Alakran y EMOC entran en una fase decisiva
El análisis de Adam Świerkowski, de Defence24, sitúa a 2 sistemas españoles en una carrera con efectos industriales para España


Jorge Estévez-Bujez
Adam Świerkowski firmaba ayer un artículo en Defence24 que merece nuestra atención porque no aborda sólo una futura compra polaca, sino que también apunta a una oportunidad industrial relevante para España. La información trasladada a los compañeros al medio de Świerkowski sugiere que el WOT (Wojska Obrony Terytorialnej -Mando de las Fuerzas de Defensa Territorial polacas-) quiere priorizar la adquisición de morteros autopropulsados de 120 mm antes de cerrar el debate de los de 105 mm y, además, mantiene su preferencia por sistemas ligeros y móviles, no por piezas de 155 mm, naturalmente más pesadas.
Esa hoja de ruta coloca en una posición visible a 2 soluciones españolas: el Alakran, de New Technologies Global Systems (NTGS), y EMOC, de Escribano Mechanical & Engineering / EM&E Group.
Lo cierto es que Polonia lleva tiempo ordenando el proyecto artillero del WOT con una lógica muy concreta, que se fundamenta en resolver primero lo que mejor encaja con el terreno, la movilidad y el tipo de unidad, y dejar para una fase posterior otros desarrollos más complejos.
Lea aquí en artículo de Adam en Defence24
Primero morteros, después obuses
El texto de Świerkowski refleja que, a día de hoy, el tramo más cercano a la decisión no es el del obús, sino el del mortero. La razón es operativa, pero también logística. Las Fuerzas de Defensa Territorial necesitan una capacidad de apoyo de fuego que pueda acompañar a unidades dispersas, desplegarse con rapidez, moverse con facilidad por vías secundarias o terrenos complejos y reducir al mínimo el tiempo de exposición tras abrir fuego. En esencia, la razón de ser de las unidades de fuego indirecto.
Desde esa lógica, el interés por sistemas ligeros resulta coherente, lo que también explica que la discusión sobre un eventual salto a calibres de 155 mm no parezca ahora prioritaria para el WOT. Así, el planteamiento polaco continúa pivotando alrededor de una artillería de menor peso, más sencilla de mover, sostener y ocultar, algo especialmente importante para unas fuerzas concebidas para operar en condiciones muy concretas y en un marco territorial muy exigente.
2 candidatos españoles, 2 caminos distintos
En ese tablero, Alakran llega con una baza más que sólida, que transmite madurez, recorrido y cierta familiaridad con la necesidad polaca. El sistema de NTGS ha ganado visibilidad en ferias como MSPO (Międzynarodowy Salon Przemysłu Obronnego, es decir, la Feria Internacional de la Industria de Defensa de Polonia), donde ha llamado la atención por su planteamiento técnico y por su capacidad de integración en plataformas ligeras. Su propuesta resulta atractiva para cualquier cliente que busque lo que todos necesitan cuando se trata de estos sistemas; es decir, movilidad, rapidez de entrada y salida de posición y un sistema que no penalice en exceso el conjunto del vehículo.
La gran virtud de Alakran reside en presentar una solución ya conocida, con una personalidad técnica definida y con un discurso comercial que encaja bien con el tipo de fuerza que el WOT quiere desarrollar. En un concurso de este tipo, donde no sólo cuenta la ficha técnica sino también la confianza que inspira el sistema en cuanto a integración, mantenimiento y empleo realista, esa madurez puede acabar resultado decisiva.

El Alakran con los Marines de Estados Unidos
EMOC, por su parte, juega una carta distinta, aunque también seria. El sistema de Escribano proyecta una imagen muy competitiva en ligereza, rapidez de despliegue y flexibilidad de integración. Su perfil resulta especialmente interesante para una fuerza que también valora el concepto shoot-and-scoot, la sencillez de operación y la capacidad de adaptar el sistema a plataformas de masa contenida.
Además, ambas propuestas pueden beneficiarse de una lectura industrial particularmente sugerente: si la propuesta se acompaña de integración local, soporte en Polonia o fórmulas de cooperación con la industria del país, su atractivo aumenta. No sería una excepción en el mercado polaco, donde el componente industrial y la participación nacional suelen ser factores de peso en cualquier adquisición relevante.
Una oportunidad industrial para España
Lo verdaderamente importante para España es que no se trata de una presencia decorativa en una feria, ni de una candidatura exótica sin recorrido. Comienza a ser una solución a un plazo relativamente corto. Son 2 sistemas españoles los que aparecen en una conversación operativa seria dentro de un potente ejército aliado que amplía capacidades, revisa prioridades y compra con la experiencia de la guerra en Ucrania muy presente.
Eso significa varias cosas. La primera, que la industria española de defensa puede competir en un segmento donde cuentan de verdad la ingeniería útil, la ligereza, la rapidez de despliegue y la adaptación a plataformas diversas. La segunda, que una eventual selección de cualquiera de los 2 sistemas tendría un valor que iría mucho más allá del contrato concreto: supondría una referencia de prestigio en el flanco oriental de la OTAN, precisamente en uno de los mercados más dinámicos y observados del continente.
Y hay una tercera derivada, quizá la más interesante, cual es que el caso demuestra que España puede presentar en el exterior más de una solución solvente para una misma necesidad operativa, lo que no siempre ocurre, reconozcámoslo. Aquí sí. Y lo hace, además, con 2 propuestas que compiten desde perfiles distintos, lo cual habla bien del tejido industrial nacional y de su capacidad para ofrecer respuestas diferentes a requisitos cada vez más especializados.
Prudencia, pero sin restar importancia al momento
En todo caso, conviene mantener la prudencia. No hay adjudicación, y el propio marco descrito por el Mando polaco deja claro que la decisión dependerá de los normales factores presupuestarios, documentales, operativos e industriales. En este tipo de procesos, el calendario puede desplazarse con facilidad, las prioridades pueden ajustarse y la forma final de la adquisición puede cambiar.
Pero esa cautela tampoco debe llevarnos a no valorar lo ya conseguido. Que Alakran y EMOC figuren en este punto del debate polaco ya es, por sí mismo, una noticia importante. Y lo es porque incide de forma directa en que España aspira, como en otras ocasiones, además de a vender componentes o participar como socio secundario (Subcontratista), a colocar sistemas completos en una competición internacional exigente.
Si Polonia termina eligiendo Alakran o EMOC, España habrá logrado algo más que una exportación. Habrá obtenido un reconocimiento de alto valor en uno de los escenarios de rearme más intensos de Europa. Y, si finalmente uno de los 2 se impone, convendrá reconocerlo con naturalidad, porque será la prueba (otra más) de que la industria española ha sabido poner sobre la mesa 2 respuestas serias, creíbles y competitivas para una necesidad concreta.
A la espera de la decisión final, la pugna ya está abierta. Polonia necesita morteros ligeros y móviles. España tiene 2 candidatos en esa carrera. Y eso, industrialmente, merece ser seguido con atención.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


Un comentario
Esos dos sistemas son muy parecidos, casi idénticos. Las diferencias:
El Alakran de NTGS es más pesado porque incorpora refrigeración. Esto le permite disparar sin parar.
El EMOC de Escribano lo apuesta a la ligereza y simpleza: prescinde conscientemente de la refrigeración porque -según su visión- en la mayoría de los casos es imposible permanecer estático, y es necesario disparar y huir. Durante esa huida el sistema se refrigera de manera natural hasta la siguiente tanda de disparos y su consiguiente huida.
Así que, precio, fiabilidad, etc. aparte, la cuestión es qué visión tiene el cliente al respecto.