España en la OCCAR: 9 programas y 2 expedientes que merecen hoy nuestra atención

F-18 del EA armado con Taurus

Jorge Estévez-Bujez
España participa hoy en 9 programas de la OCCAR: A400M, E-NACSOS, ESSOR, HYDEF, MALE RPAS, MMPC, REACT, TIGER y TAURUS NEO. La cifra puede no parecer menor, pero queda lejos del peso de los 3 países que siguen marcando el volumen real de la organización: Francia, con 22 programas; Alemania, con 16; e Italia, con 15.
¿Qué es la OCCAR?
Muy brevemente, para los menos habituados a los términos y organizaciones de cooperación en materia industrial-militar, la OCCAR (siglas de Organisation Conjointe de Coopération en matière d’Armement, en español: Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento) es, como su propio nombre indica, una organización intergubernamental europea dedicada a la gestión integral de programas de armamento y equipamiento de defensa de carácter colaborativo entre varios países. Su principal función es, por tanto, facilitar y gestionar de forma eficiente, durante todo su ciclo de vida (desde el desarrollo hasta el soporte en servicio), proyectos conjuntos complejos de defensa, con el objetivo de reducir costes, mejorar la interoperabilidad y optimizar los recursos de los Estados participantes.
A todo ésto, hace 2 días que se publicada el Plan de Negocio de la OCCAR 2026 (OCCAR Business Plan 2026). Ese contraste ayuda a situar la posición española sin aditamentos. España está presente, tiene voz y alberga actividad relevante, pero no forma parte del núcleo que más expedientes acumula. Aun así, su papel no es secundario en todos los casos. OCCAR sitúa en Madrid las divisiones de programa de A400M e HYDEF, mientras que en Sevilla mantiene la oficina satélite del A400M. Es decir, la presencia española no se limita a aparecer en una tabla, sino que también se traduce en estructura y gestión con peso notables.
Hoy queremos detenernos en 2 programas muy distintos, pero del todo fundamentales para el futuro de sendas capacidades del Ejército del Aire. Por un lado, los A400M. Hablamos ya de un expediente maduro, veterano con todas sus letras, con flota en servicio y recorrido todavía por delante para España. Por otro, TAURUS NEO, que representa la futura renovación de una capacidad de ataque de largo alcance ya existente, aunque en números tan ínfimos (los actuales), que no deja de ser meramente testimonial.
Los 9 programas de España en la OCCAR
La fotografía española dentro de la OCCAR, de modo general, queda definida por estos 9 programas:
-A400M
-E-NACSOS
-ESSOR
-HYDEF
-MALE RPAS
-MMPC
-REACT
-TIGER
-TAURUS NEO
No todos tienen el mismo peso ni el mismo grado de madurez. Algunos corresponden a capacidades ya operativas y consolidadas, mientras que otros siguen en fases de diseño, desarrollo o arranque contractual. En el caso español, esa cartera combina transporte aéreo, helicópteros de combate, comunicaciones, programas cooperativos navales y nuevas capacidades de defensa aérea o ataque de precisión.
Taurus Neo: el relevo de una capacidad que España no debe retrasar y, sobre todo, necesita escalar
Aunque de forma breve, en el Business Plan 2026 de OCCAR, el TAURUS NEO aparece como un programa que abarcará desarrollo, producción y apoyo inicial en servicio para la modernización del misil TAURUS existente. El calendario que figura en el documento es muy claro: horizonte 2026-2036 y entrega del primer misil a finales de 2029.
Para este año 2026, OCCAR ya fija 3 hitos concretos:
-Establecimiento de la división del programa;
-Preparación de la ITT para el contrato de producción;
-Traspaso a OCCAR del contrato nacional alemán de apoyo a la preparación de la producción.
Es decir, TAURUS NEO todavía está en una fase de puesta en marcha, no en una de producción visible a gran escala, aunque no falta ya demasiado, todo hay que decirlo. Hay arquitectura de programa, hay calendario de referencia y hay voluntad política (al menos, por ahora, y todo parece indicar que seguriá siendo así) de los países participantes, pero no hay todavía una foto pública cerrada sobre cantidades, la parte más suculenta de este tipo de sistemas, como es natural.

