GARMR, la apuesta económica y adaptable de Diehl Defence contra la amenaza dron


Diehl Defence aprovechó la feria Enforce Tac 2026, celebrada en Núremberg del 23 al 25 de febrero, para presentar el relanzamiento integral de su sistema anti-UAV de alta movilidad. El conjunto, conocido hasta ahora como Kinetic Defence Vehicle (KDV), pasó entonces a denominarse GARMR, nombre tomado del perro guardián de la mitología nórdica. No se trata de un simple cambio comercial porque, según la propia compañía, el sistema incorpora nuevos drones interceptores y una arquitectura de detección y apoyo a la decisión basada en inteligencia artificial, con lo que aumenta de forma apreciable su capacidad operativa dentro del segmento de la defensa móvil frente a drones.
La propuesta de Diehl parte de una idea muy concreta: reunir en una plataforma altamente móvil los elementos principales de un sistema anti-UAV contemporáneo. En esa arquitectura se integran la detección, la identificación, la evaluación de la amenaza y la neutralización del objetivo. La empresa sostiene que GARMR puede detectar de forma temprana un abanico amplio de amenazas aéreas, desde multicópteros de pequeño tamaño hasta sistemas de mayores dimensiones empleados en entornos militares, entre ellos modelos como SHAHED o LANCET. A partir de ahí, los módulos de identificación permiten, siempre según Diehl, una clasificación fiable y una evaluación consistente de la situación.

Uno de los aspectos más relevantes del relanzamiento es su carácter híbrido y modular. Diehl presenta GARMR como un sistema pensado para una gama amplia de usos, desde la protección de infraestructuras civiles críticas —por ejemplo, edificios o eventos— hasta su empleo en escenarios de combate militar de alta intensidad. Esa versatilidad descansa en el uso simultáneo de 2 tecnologías de drones interceptores. Por un lado, GARMR SRS (Short Range System) emplea el interceptor CICADA, que puede actuar con red de captura o con ojiva. Por otro, GARMR MRS (Medium Range System) amplía la cobertura mediante drones interceptores innovadores destinados a neutralizar amenazas a distancias medias. Diehl añade además que en ambos escalones pueden integrarse otros efectores, con la intención de adaptar el sistema a cada situación concreta.
Ese planteamiento modular juega, sin duda, a favor del GAMR. La propia compañía subraya que su producto puede configurarse desde un impacto preciso y controlado en entornos civiles sensibles hasta una defensa optimizada frente a amenazas militares complejas, incluso a distancias más largas. Dicho de otra manera, el fabricante sitúa el sistema en el punto de encuentro entre la seguridad de instalaciones y la protección de fuerzas en operaciones, 2 ámbitos que hasta hace no tanto tiempo solían analizarse por separado, pero que hoy aparecen cada vez más conectados por la generalización de la amenaza no tripulada a que está sometida cualquier escenario que podamos imaginar.
En esa misma línea, Diehl pone el acento en la inteligencia artificial aplicada a la detección, la identificación y la priorización de objetivos aéreos. Según la información difundida por la empresa, los algoritmos procesan automáticamente los datos de los sensores, clasifican las amenazas y facilitan la toma de decisiones. No obstante, la compañía deja claro un punto importante, más propio del debate ético de este tipo de sistemas: la decisión final corresponde al operador. Ese equilibrio entre automatización y control humano es presentado por Diehl como una de las bases del sistema, especialmente en un ámbito en el que la velocidad de reacción cuenta, pero también la trazabilidad de la decisión y el uso proporcionado del efector.
Con el relanzamiento de GARMR, Diehl también dibuja con bastante claridad el tipo de misiones para las que concibe esta solución. El sistema está orientado a la protección de fuerzas ligeras de gran movilidad, instalaciones de suministro y mando e infraestructuras, tanto en operaciones en tiempo de paz como en conflictos armados. La compañía añade que la combinación posible de efectores permite una intervención eficaz y rentable, otro rasgo que no parece casual en un momento en el que la proliferación de drones obliga a pensar no sólo en capacidad de derribo, sino también en la sostenibilidad económica de cada respuesta. Emplear interceptores de cientos de miles de euros, cuando no millones, limita, y mucho, las decisiones a tomar por el mando ante eventuales derribos de amenazas.
Diehl Defence sostiene, en suma, que GARMR eleva el valor de combate del antiguo KDV y fija una nueva referencia en el ámbito de la defensa móvil con drones. Lo hace mediante una combinación de movilidad, modularidad, interceptores de distinto alcance, capacidad integrada de detección, evaluación y enfrentamiento y apoyo de IA con supervisión humana. Con su presentación en Enforce Tac 2026, la compañía alemana dejó ver con nitidez cuál es su apuesta: un sistema anti-UAV preparado para escenarios muy distintos, adaptable al entorno operativo y concebido para afrontar una amenaza aérea cada vez más diversa, persistente y exigente.
Créditos: Diehl
Redacción
defensayseguridad.es

