El Gobierno aprueba una inversión de 3.200 millones de euros para la modernización de las fragatas F-100

Una pareja de F-100. Foto: Armada
El Consejo de Ministros autorizó ayer mismo la ejecución del programa de modernización de media vida de las fragatas F-100 clase Álvaro de Bazán, buques que constituyen desde hace más de 2 décadas el pilar de las capacidades de escolta y defensa aérea de la Armada. Con un presupuesto estimado de 3.200 millones de euros, muy por encima del contemplado por la mayoría de expertos y medios, y un horizonte de ejecución de 10 años, el Programa busca garantizar su operatividad hasta, al menos 2045. Los trabajos principales de modernización recaen, como es natural, en el astillero público Navantia.
Este proyecto responde a la necesidad de adaptar los 5 magníficos buques de la serie —en servicio desde 2002— a un entorno operativo cada vez más complejo y tecnológicamente exigente. La iniciativa no sólo eliminará obsolescencias críticas acumuladas en sistemas de combate, sensores y plataforma, sino que también permitirá alinear sus capacidades con las de las futuras F-110, cuya entrega está prevista a partir de 2027.
Alcances probables de la modernización
Entre los sistemas que se prevé modernizar figura el radar principal, con la actualización del SPY-1D(V) a una versión mejorada. Además, se contempla la ya confirmada integración del misil antibuque de última generación NSM (Naval Strike Missile), de la noruega Kongsberg, ya adoptado por la Armada, lo que supondrá un salto cualitativo en sus capacidades ofensivas frente a blancos navales frente al actual Harpoon, al final de su vida.
En el ámbito antisubmarino, el plan de modernización incluirá la incorporación de un sonar remolcado CAPTAS 2, de la francesa Thales, mejorando sensiblemente la cobertura acústica en entornos litorales y oceánicos; un verdadero talón de Aquiles de estos formidables buques. También se valora la adaptación de las fragatas para operar vehículos no tripulados, tanto de superficie como submarinos, lo que ampliaría su espectro de misiones en guerra de minas, inteligencia y vigilancia marítima.

En formación de escolta del LHD. Foto: Armada
En lo relativo a la polémica defensa de punto y protección cercana, se prevé la posible integración de un sistema CIWS (Close-In Weapon System), una capacidad hoy ausente en estos buques. Asimismo, parece estar prevista la modernización integral de los sistemas de guerra electrónica RIGEL, reforzando la capacidad de detección, perturbación y autodefensa frente a amenazas electrónicas avanzadas.
Otro punto destacado será la adecuación del sistema de lanzamiento vertical (VLS), con vistas a permitir la operación de misiles SM-3 o equivalentes, lo que reforzaría notablemente la capacidad de las F-100, así como la interoperabilidad con sistemas aliados de defensa antimisil balístico dentro del marco OTAN.
Suculenta partida
La modernización de las F-100, confirmado un monto económico tan extraordinariamente alto, no sólo debe garantizar la continuidad operativa de una capacidad naval crítica para la Armada, sino que debe ser más que suficiente para acometer la renovación más profunda posible de estos buques. No son pocos quienes se han apresurado a señalar que hablamos de una partida económica que daría para la construcción de una serie de unos 4 navíos de escolta de primer nivel, lo que da idea de la magnitud del Programa de modernización -o de lo que deberá incluir, al menos teóricamente-. De hecho, algunas voces consideran esos 3.200 millones absolutamente desproporcionados y/o injustificados, en el sentido de que los 2.000 millones de los que se hablaba hace meses, ya suponían un extraordinario punto de partida para una «restauración» sobresaliente de los navíos, cuando menos si se añaden otros 1.200. En cualquier caso, y hasta que no conozcamos los detalles y el alcance de las actuaciones, es pronto para pronunciarse, y todo dependerá de lo que los trabajos incluyan finalmente.
Redacción
defensayseguridad.es