Lo que tiene hoy España
Al hablar del futuro relevo conviene empezar por la base disponible. La cifra pública más consistente sobre el arsenal español de TAURUS sigue siendo la de la adquisición original: 43 misiles operacionales KEPD 350, a los que se sumaron dos misiles de entrenamiento en tierra, además del sistema de planeamiento y apoyo y la integración en el F-18/EF-18. Cuántos estén todavía operativos/disponibles es algo que no se conoce. Lo que es indudable es que se trata, efectivamente, del único arma de carácter estratégico en el arsenal español, y que sus números son, en efecto, menores.
La entrada del sistema en el inventario español se sitúa en torno a 2008, después de que, en octubre de 2007, se pusieran a disposición del Ejército del Aire los primeros ejemplares para pruebas e integración. A partir de ahí, el misil pasó a formar parte de la capacidad de ataque de precisión de largo alcance del arma aérea española. Y hasta hoy.
Qué es el TAURUS KEPD 350
El TAURUS KEPD 350 es un misil de crucero aire-superficie concebido para atacar objetivos de alto valor y fuertemente protegidos. Entre sus rasgos más citados por el fabricante figuran:
Alcance superior a 500 kilómetros; un peso aproximado de 1.400 kg; una longitud cercana a los 5 metros y una cabeza de guerra de unos 480 kg. Además de ello, es capaz de desempeñarse en vuelo a muy baja cota para dificultar la detección e interceptación y de operar con una navegación combinada mediante INS/GPS y referencias de terreno e imagen.
Se trata, por tanto, de una munición pensada para penetrar defensas y golpear con precisión objetivos especialmente sensibles. En términos doctrinales, ofrece una capacidad de ataque profundo que por nada del mundo conviene perder, sobre todo cuando la guerra en Europa ha devuelto protagonismo a los fuegos de largo alcance, la supresión de defensas y la capacidad de alcanzar nodos críticos a distancia.
Qué sabemos del programa y qué no sabemos todavía
A día de hoy, no hay cifras públicas claras sobre cuántos TAURUS NEO podrían fabricarse ni cuántos corresponderían a España. Ese vacío obliga a ser prudentes, porque lo serio es que separemos lo confirmado de lo que todavía pertenece al terreno de la expectativa, que es en el que nos encontramos aún.
Si la OCCAR ha fijado un marco temporal 2026-2036, el objetivo declarado es entregar el primer misil a finales de 2029. Lo que procede en este 2026 es que se pongan en pie los elementos básicos del programa y preparar el contrato de producción.
En cuanto a, como decimos, el número total de misiles a fabricar, el reparto nacional, la consiguiente cuota de los participantes (la española incluida) y lo que habrá de ser el ritmo posterior de entregas, es algo que no tardará en confirmarse.
Qué cabe esperar
Lo razonable es que 2026 sea el año en que el programa pase de los prolegómenos industriales a puerta cerrada, al armazón industrial y contractual. 2027 y 2028 servirán, por tanto, para consolidar la definición, preparar la producción y perfilar las necesidades nacionales. Finales de 2029 es, por ahora, la primera fecha importante de verdad, porque es la que OCCAR ha señalado para la primera entrega.
Para España, como antes decíamos, la cuestión de fondo es sencilla: si quiere disponer de una capacidad de ataque de largo alcance creíble en la próxima década, el relevo del TAURUS actual no debería eternizarse. Otra cosa distinta es el tamaño final de la compra, que debería ser sin duda vigorosa, determinante, para constituir una capacidad real estratégica de ataque profundo.
A400M: programa consolidado, calendario vivo y entregas pendientes para España
En el caso del A400M, lo contenido en el documento de la OCCAR es lo referente a un programa maduro. La organización lo presenta, en esencia, como el avión militar de transporte estratégico y táctico más versátil actualmente en servicio, y añade que la producción está asegurada hasta comienzos de 2029.
Más allá de esas 2 ideas, el plan de 2026 identifica varias prioridades para el programa, como son asegurar las entregas de aeronaves conforme al calendario; avanzar en los hitos de desarrollo, con mención expresa a SOC3; mejorar la disponibilidad de la flota; preparar futuros contratos de apoyo para fuselaje y motor y, por último, seguir desplegando capacidades y reduciendo el coste de propiedad.
La SOC3.
Las siglas remiten a Standard Operational Clearance 3, que puede traducirse como capacidad operativa estándar 3 o, si se prefiere, tercer estándar de validación operativa. En la práctica, hablamos de la última gran referencia contractual de capacidades del A400M dentro de la hoja de ruta vigente, es decir, del escalón final previsto para dejar plenamente consolidadas las prestaciones comprometidas del aparato.

