La Royal Navy, bajo fuego mediático

Críticas a la Marina británica por su capacidad operativa en medio de tensiones internacionales

                                                            

     Los Type 45 siguen siendo el puño más decisivo y letal de la Royal Navy en cuanto a navíos de superficie. HMS Duncan (Ben Sutton/Ministry of Defence vía AP)


Jorge Estévez-Bujez

Es imposible no sentirse impelido a leer la información que inunda las webs y satura las redes estos días a cuento de la operatividad de la Marina Británica. Llama especialmente la atención la que se ha montado en las redes, haciendo sangre -pocos lugares más apropiados que las RRSS para la saña- con la escasa capacidad de la Royal Navy para desplegar buques de combate. El debate está siendo realmente atroz e inmisericorde contra la Institución, que sufre miles de comentarios que destacan la “retirada por años de abandono” y la percepción de que “la Royal Navy ya no está desplegada a escala global”. Muchos señalan que “apenas hay nada con capacidad de despliegue, aunque quisiéramos” y que, “con sólo 3 buques en la mar, al parecer un 4º ya superaría lo previsto por la planificación”. El malestar, como puede verse, es mayúsculo, y la mayoría de usuarios subraya que el origen de todo es un presupuesto ajustado hasta lo ridículo y las limitaciones operativas de todo tipo y condición que constriñen a la Armada de Londres.

Por si todo ello no resultara en un daño reputacional serio, que lo hace, a ello hay que sumar, además, los ataques de ayer del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por los titubeos e indecisiones de su gran aliado británico, que tomaron forma en un comunicado del propio Trump, hiriente hasta lo inverosímil, contra el primer ministro británico, Starmer, a cuenta de la no intervención, o de la intervención tardía, de Londres en el conflicto iraní. Las declaraciones completas de Trump, publicadas en un mensaje en Truth Social, fueron del todo dolorosas: “El Reino Unido por fin se está planteando seriamente enviar 2 portaaviones a Oriente Medio. Está bien, primer ministro [Keir] Starmer, ya no los necesitamos. Lo recordaremos. ¡No necesitamos a gente que se sume a las guerras cuando nosotros ya las hemos ganado!”.

Este mensaje, publicado el 7 de marzo, refleja la frustración de Trump por la reticencia inicial del Reino Unido a permitir el uso de bases británicas para ataques contra Irán, como Diego García, y por la demora en el apoyo militar a las operaciones en curso de Washington.

Por si fuera poca la presión, ahora se suma la llamada a la acción de uno de sus portaaviones, el Prince of Wales, que debe zarpar en 5 días, desde ayer, hacia la zona de operaciones del Mediterráneo Oriental. Según informes del Ministerio de Defensa británico, el HMS Prince of Wales ha reducido su periodo de preaviso para el despliegue de 10 a 5 días, aunque no se ha tomado una decisión final sobre su envío (según ayer mismo informaba el Daily Mail).

Uno de los emblemas representativos del portaaviones Príncipe de Gales. No siempre es fácil comprender el trazo de los símbolos. Este diseño incorpora 3 plumas de avestruz blancas emergiendo de una corona dorada, con el lema «Ich dien» («Yo sirvo» en alemán antiguo) en una cinta azul debajo. Es el emblema heráldico tradicional del Príncipe de Gales, y el buque lo usa prominentemente en su estructura

 

Esta medida responde, por supuesto, a la escalada en Oriente Medio, pero también pone de relieve las limitaciones logísticas, ya que el buque se encuentra en Portsmouth para mantenimiento, lo que deja, por el momento, un importante poso de dudas sobre si, llegado el miércoles de la semana entrante, el navío estará listo para zarpar, tal y como le ha sido ordenado al Almirantazgo británico.

Como al principio decía, la lluvia de críticas, exabruptos, burlas y toda suerte de ninguneos ha sido copiosa, tanto en los medios nacionales como internacionales. Publicaciones como el Daily Mail han calificado la situación como “una metáfora perfecta del declive militar” y han advertido de que la Royal Navy “corre el riesgo de convertirse en motivo de burla”, si no lo es ya, comenzando por el propio medio que deja dichos titulares.

The Telegraph ,por su parte, ha afirmado que la flota británica, “amarrada en casa e incapaz de proteger Chipre, nos ha convertido en el hazmerreír”. En el plano internacional, Reuters ha entrecomillaba que el “lento apoyo a los aliados en el conflicto con Irán agrava las dudas sobre su eficacia militar”, mientras Le Monde ha informado del rechazo de Trump a la oferta británica de enviar portaaviones.

No son, efectivamente, buenos tiempos para la Oficina de Comunicación de la Royal Navy. Pero, con todo, para la que no son buenos tiempos es para la propia Royal.

Se especula hace años con el grado de operatividad real de sus buques, y las sospechas se tornan en confirmaciones el calamitoso estado de de operación de sus navíos cada poco tiempo. De la disponibilidad de buques de combate de superficie de la Royal Navy, que, si no hemos anotado mal, son 13 de gran porte, no sabemos con exactitud cuántos están realmente disponibles, más allá de la indisposición temporal del Type 45 Dragon, a la espera de finalizar trabajos antes de partir con sus colegas de la Alianza hacia la zona del entorno chipriota.

En todo caso, las fuentes oficiales del Ministerio de Defensa y de la Royal Navy no proporcionan cifras precisas y actualizadas, como es de esperar, sobre el número exacto de unidades operativas, pero diversos informes indican que no son, efectivamente, números generosos los que componen el teórico documento de «listos para combatir».

Las tensiones operativas y diplomáticas que afronta el Reino Unido en un tiempo agitado de crecientes exigencias aliadas no son, ciertamente, menospreciables. Su papel en el mundo, a través de la Royal Navy en este caso, quiere ser uno, su realidad es otra bien distinta. Pero, con todo, no se puede perder de vista que, en primera instancia, la responsabilidad del grado operativo de una institución naval de la importancia de la británica es de quienes la dotan de medios y presupuesto para su desempeño, y ésos no tienen asiento en el puente de gobierno de ningún buque.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

 

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