Guardia Civil: a licitación un nuevo buque de altura para misiones críticas. A colación el despropósito de la autoridad sobre las aguas en España

Patrullera Río Segura. Foto: Astilleros Gondán
La Benemérita quiere más mar. El anuncio ha pasado con poco ruido en el segmento, quizás porque son jornadas donde otras cuestiones de más enjundia (FCAS, Dragón) están en boga, pero no debería. Ayer, 11 de diciembre, la Plataforma de Contratación del Sector Público nos informó de una licitación para la adquisición de un buque multipropósito de altura destinado al Servicio Marítimo de la Guardia Civil. La razón operacional básica, clara y sin adornos: inmigración irregular y narcotráfico, 2 frentes cada vez más exigentes en nuestras aguas.
A nivel formal, la licitación se publicó bajo el expediente D/0133/A/25/6. Lo cierto es que la embarcación representará un salto cualitativo en las capacidades marítimas del Instituto Armado. El Ministerio del Interior —a través de la Dirección General de la Guardia Civil— busca un buque, pero con una configuración muy concreta: patrulla prolongada, transporte logístico, vigilancia costera, y despliegue sostenido.
Entre el Estrecho y las cifras
Los números dan para mucho. El nuevo patrullero deberá medir entre 40 y 42 metros de eslora, una clase media-alta ideal para nuestras zonas de responsabilidad, Estrecho de Gibraltar, mar de Alborán, Atlántico o Mediterráneo occidental. El casco se construirá en aluminio, material poco habitual en estas dimensiones, pero que ofrece ciertas ventajas frente al acero: menor peso, menor mantenimiento, agilidad.
¿Velocidad? Más de 30 nudos. Más que respetable. No se trata de un buque de apoyo, sino de un vector de intervención rápida. Irá equipado con sistemas de navegación, comunicaciones seguras, espacio y habitabilidad para personal embarcado y, previsiblemente algún tipo de capacidad disuasoria, quizás no letal o modular. No será una corbeta, ni mucho menos, pero tampoco una simple patrullera.
9 millones de presupuesto
El presupuesto base de licitación: 9.000.000 euros (sin IVA). El mismo valor estimado del contrato, lo que sugiere un margen muy ajustado y poco espacio para sorpresas. No hay financiación europea de por medio. Ni PERTE, ni Next Generation, ni fondos estructurales.
La recepción de ofertas se cierra el 29 de enero de 2026.
Una flota que empieza a hablar en plural
La Guardia Civil dispone actualmente de una flota diversa pero con lagunas operativas evidentes. Por arriba, buques oceánicos como el Río Segura cubren misiones de largo alcance. Por abajo, las patrulleras de alta velocidad sirven bien para persecuciones cortas o control portuario, cuando están operativas. Pero parece que les faltaba un eslabón intermedio: un buque autónomo, de largo radio, con capacidad logística y sin dependencia de bases cercanas.
Este nuevo patrullero no llenará todos los huecos, pero los reducirá. Permitirá desplegar sin tener que acudir cada semana a puerto, dotará de fondo a misiones alejadas y dará algo más que presencia en escenarios cada vez más complejos y exigentes.
Un viejo problema cada vez más evidente
Lo que sí deja al descubierto esta licitación es una realidad estructural sin resolver: España sigue sin un cuerpo único de guardacostas. Guardia Civil, Armada, Aduanas, servicios regionales, Salvamento Marítimo… todos tienen barcos, misiones, competencias y banderas distintas. Todos pisan el mismo mar. El resultado: duplicidades, solapamientos y una fatiga operativa que no se quiere mirar.

Embarcación del SVA. Foto: Aduanas
Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Japón… muchos países con estirpe marítima, como España, tienen modelos integrados. Aquí seguimos gestionando el control marítimo con un sistema decimonónico, donde un patrullero de la Guardia Civil puede cruzarse con un buque de la Armada sin saber a quién le toca intervenir.
Mientras no se resuelva esa dispersión de competencias, seguiremos comprando barcos para un sistema que se sostiene más por la voluntad de sus tripulaciones que por la lógica organizativa. Este patrullero es necesario. Pero no suficiente. Como en tantas cosas, el problema no es el barco. Es el timón.

Salvamento Marítimo. Otro actor en la mar
El descontrol en la mar es más evidente cada vez. Y botar nuevas embarcaciones con distintas libreas de muy diferentes servicios no hace sino aumentar la complejidad de la problemática. Estamos muy probablemente instigando una descoordinación flagrante, inexplicablemente tolerada -o incluso favorecida- por las administraciones, y convirtiendo en un pedregal inaccesible un área de responsabilidad tan crítica, para un país como España, que está transformando un recurso valioso, como es la mar, en una fuente de problemas inabordables: en esencia, tráficos ilícitos de todo tipo (personas, armas, droga, combustible), pero no sólo.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


Un comentario
Así es sin duda.
Un asunto más que pendiente y que no se ha abordado en la Estrategia NACIONAL de Seguridad Marítima 2024.
El principio rector de más INTEGRACION (uno de los tres Principios¡¡¡ rectores de la ENSM 2024) es central para la ejecución de una política en materia de Seguridad Marítima en España. En un esquema distribuido entre distintos
organismos públicos, con responsabilidades legalmente atribuidas en materia de
seguridad marítima, es esencial disponer de mecanismos de cooperación reforzada
interdepartamental, entre administraciones públicas, así como con el sector privado.
La INTEGRACION brilla por su ausencia. El gran número de Organismos con competencias en la Mat hace, diría imposible, la COORDINACION. A ello se suma la disparidad de medios, gasto ineficiente y despilfarro.