La posición española aquí es mucho más fácil de seguir que en TAURUS NEO, porque hablamos de un elemento mucho más visible del Ejército del Aire, menos reservado: una flota real, en servicio y con un contrato de hace años.
La situación española
La entrada en servicio en España del A400M se fechaba en 2016. El contrato original español, como es sabido, contemplaba 27 aeronaves y, según la última referencia pública consolidada de Airbus consultada para este trabajo, España figuraba con 27 pedidos, 14 entregados y 14 en operación. Con esa foto, quedaban 13 aparatos pendientes de entrega sobre el total contratado en origen. A partir de ahí, la discusión ha girado durante años alrededor de las entregas, o no, de los restantes aparatos a los que España renunció en mitad de la crisis de hace ya más de una década.
Los 3 aparatos adicionales adelantados
En 2025, Francia y España anunciaron una renovación de su compromiso con el programa A400M. En ese marco, se comunicó la intención de adelantar entregas: 4 aparatos para Francia y 3 para España. Si a ello sumamos los 3 aviones adicionales que se confirmaron en 2023, tenemos un total previsto de operación, para España, de 20 A400M.

No es que estemos hablando una reformulación completa y cuantificada del techo final español más allá de esos movimientos, ni tampoco esperamos un comunicado final cercano en que se confirme la aceptación de los 7 restantes. Pero sí que es cierto que se ha rumoreado, y mucho, sobre la posible incorporación de los aparatos que se consideraron, en su momento, excedentes o no necesarios. Nada hay que permita afirmar hoy que España vaya a recibir ya todos los 27 en un plazo definido.
Dicho de otro modo: los 3 aparatos españoles adelantados en 2023, más los 3 anunciados en febrero de este año 2026, han supuesto, sin duda, un golpe de alegría para el Ejército del Aire, que contempla cómo la flota agranda números. En todo caso, como decimos, una resolución completa sobre el resto de unidades pendientes, de momento, no está sobre la mesa (al menos no públicamente, aunque nos consta que es algo que ya se ha tratado en Castellana, 109).
En el A400M, para finalizar, lo más razonable es atenerse a lo que la propia OCCAR y las fuentes oficiales permiten ver. El programa sigue vivo, la producción continúa al menos hasta comienzos de 2029 y España mantiene entregas pendientes. La cuestión ya no es si el avión tiene recorrido, porque eso está fuera de duda, sino a qué ritmo cerrará España la recepción de los aparatos aún no entregados y si terminará activando o no la recepción del conjunto de las unidades contratadas en origen.
Una presencia menor en número, pero relevante en capacidades concretas
La fotografía final deja una idea nítida. España no es quizás todo lo «amplia» que desearíamos en la OCCAR por volumen. Sus 9 programas quedan lejos de los 22 de Francia, los 16 de Alemania y los 15 de Italia, como al principio decíamos. Pero tampoco ocupa un lugar irrelevante. Está en expedientes que afectan a capacidades de primer orden y, además, alberga actividad orgánica en dos de ellos.
Entre esos 9 programas, hemos querido destacar los relativos a 2 de ellos, A400M y TAURUS NEO, que se nos antojan fundamentales, y que permiten ver con claridad 2 aspectos distintos de la participación española. El primero muestra una capacidad consolidada, tangible y todavía abierta en términos de entregas. El segundo apunta a una necesidad futura: elevar una capacidad estratégica de ataque de largo alcance que no conviene dejar caducar, y que arrastra números insuficientes desde su origen.
En sucesivos artículos iremos desgranando el resto de programas de interés para España.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

