Saab avanza en la carrera por los cazas portugueses: nuevo acuerdo con AED Cluster refuerza apuesta por el Gripen E
Podemos calificar de buenas noticias para Lisboa que se intensifique la competencia por uno de los esperados contratos de defensa de su Fuerza Aérea; bastante relevante, además, por cuanto se trataría de la renovación de todo el vector de ataque de la misma. La compañía sueca Saab ha sellado un Memorando de Entendimiento (MoU) con el clúster portugués AED Cluster Portugal. Este pacto busca tejer alianzas industriales locales para posicionar al caza Gripen E como la opción estrella en la modernización de la Fuerza Aérea Portuguesa (FAP), un proceso que podría inyectar hasta 6.000 millones de euros en la economía del país.

El Gripen reúne mucho de lo que necesita la Fuerza Aérea Portuguesa, pero no supondría una evolución en capacidades que serán comunes a la mayoría de fuerzas aéreas de la OTAN en pocos años (furtividad)
El anuncio, revelado ayer en Lisboa, llega en un momento clave para Portugal, que busca urgentemente reemplazar su envejecida flota de 28 F-16, los cuales presentan muchos años de servicio ya. Con un presupuesto estimado en alrededor de 5.500 a 6.000 millones de euros –incluyendo adquisición, entrenamiento, infraestructura y mantenimiento a lo largo de 2 décadas–, el programa de renovación aérea se enmarca en el plan «Força Aérea 5.3» y recibe un impulso adicional del fondo SAFE de la Unión Europea, diseñado para potenciar las capacidades defensivas del continente, al que Portugal se ha unido muy recientemente. Esta inyección financiera no sólo responde a presiones de la OTAN para elevar el gasto en defensa al 2% del PIB –Portugal ronda el 1,5%–, sino que también prioriza retornos económicos locales, como la creación de empleos en el sector aeroespacial y la transferencia de tecnología.
Saab, que ya había firmado acuerdos similares con firmas portuguesas como OGMA y Critical Software en septiembre de 2024, ve en este MoU con AED –un ecosistema que une a más de 160 empresas en aeronáutica, espacio y defensa– una oportunidad para integrar proveedores locales en la cadena de suministro del Gripen E. El caza sueco, sobradamente conocido por su versatilidad en misiones de superioridad aérea, ataque terrestre y reconocimiento, se presenta como una «solución puramente europea«: adaptable, con bajos costos operativos y capaz de operar en pistas improvisadas, ideal para las necesidades atlánticas de Portugal.
En un comunicado oficial emitido por Saab, el vicepresidente de Desarrollo de Negocios Gripen, Daniel Boestad, subrayó el compromiso de la empresa con el tejido industrial portugués:
“O Gripen E ofereceria a Portugal uma solução verdadeiramente europeia, combinando velocidade de inovação, adaptabilidade e eficiência de custos. A Saab reafirma a sua disponibilidade para cooperar com a indústria de defesa portuguesa, e a assinatura deste MoU com o AED Cluster Portugal representa mais um passo na nossa procura de parceiros locais para participar no programa Gripen. Estamos comprometidos a criar oportunidades industriais que beneficien a economia portuguesa e fortaleçan a soberania tecnológica de Europa.”
Estas palabras, que reproducimos íntegramente, son la carta de presentación de la estrategia de Saab de no sólo vender aviones, sino de fomentar una colaboración duradera, que abarque la totalidad del ciclo de vida del aparato y que impulse la «dinamización de la Industria Europea de Defensa» y, en este caso, la portuguesa, como se detalla en el documento.
Hay que apuntar, no obstante, que el pacto con AED se suma a una serie de alianzas similares firmadas por competidores en los últimos meses, convirtiendo a Portugal en un tablero abierto donde Europa busca reducir su dependencia de proveedores estadounidenses. A pesar de ello, en junio de 2025, Lockheed Martin –responsable del F-35 Lightning II– rubricó un MoU con el mismo clúster para explorar participaciones locales, pese a las dudas iniciales de Lisboa sobre el programa norteamericano. Sin embargo, recordemos que en marzo de ese año, el ministro de Defensa portugués, Nuno Melo, descartó el F-35 citando «incertidumbres geopolíticas» en Estados Unidos, como posibles restricciones en actualizaciones de software y accesos a repuestos, en medio de tensiones transatlánticas bajo la administración Trump. El F-35, con un costo vitalicio por unidad superior a los 400 millones de dólares, había sido el favorito inicial para 27 unidades, pero su alto precio y complejidades logísticas lo relegaron, si bien no puede descartarse en la pugna por hacerse con el contrato de la aviación de caza lusa.
En el frente europeo, Airbus –líder del consorcio Eurofighter– firmó su propio MoU con AED en octubre de 2025, apostando por el Typhoon como una plataforma de «superioridad aérea imbatible«, con énfasis en su interoperabilidad OTAN y potencial para más de 30 proveedores portugueses. Por su parte, Dassault Aviation de Francia ha intensificado su ofensiva con el Rafale, un multirrol «omnirol» que destaca por su espectro de guerra electrónica y capacidad para misiones nucleares (dudamos que Portugal esté interesado en esta capacidad) o de proyección naval. En junio, el CEO de Dassault, Éric Trappier, confirmó en una audiencia senatorial francesa que la compañía «persigue activamente» el contrato portugués, atrayendo con un precio unitario de 80-100 millones de euros y una mayor autonomía operativa frente a restricciones externas.

F-16 en un Tiger Meet. Foto: Fuerza Aérea Portuguesa
Esta carrera no es sólo técnica: cada oferta promete retornos industriales que podrían generar miles de empleos en Portugal, alineándose con los objetivos de la UE para una defensa soberana. El Gripen E, con su motor GE F414G, radar AESA y hasta 10 puntos de anclaje para armamento como misiles Meteor, se erige como la opción más económica y flexible, con costos operativos un 40% inferiores al F-35. El Typhoon ofrece agilidad en combates aéreos de alta intensidad, mientras el Rafale brilla en escenarios multifacéticos, desde el Atlántico hasta el Mediterráneo.
Aún sin un pliego oficial de requisitos ni fecha para la decisión –posiblemente en 2026, tras elecciones parlamentarias–, la FAP evalúa estas alternativas bajo el prisma de la OTAN: interoperabilidad, sostenibilidad y valor estratégico. Como apuntó José Neves, presidente de AED, en el comunicado conjunto: esta asociación con Saab «consolida la integración portuguesa en cadenas de valor globales, creando oportunidades de alto valor añadido«.
Redacción
defensayseguridad.es

