La Armada continua los trabajos para la integración de la versión submarina del misil NSM (Kongsberg) en los submarinos S-80 con la adjudicación de la Fase 2 del estudio técnico a Navantia

Lanzamiento de un NSM desde cubierta
La Armada continua con los pasos que lleven hacia la modernización de sus capacidades submarinas con la adjudicación oficial a Navantia de la Fase 2 del estudio técnico destinado a la integración del misil antibuque Naval Strike Missile (NSM) en los submarinos de la clase S-80. En este caso, la conocida arma noruega para ser disparada desde submarinos se conoce como JSM-SL (Joint Strike Missile- Submarine Launcher). El contrato, formalizado mediante procedimiento negociado sin publicidad, ha sido publicado hoy en la Plataforma de Contratación del Sector Público y asciende a 749.637 euros, en régimen de servicios de consultoría e ingeniería técnica.
Este nuevo encargo da continuidad a los trabajos ya iniciados en 2024 con la Fase 1, y que se orientaron a evaluar la viabilidad conceptual del JSM como armamento principal antibuque para el S-80. La Fase 2, ahora adjudicada, supone un desarrollo más avanzado en el diseño preliminar y análisis de integración del misil en el sistema de combate SUBICS, así como el estudio de compatibilidad con los tubos lanzatorpedos del submarino, aspectos críticos en cualquier programa de armamento submarino lanzado desde inmersión, y que esperamos que logren facultar a los S-80 para disponer de unas capacidades más que necesarias.
La necesidad operativa: sustituir al Harpoon
El interés de la Armada por el NSM se enmarca en la necesidad de reemplazar el misil UGM-84 Sub-Harpoon, cuya versión lanzada desde submarino ha quedado obsoleta y sin soporte logístico tras la decisión de la US Navy de retirar progresivamente el sistema. Ante esa realidad, y teniendo en cuenta la orientación futura hacia operaciones litorales, negación del mar y disuasión convencional, el NSM ofrece una alternativa moderna, con cada vez más predicamento y plenamente interoperable en el marco OTAN.
El NSM: un misil antibuque de quinta generación
El Naval Strike Missile (NSM), desarrollado por la compañía noruega Kongsberg Defence & Aerospace, es un sistema de armas autónomo, de largo alcance y baja detectabilidad, diseñado para neutralizar buques de superficie y objetivos terrestres en entornos altamente disputados. España formalizó en 2023 un contrato de adquisición por valor de 305 millones de euros para su integración en las fragatas F-110, y ahora le toca el turno a los sumergibles Peral en su adaptación submarina.
Entre sus características técnicas destacan:
- Alcance operativo superior a los 185 kilómetros (hasta 300 kilómetros).
- Guiado: el NSM utiliza principalmente navegación inercial (INS) asistida por GPS para la fase de crucero, y un buscador infrarrojo de imagen (IIR) para la fase terminal de adquisición y ataque preciso.
- Perfil de vuelo «sea-skimming», que reduce su sección radar y aumenta la probabilidad de penetrar defensas enemigas.
- Cabeza de combate de 120 kg, optimizada para daños estructurales en buques.
- Capacidad de evasión autónoma mediante planificación de ruta táctica (waypoint programming).

La variante lanzada desde submarino
El NSM en su versión submarina –JSM– se encapsula en un contenedor lanzable desde tubos lanzatorpedos estándar de 533 mm, lo que lo hace compatible con plataformas convencionales como nuestro S-80 sin necesidad de silos verticales. Esta cápsula permite el lanzamiento en inmersión, con eyección controlada y encendido posterior del motor de crucero, un proceso técnico complejo que requiere una integración profunda con el sistema de combate del buque.
A día de hoy, esta variante ha sido objeto de pruebas en colaboración entre Kongsberg y diversas marinas de guerra, y representa una solución realista para armadas que operan submarinos no nucleares con ambiciones ofensivas de mayor alcance, como es nuestro caso. Su incorporación en el S-80 colocaría a España en otro grupo, en este caso de aliados capaces de efectuar ataques antibuque desde plataformas submarinas convencionales con misiles de última generación. Lo que para otros resulta una cotidianidad hace mucho, para España supondrá un más que salto de capacidades.
Una plataforma que aumente la capacidad estratégica para la Armada
La integración del JSM fortalecería considerablemente la capacidad de disuasión y proyección de la Armada Española en nuestros escenarios naturales de desempeño: Mediterráneo, el Atlántico y Estrecho de Gibraltar. A nivel industrial es evidente que la competitividad del S-80 en el mercado internacional ganaría enteros. Dotarlo de una capacidad ofensiva avanzada sin requerir modificaciones estructurales es un atractivo a tener en cuenta, sobre todo porque la mayoría de concursos a los que aspira Navantia están terriblemente disputados, y si bien no es razonable pensar en ganar siquiera uno de ellos sin el AIP ya operativo, la capacidad de atacar con misiles antibuque para un submarino sin silos verticales tampoco es menor.
Con la adjudicación de la Fase 2 del estudio, el programa entra en una etapa que definirá el camino hacia una integración operativa, con vistas a una decisión final sobre adquisición y despliegue en los próximos años.
Redacción
defensayseguridad.es

