KAAN cumple 2 años desde su primer vuelo: TUSAŞ/TAI insiste en la autonomía industrial y el progreso del avión

Türk Havacılık Uzay Sanayii (TUSAŞ-TAI) ha aprovechado el segundo aniversario del primer vuelo del KAAN (Millî Muharip Uçak) para publicar un mensaje institucional en su cuenta oficial de X. El comunicado —acompañado por un vídeo conmemorativo de unos 40 segundos— no añade novedades técnicas ni administrativas: su objetivo es sólo reafirmar que el programa sigue vivo, que el aparato ya voló y que el fabricante mantiene el discurso de continuidad industrial orientado a la entrega del caza a la Fuerza Aérea turca.
En términos de contenido, la pieza pivota sobre 3 ideas claras. La primera, el carácter “yerli ve millî” (local y nacional) del desarrollo del KAAN, intencionalmente repetido para subrayar autonomía industrial. La segunda, su presentación como símbolo de independencia aérea, una formulación que busca colocar al avión, con toda lógica, en el terreno de la soberanía antes que en el de las prestaciones. Y la tercera, la frase que más importa desde el punto de vista del programa: “seguimos trabajando y produciendo para la entrega del KAAN”, es decir, insistencia en el objetivo final sin comprometerse con ningún hito verificable, al menos no con una concreción mayúscula.
El KAAN no tiene un calendario de entregas cerrado, porque necesita ser forzosamente flexible, como cualquier empresa de estas características. La evolución de la configuración, las referencias a campañas de pruebas, a cronogramas de certificación o lotes de producción son aproximados. El programa avanza, que no es poco; encuentra dificultades (motor, por ejemplo), pero no ha dejado de mostrar un ritmo sostenido.
En cuanto al comunicado, se limita a consolidar el relato de progreso y a recordar el hito de 2024 (el vuelo inaugural) como prueba de que el programa pasó del papel al aire. Para el lector que sigue KAAN con lupa, el mensaje tiene utilidad limitada: no sirve para medir plazos, pero sí para re-confirmar que Ankara quiere mantener el foco público en el proyecto y en su continuidad.
Este tipo de notas —más emocionales que informativas— suelen aparecer cuando se busca sostener confianza alrededor de un programa complejo, largo y con riesgos inevitables en sus fases de madurez. En aviación de combate, la diferencia entre “voló” y “entra en servicio con una configuración operativa completa” es, necesariamente, un camino largo. Como hace un par de semanas decía Alfredo Alonso, de ITP Aero, en el Foro de El Confidencial, en Córdoba: «La propulsión (en aeronáutica) es un mundo a largo plazo. No ves nada antes de 10 años.» El trabajo es inaplazable y continuo: integración de sistemas, validación de software, fiabilidad, logística, formación, sostenimiento y, sobre todo, un ritmo de ensayos que no se improvisa. Un aniversario como este no despeja esas incógnitas, como es evidente, pero sí es un recordatorio de que el proyecto se está usando como señal política e industrial hacia dentro y hacia fuera.
En cualquier caso, conviene no perder de vista lo esencial de esta efeméride: el KAAN ya está en fase de vuelo desde 2024 y el fabricante reafirma —aunque sin fechas concretas (no antes de 2029)— la intención de llegar a la entrega. Y aquí es donde, inevitablemente, establecemos una comparación que en España, en algunos sectores, se mira con cierta envidia: no tanto por el avión en sí, que probablemente acabará siendo un gran caza, sino por la sensación de continuidad que transmite el programa turco frente al estado de ánimo, de pulso, que rodea a nuestro proyecto aeronáutico equivalente (con todas las distancias entre ambas empresas): el FCAS.
Ojalá lo del KAAN no sea sólo un vídeo conmemorativo, sino el reflejo de una ejecución sostenida; porque, visto lo visto, están consiguiendo un programa que realmente avanza, hito a hito, sin convertirse en una conversación eterna.
Redacción
defensayseguridad.es

