costo por unidad razonablemente asumible por los operadores en caso de pérdida del aparato.

Brinkley aseguró a Air & Space Forces Magazine que el Wildfire superará las 8000 millas náuticas requeridas y podrá ser entregado varios años antes del calendario original. Según el portavoz, General Atomics dispone de más de 5 millones de pies cuadrados —unos 465 000 metros cuadrados— de superficie industrial y ha alcanzado anteriormente una producción de hasta 100 aeronaves anuales.

Del concepto a una futura aeronave operativa

Las imágenes difundidas por GA-ASI no muestran un prototipo ni una aeronave en construcción, sino recreaciones digitales, renders, de un concepto todavía en desarrollo. El fabricante tampoco ha revelado dimensiones, peso máximo al despegue, planta motriz, velocidad, techo operativo, autonomía real con armamento ni configuración definitiva de sensores.

General Atomics asegura que combinará la experiencia acumulada durante casi 10 millones de horas de vuelo y más de 1600 aeronaves entregadas con nuevas técnicas de fabricación y sistemas avanzados de autonomía. Sin embargo, el Wildfire deberá demostrar que puede conservar la fiabilidad y persistencia características del Reaper mientras reduce sensiblemente su coste y se adapta a un modelo operativo basado en la cantidad, la modularidad y la aceptación de pérdidas.

 

Un Predator B del Ejército del Aire y del Espacio

 

Por ahora, lo que se puede confirmar del Wildfire es que conservará parte de la arquitectura aerodinámica de la familia MQ-9, que estará concebido para transportar armamento de largo alcance mucho más pesado y que deberá operar como parte de formaciones numerosas conectadas entre sí.

La propuesta de General Atomics ha dejado así de ser únicamente un conjunto de ambiciosas cifras. Ya tiene una configuración visible, aunque todavía deberá recorrer el camino que separa una recreación industrial de una aeronave probada, producida y aceptada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Sea como fuere, parece fuera de toda duda que el sustituto natural de la exitosa familia de General Atomics Predator/Reaper ya está cerca de alzar el vuelo.

*Recordar que el Ejército del Aire y del Espacio ya inició los planes para dotar de la capacidad de portar/usar armamento a los 4 Predator B en servicio en el Ala 23, por más que, hasta el momento, no se ha dado a conocer la ejecución final de dichos planes ni divulgado su instalación final a bordo de los aparatos.

Redacción

defensayseguridad.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

General Atomics muestra por primera vez el Wildfire
La propuesta para suceder al MQ-9 Reaper. El fabricante revela la configuración de su nuevo dron de largo...
Seguir leyendo
Eric Freeman: «El A900 ya tiene la forma de una capacidad operativa real para la Armada»
El CEO y cofundador de Alpha Unmanned Systems analiza para DYS la adquisición de al menos tres A900 por...
Seguir leyendo
A330 MRTT, la pieza clave de la movilidad aérea militar
El avión de Airbus se ha convertido en uno de los grandes multiplicadores de fuerza para las operaciones...
Seguir leyendo
El primer F-35A alemán realiza su vuelo inaugural
El MG-01 voló por primera vez desde Fort Worth y abre la fase final antes de su entrega a la Luftwaffe,...
Seguir leyendo
Finlandia compra más de 100 sistemas portamortero Patria TREMOS
El contrato contempla además opciones para varios centenares de unidades adicionales y las entregas se...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.