Seúl presenta nuevo dron para operar junto al KF-21 Boramae: próximo salto en colaboración hombre-máquina
No puede decirse que los coreanos no sean perseverantes. No sólo han diseñado y producido un caza con perfiles furtivos, contra todo pronóstico y frente a voces contrarias y muchas veces poco honestas; además, han conseguido crear drones colaborativos que están a un paso de las primeras pruebas de vuelo, y todo ello en tiempos más que razonables, impensables en Europa, por ejemplo, en ese tipo de sistemas.
Corea del Sur ha dado un paso relevante hacia la integración hombre-máquina en operaciones aéreas al anunciar un prototipo de dron de combate diseñado como “wingman leal” del KF-21 Boramae. El vídeo oficial, difundido este mismo día por Korea Aerospace Industries (KAI), muestra una misión conceptual en la que cuatro drones stealth acompañan al caza KF-21 desde un avión nodriza, identifican objetivos enemigos y ejecutan misiones de ataque desde posiciones seguras mientras el piloto humano controla la operación a distancia. El vídeo puede verse aquí:
En el escenario animado, el KF-21 coordina el avance y ataque de los drones, ilustrando cómo la Fuerza Aérea de la República de Corea (ROKAF) aspira a aumentar su capacidad letal reduciendo riesgos para el piloto. El dron, denominado “Low Observable Loyal Wingman System” (LOWUS), es presentado por KAI como un UCAV diseñado para operar con alto grado de autonomía y capacidades stealth, en apoyo directo al Boramae. El sistema está en desarrollo para misiones de reconocimiento, guerra electrónica y apoyo táctico, bajo supervisión del piloto del KF-21.
Según la información oficial del Ministerio de Defensa y la Defense Acquisition Program Administration (DAPA), el sistema LOWUS fue lanzado en 2021 bajo el programa MUM-T (Manned-Unmanned Teaming). Se espera un primer vuelo del prototipo a finales de este año, con ensayos en vuelo en coordinación con el KF-21 a partir de 2027, y despliegue operativo estimado sobre 2030. El dron se presenta como un multiplicador del poder de combate del Boramae y una pieza clave para responder a escenarios de amenaza avanzada.
El LOWUS representará el primer esfuerzo tangible de Corea del Sur por desarrollar un sistema aéreo no tripulado que opere en tándem con cazas de nueva generación, ampliando así las capacidades de penetración en espacio aéreo hostil y la flexibilidad táctica. Así lo ha defendido un alto responsable del ADD durante la presentación en Busan del prototipo, afirmando que se busca consolidar una posición de liderazgo global en sistemas de combate pilotado-no tripulado.
El programa también responde a una tendencia creciente en potencias como EE.UU., Australia o Europa, donde se invierte en drones autónomos que acompañan, resguardan o amplían la efectividad de aeronaves tripuladas. Para Corea del Sur, integrar el LOWUS con el KF-21 no solo mejora su capacidad operativa, sino también su atractivo como sistema exportable.
El diseño stealth del LOWUS reduce su firma radar, ideal para misiones de penetración o guerra electrónica.
Su integración permite que el piloto del KF-21 mantenga distancia de riesgo, mientras los drones ejecutan tareas de alto compromiso. La demostración destaca el que será el grado de automatización y coordinación esperado entre aeronaves tripuladas y no tripuladas.
No obstante, aún existen retos técnicos críticos: la completa certificación del sistema autónomo, la interoperabilidad con el software de misión del KF-21 y pruebas en escenarios reales. El cronograma de pruebas hasta 2027 y despliegue operativo en 2030 dependerá de superar esas barreras.
Corea del Sur muestra un avance concreto en la colaboración humano-máquina con el dron LOWUS, que operará junto al KF-21 Boramae, y eso ya es mucho más de lo que cabía esperar; es seguir haciendo soberanía a pasos de gigante. Con vuelos de demostración en camino y una estrategia clara hacia un despliegue en la próxima década, Seúl consolida su apuesta por dominar las operaciones aéreas mixtas de nueva generación y establecer su propia doctrina, radicando en el extremo oriental de Asia una escuela propia en la fabricación, uso y desempeño de este tipo de combate colaborativo. El tándem de la ROKAF tiene un gran futuro por delante.
Redacción
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