Tratado de Kensington: una nueva era de cooperación estratégica entre Reino Unido y Alemania
Ayer, en Londres -17 de julio de 2025- durante un acto celebrado en el museo Victoria & Albert de Londres, el primer ministro británico Sir Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación Bilateral, conocido como el Tratado de Kensington, el primer acuerdo bilateral de esta magnitud entre ambos países desde la Segunda Guerra Mundial. Este tratado marca un hito en las relaciones trilaterales E3 (Reino Unido‑Alemania‑Francia), reforzando el compromiso con la seguridad y la defensa ante un entorno de creciente incertidumbre estratégica. Es un tiempo pretérito este que estamos viviendo en el que se vuelven a firmar alianzas defensivas a 2 manos, como hace decenios. Habría que tomar nota y, desde el punto de vista español, tratar de promover algo parecido con socios y amigos cercanos, con los que compartir un vínculo más estrecho que el marco global de las alianzas europea u OTAN ofrecen.

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El acuerdo germano-británico se traduce en:
Cooperación defensiva: compromiso mutuo ante amenazas comunes
El corazón del tratado radica en su cláusula de asistencia mutua, que estipula que ambas naciones se ayudarán “incluso con medios militares” en caso de agresión armada. Aunque tanto Reino Unido como Alemania ya están ligados por el artículo 5 de la OTAN, este acuerdo refuerza explícitamente sus vínculos bilaterales, consolidando un compromiso estratégico directo.
El tratado profundiza el Acuerdo Trinity House, suscrito el 23 de octubre de 2024, que estableció una agenda ambiciosa en materia de defensa: desde el desarrollo conjunto de la Deep Precision Strike Capability, un sistema de ataque de precisión con un alcance de más de 2.000 km, hasta la colaboración en plataformas terrestres como los vehículos blindados Boxer, y aviones de combate Eurofighter Typhoon.
Además, ambas partes acordaron consolidar la producción conjunta de sistemas de defensa, una iniciativa que incluye una prometedora fábrica de tecnología alemana en Swindon, Inglaterra. También se extiende a capacidades en ciberseguridad, defensa aérea, sistemas no tripulados y vigilancia marítima, alineándose con la estrategia de fortalecer la flanca este de la OTAN.
Espacio europeo de defensa: E3 y autonomía estratégica
El tratado refuerza el renovado liderazgo del E3, tras la reciente Declaración de Northwood entre Reino Unido y Francia sobre cooperación nuclear. La suma de estos acuerdos coloca a Berlín, Londres y París en el núcleo de una marca renovada de autonomía europea en defensa. Merz enfatizó que no es casualidad que la firma del tratado coincida con visitas de Macron y el articulado franco-alemán, ilustrando una convergencia profunda en política exterior y seguridad.
Ambos gobiernos han reafirmado su vínculo indestructible con la OTAN, comprometiéndose a elevar el gasto militar al 3,5 % del PIB para sustentar esta nueva arquitectura de seguridad.
Defensa de Ucrania y entornos híbridos
El tratado refuerza el respaldo al esfuerzo de recuperación de Ucrania, acordando una estructura de coordinación anual a través de una Conferencia de Recuperación de Ucrania, dentro de los 17 proyectos del plan conjunto. También incluye compromisos logísticos y operacionales para sostener el flujo de ayuda militar urgente.
Plan de implementación: 17 proyectos bilaterales
El tratado incluye un plan de implementación con 17 proyectos prioritarios, aprobados por un Gabinete Conjunto que se reunirá cada dos años. Estos abarcan diplomacia estratégica, cooperación científica, intercambios estudiantiles, cambio climático, defensa europea e infraestructura de transporte, como la nueva ruta ferroviaria directa entre el Reino Unido y Alemania, prevista en un plazo de diez años.
Humanización y compromiso ciudadano
El tratado también refleja un enfoque humano y ciudadano: facilita intercambios escolares sin visado, acceso de británicos a e gates alemanes en aeropuertos desde agosto, y atención a movilidad juvenil, cooperación en cultura y deporte. El canciller Merz destacó que “es un día histórico… para la libertad, seguridad y prosperidad” compartida.
El Tratado de Kensington sella una alianza estratégica real entre Reino Unido y Alemania, con impacto directo en defensa, tecnología militar, apoyo a Ucrania y la soberanía europea. Marco normativo, proyectos concretos y un fuerte componente humano garantizan que esta cooperación trascienda el papel, rejuveneciendo la confianza mutua y reforzando un entorno de seguridad compartida para ambos países y para Europa.
Los grandes estados europeos se mueven paralelamente a Bruselas y el Tratado de Washington (OTAN), lo que lleva a pensar que pueden superarse los principales acuerdos internacionales -sin llegar a violentarse-, aportando un plus de particularidad, y hasta privacidad entre socios estratégicos. Es un nuevo tiempo pretérito, decíamos antes, en el que asistimos al reverdecer de relaciones bilaterales más estrechas en lo defensivo. Tomemos nota.
Redacción
defensayseguridad.es

